Revista nº 532
ISSN 1885-6039

Juan Brito Martín: vigía y barquero de las tradiciones de Lanzarote.

Jueves, 19 de Agosto de 2010
Redacción BienMeSabe/ CCPC
Publicado en el número 327

Hace poco se le homenajeaba a la par que publicaba Sorondongos de Lanzarote esta ilustre persona que parió, allá por los años 60, el grupo Los Campesinos. Será muy difícil hacer un agradecimiento a su persona a la altura de lo que ha realizado a lo largo de su vida. Nosotros te explicamos qué hizo y qué hace, quién fue y quién es.

 

Juan Brito Martín nace en el Peñón del Indiano, en Tinajo (Lanzarote), en 1919. De origen humilde -fue pastor y agricultor, y no conoció la escuela hasta 1938- supo convivir con las adversidades de la época y cultivar un espíritu creativo y curioso inmume al paso de los años.

 

Muchas son las facetas en las que su actividad ha sido fundamental, destacando sin duda la que se refiere al descubrimiento y conservación de yacimientos arqueológicos. Elabora el mapa arqueológico de la isla, y en 1972 funda el Museo Arqueológico de Arrecife, que exhibe en la actualidad unas dos mil piezas.

 

En el ámbito del folclore ha sido un verdadero dinamizador cultural. Fue fundador del grupo Los Campesinos (1964), el creador de la peculiar y célebre danza de La Saranda, amén del autor de algunas músicas y de innumerables coplas.

 

Es el impulsor y organizador de manifestaciones populares de carácter festivo, entroncadas con la idiosincrasia conejera, lo que contribuye a dimensionar la entonces incipiente proyección turística de Lanzarote (década de los 60), hasta obtener el reconocimiento oficial. En las fiestas capitalinas rescata la Romería de San Ginés, participando en ella más de cien camellos, realizando todas las labores del campo con sus correspondientes aperos. En el año 1965 fueron declaradas de Interés Turístico Nacional. A comienzos de los 90 organiza la Romería de Mancha Blanca en Tinajo.

 

La artesanía fue otra de sus actividades cotidianas. Es un extraordinario ceramista, con numerosas exposiciones en su haber. Y a él se debe la reactivación -en la figura de la que fuera su maestra, Doña Dorotea- del único enclave alfarero tradicional de Lanzarote, El Mojón, que había cesado su producción en la década de los 30.

 

Juan Brito trabajó la cestería y la talla en piedra y madera para fabricar aperos, imprescindibles entonces en las tareas agricolas que constituían la principal actividad económica de la isla. La paulatina desaparición de aquellas piezas, como la del propio oficio artesano, lo lleva a promover la creación del Museo del Campesino, que data de 1967.

 

De su trabajo en la restauración de inmuebles, calles y rincones antiguos, encontramos en Teguise prodigiosos ejemplos, y uno de ellos es el Castillo de Guanapay.

 

Realiza incursiones en el campo de la investigación, con diversos estudios de carácter histórico, etnográfico y lingüístico (toponimia de la isla). Ha publicado la Mitología de la Princesa Ico, tema que escogió también para la creación artística de una serie escultórica que ha expuesto en salas de Canarias y Madrid; y el libro Coplas y Canciones (1999). También varias separatas informativas históricas, entre otras: Las veredas del agua, Las vegas de trigo, Molinos y tahona, Los mil años de molienda, La gran aldea de Zonzamas, El hombre y el campo, El arado, el camello y el hombre, 15 separatas verseadas a la Virgen de los Dolores, La pastora y la virgen, El trillo de pedernal, Medidas de trueque y El serón y el camello.

 

 

Merecen destacarse sus años de guía de eminentes forasteros que arribaban a la isla a los que proporciona una gran información. En palabras del escritor Sebastián Sosa Barroso: Don Juan Brito enseñaba la isla hasta hacer estremecer las entrañas de sus pasajeros. Se refiere a él como un hombre discreto, amable, respetuoso y cuando le reclamaban alguna explicación su palabra sorprendía por su tono afectivo y su erudición culta y popular; jamás esta isla tuvo mejor pregonero y, en este sentido, César Manrique y Juan Brito llegan a la misma talla.

 

Su extraordinaria actividad ha sido reconocida con numerosos nombramientos y distinciones: del Ministerio de Educación y Ciencia, del Gobierno de Canarias, del Cabildo de Lanzarote, del Centro de la Cultura Popular Canaria, del Institutum Canarium de Hellein (Austria), la Medalla de Plata de los Grandes del Turismo, la Medalla y Pirulí de Plata de Televisión Española, el Escudo de Oro y Brillantes del Ayuntamiento de Arrecife, el Cangrejo de Oro del Cabildo Insular de Lanzarote, la Escultura en Bronce del Cabildo de Fuerteventura y Lanzarote, una calle lleva su nombre en Arrecife, distinguido por los ayuntamientos de Lanzarote, centros de enseñanza, asociaciones y centros culturales en distintos homenajes, Cachorro de Honor de la Asociación Cachorro Canario, Medalla de Oro del Gobierno de Canarias, Medallas de Francisco Lasso Cabildo de Lanzarote y el Homenaje de los supervivientes de Cruz del Mar conjuntamente con ayuntamientos y Cabildo de la isla.

 

El Cabildo de Lanzarote y el Ayuntamiento de Arrecife, entre otras instituciones, le han proporcionado el apoyo imprescindible para llevar a efecto buena parte de sus proyectos de enorme incidencia social y cultural. Sin sus desvelos hoy no se conservaría buena parte del patrimonio prehistórico e histórico de Lanzarote.

 

 

Parte de la información, así como la foto de portada, proviene del CCPC, editorial que publicaba meses atrás el libro del autor Sorondongos de Lanzarote.

 

 

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