Revista nº 671
ISSN 1885-6039

Los Molinos: Un paseo por el pasado de Fuerteventura.

Sábado, 27 de Febrero de 2010
Océanos (nº 15)
Publicado en el número 302

Los majoreros han sabido aprovechar la fuerza del viento desde hace siglos; por eso no es extraño descubrir un molino en sus paisajes. De hecho, lo sorprendente sería no encontrarse con alguno de los mil molinos que existen repartidos por toda la isla. Para extraer agua o para moler grano, los molinos y molinas de la isla fueron un elemento clave en la vida de sus habitantes y convirtieron a Fuerteventura en el granero de Canarias.

 

Los molinos de viento esparcidos por la isla de Fuerteventura son la huella patente de su historia, en la que el cultivo del cereal era fundamental. Es por eso que se conocía a esta isla como el granero de Canarias. Los primeros molinos se construyeron a principios del siglo XVIII, en una época en la que proliferaban los cultivos de alfalfa, tomate, legumbres, cebada y trigo. Esta actividad se prolongó durante el siglo XIX y hasta bien entrado el XX. La mayoría de los molinos que nos encontramos al visitar la isla son los que se destinaban a extraer agua, que suman unos 800; los demás se dedicaban a moler el grano.

 

 

Molinos majoreros

 

Los molinos de viento, cuya función era moler el grano, fueron, en esa época, un avance tecnológico para facilitar esta tarea. Al principio se hacía con un mortero para después pasarlo entre dos piedras. Un poco más tarde se avanzó en la técnica utilizando la tahona, que se basaba en la misma fórmula de las dos piedras pero con mayores dimensiones, y la ayuda de algún animal. El siguiente paso fueron los molinos que ocuparon sobre todo del centro al norte de la isla.

 

Existían dos tipos: el molino y la molina. El molino macho llegó en el siglo XVIII y era una copia de los molinos de Castilla. Su planta era circular, disponía de dos o tres alturas y cuatro aspas. Ya en el siglo XIX se introdujo la molina, que funcionaba de forma muy similar al molino, pero con una maquinaria más simple y una apariencia externa distinta. Así, estaban compuestas por un habitáculo en el que el molinero desarrollaba su labor, con la ventaja de no tener que subir y bajar plantas, y las aspas en este caso eran seis. Se contaban, entre los dos tipos, unos 38. Gracias a la labor del Programa de Recuperación de Molinos del Cabildo de Fuerteventura, 23 de ellos están considerados Bien de Interés Cultural (BIC).

 

 

Por otro lado, estaban los molinos destinados a la extracción de agua. Los primeros que aparecieron eran los llamados molinos de codo, construidos en madera excepto la parte del cigüeñal. Aunque no funcionaban del todo bien. Por esa razón, a finales del siglo XIX se empezaron a importar molinos de Estados Unidos.

 

 

Ruta de los molinos

 

La visión de los molinos es tan característica de la isla majorera que se ha venido tomando medidas para su conservación y protección desde los años setenta. Para disfrutar de este patrimonio cultural se han creado excursiones por la llamada Ruta de los Molinos.

 

 


Molinos Bien de Interés Cultural

 

Aunque hay molinos diseminados por toda Fuerteventura, destacan los de La Oliva, Tefía y Antigua. Éste es el recorrido de la famosa Ruta de los Molinos.

 

Los que están considerados BIC en el municipio de Puerto del Rosario son el Molino de Tefía, el Molino de Los Llanos de La Concepción, la Molina de La Asomada, la Molina de Puerto Lajas y la Molina de El Almácigo.

 

En La Oliva, podemos visitar el Molino de Corralejo, la Molina de Corralejo, el Molino de Villaverde, el Molino de El Roque, el Molino de Los Lajares y la Molina de Tindaya-Tebeto.

 

En Tuineje, se encuentra el Molino de Tiscamanita, que alberga el Centro de Interpretación de los Molinos.

 

En el municipio de Antigua, encontramos el Molino de La Antigua, el Molino de Valles de Ortega, el Molino de La Antigua-El Durazno y el Molino de La Corte.

 

 

 

Este artículo fue publicado en la revista Océanos, nº 15, de Fred Olsen.


 

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