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Sobre nuestra malagueña: ¿elegía o responso? Rev. Nº 324
Viernes, 30 de Julio de 2010
Autor: Félix Luján
En relación con una reciente tendencia en el canto de la malagueña, se denuncia el riesgo que esa tendencia supone para la conservación de valiosas características del que es quizás el aire popular isleño más apreciado.
Desde hace bastante tiempo los auténticos y responsables devotos de la malagueña canaria están cada vez más preocupados por la suerte de esta entrañable tonada. ¿Subsistirá sin menoscabo esencial? Ya se sabe que nada escapa a la fatalidad de la evolución, pero importa mucho no olvidar que en el caso de no pocos fenómenos culturales (y en otros casos) cada adelantamiento, para que sea positivo, es necesario que no implique distorsión de los rasgos sustanciales que determinan su singularidad. Ha de procurarse la mejoría en perfección, pero nunca motivar acaso la llegada prematura del acabamiento.
Todo esto viene a cuento de que en distintos medios no sólo audiovisuales se está prodigando demasiado una práctica de la ejecución del canto de la malagueña en la que se advierte alguna inquietante alteración negativa, tanto en lo que se refiere a la música en sí como al contenido de la letra de las coplas. Según el testimonio de mucha gente, el curso melódico está perdiendo cada vez más el repentino sesgo del final que hace tan atractivo al que es acaso el más subyugador de nuestros aires populares. Un sesgo repentino pero esperado en cada caso, y a pesar de ello siempre sorpresivo.
En cuanto a las letras, no deja de ser alarmante la maníaca tendencia a coplear valiéndose casi exclusivamente de cuartetas y quintillas de tema fúnebre (mayormente ni inspiradas ni de solera). Esta moda de mentar con insistencia orfandades y agonías, difuntos y sepulturas no parece que sea un síntoma saludable, aparte de que por lo general se acude a la temática luctuosa a sabiendas de que en esa temática se complace cierto público; tanto, que indefectiblemente paga el regalo con una explosión de frenéticos aplausos.
Hace unos años, un pequeño grupo de ciudadanos quiso hacer algo que de alguna forma remediara lo que interpretaban como una malaventura. Para ello se propusieron conectar con musicólogos y folkloristas a fin de que (en el caso de que no quisieran implicarse en el empeño) al menos suministraran los argumentos autorizados y las orientaciones eficaces que facilitaran el éxito apetecido. Pero no se pasó del propósito: no llegaron a hablar con expertos. Los quehaceres de unos y la obligada ausencia de otros dieron al traste con el proyecto, que así pasó al limbo de las intenciones quijotescas. Aunque algo sí pudieron hacer: cada uno de ellos se dedicó a componer una o más coplas de carácter crítico o añorante para apoyar por la vía sentimental la docta (y no efectuada) contribución de los entendidos. Esas coplas fueron leídas en un círculo de amigos sin que se precisara el respectivo autor, y ello, se dijo allí, como homenaje a la anonimia característica de la literatura folklórica.
Fruto de aquella dedicación juglaresca son las coplillas que siguen:
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No quiero oír malagueñas, * Malagueña, ya en tus coplas * En tus coplas, malagueña, * Malagueña, tú eras antes * Malagueña, malagueña, * Pepe Hierro, Pepe Hierro,
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Malagueñas de Tenerife.
Luisa Chico y Diego Felipe (Profesores de bailes tradicionales canarios) - 14-01-2010
Escuela de timple: Malagueñas.
Pedro Izquierdo - 26-06-2009
Excepcionalmente, pues se ausenta en un viaje prolongado, el autor de la nota se complace en hacerse eco de parte de los comentarios de los señores Reyes y Bolaños.
Cada actividad institucionalizada dispone de una terminología específica que no todo el mundo conoce. Los profanos en la materia a la fuerza tenemos que hacernos entender como podemos, muchas veces echando mano de alguna metáfora.
Incluso escuchando atentamente la "malagueña" que ahora parece estilarse, es fácil darse cuenta de que en el curso de la línea melódica, cuando está casi a punto de finalizar, se produce una especie de giro o sesgo que, aunque previsto, siempre cautiva con mayor o menor viveza al oyente sensitivo.
Cualquier versado en musicología atinará rápidamente con el término que da cuenta exacta del fenómeno al que yo me refiero.
También me refiero al comentario de D.Davis Reyes,estoy con el (que es el sesgo al que se refiere).De todas forma tambien estoy con el en lo de las coplas,las mayoria solo se refieren a muertes,que me parece bien que se les cante a los seres queridos,pero en Canaria,concretamente,en Gran Canaria,no se cultiva la copla como en otras islas,aqui se copia y mal.Las gente que les gusta cantar,tienen que leer mas,que tenemos buenos poetas y escritores con magnificas coplas y desires,con lo que documentarse,uno de ellos puede ser "SAULO TORON" en su libro "El Caracol Encantado" hay una muy bonita que dice" Si yo pudiera tener
el poder que tiene Dios
solo alumbraría el mundo
con la llama de tu amor
Preciosa copla de las muchas que hay en el libro,también esta D.Francisco Tarajano,con todas las publicaciones que tiene infinidades de coplas.En fin que si que las malagueñas se estan olvidando,por otras modas.También me sorprende lo de la reunión que se refiere y a la cual no tube conocimiento,no es que fuera a salvar al mundo,pero me hubiera gustado estar en ella. Seguiremos intentando que no se olviden las Malagueñas
Saludos a todos
Al autor: ¿a qué sesgo se refiere usted exactamente cuando dice "el curso melódico está perdiendo cada vez más el repentino sesgo del final que hace tan atractivo al que es acaso el más subyugador de nuestros aires populares"? Por favor, precise. Gracias


el movimiento artístico llamado "vanguardista" fue importantísimo en las Islas Canarias, en los años treinta del siglo XX?