Anochecía cuando el barco, pausada y casi solemnemente, despegaba del Puerto de la Luz en Las Palmas de Gran Canaria. ¡Qué sabio!, y nunca mejor aplicado a un puerto, el nombre de la "Luz". ¡Qué acierto!, ¡Qué preclara intuición! tuvo, el inspirado personaje de este hito histórico, ya que; en aquel tiempo, aún no había sido invadido por el uso incivilizado del cemento, este bellísimo istmo natural, que une, la ciudad propiamente dicha, con la isleta y el Puerto de la Luz.
Nuestra imaginación, en un calculado retroceso panorámico -en el momento triste de la despedida- visualizó el Istmo, cubierto por un frondoso parque natural surcado por amplias y ajardinadas avenidas, enmarcadas linealmente por palmeras y plantas autóctonas, que embellecían; no solamente la entrada marítima a la ciudad misma, al dotarla de un amplio pulmón verde reforzado por este paraje "simbólico" llamado Isleta, cubierto totalmente de una verde y lujuriante vegetación.
Imagináos las maravillosas y únicas puestas de sol de la Playa de las Canteras, proyectadas hacia el mismo Puerto de la Luz, para disfrute y solaz de pobladores y visitantes, accediendo a su contemplación, desde cualquier lugar de este parque de ensueño.
Me atrevería a sostener que: esa fue la panorámica que extasiado observó el afortunado personaje del nombre de la "Luz", cuando de pié sobre el puente de su navío, o desde la bahía -hoy puerto- fue sorprendido por la belleza inenarrable de una
Esa luz solar que al despedirse, nos mira de frente y penetra en nosotros, hasta confundirse con esa otra LUZ INTERNA Y NUESTRA, para intercambiar o compartir esos momentos de ensoñación y éxtasis, que nos eleva eel espíritu y nos inflama el alma.Suavemente, bajo la noche estival, en un largo y sentido adios, dós jovenes inmersos en ese amor incondicional que todo los supera, se aljeban de "su isla" y todo lo que amaban.
Ya en la lejanía, pasada la media noche y solitarios en la cubierta de aquel barco argentino, lo ojos - que apenas parpadean- "clavados" en la isla como si quisieran eternizar su imagen, pero esta, irremediablemente, se eclipsaba.
Es el momento justo en que los pensamientos emotivos parecen sonorizarse, siendo la garganta quien transforma ese lamento ahogado de despedida, en un Adios a la Isla y a las Islas, que surge espontáneo en ese instante mágico de soledad, entre mar y cielo situados y bajo los refulgente rayos de la romántica "Selene", materializándose en esa canción que dice:
| - I - | - II - |
| Adiós mi tierra querida Adiós, adiós, adiós Me voy dejando mi vida Me vou mas un día volveré, ¡ay!. Que bellas Mis cumbres nevadas Paisajes de luz y sol Montañas que tanto adoraba Que lejos me voy de ti |
Leyendas del corazón Poesía de amor y fe Románticas como el mar Que las viera nacer Al cantarte esta canción Como ofernda de amor, jamás Olvidarte podré Jamás, jamás, jamas. |
- III - |
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| De amor hablan tus canciones Amor eterno amor Perfuman cañadas y valles Mujeres y almendros en flor. Nostalgia siento de tus playas Tu mar y tu cielo azul Son siete amores que tengo Mis islas Canarias son. |
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Esta canción fue incluida en el Vólumen VI de Los Gofiones grabado allá por el año 1986. Escuchar fragmento cedido por Los Gofiones.
También fué incluida en un disco por Heriberto Zerpa en el año 2002. Escuchar fragmento cedido por Heriberto Zerpa.
