Revista nº 843
ISSN 1885-6039

El Cenobio de Valerón, un emblema por conocer

Viernes, 01 de Abril de 2005
Julián Melián
Publicado en el número 46

El Cenobio de Valerón en Guía de Gran Canaria ha recibido en los dos últimos años más de 17.000 visitantes cada año, o sea, una cantidad mayor de personas que la población actual del propio municipio. Si salvamos los monumentos naturales como el Nublo, estamos hablando del monumento no religioso más visitado de la isla y sólo superado en el archipiélago por monumentos naturales como el Teide, Los Jameos del Agua o la Cueva de los Verdes.



El Cenobio de Valerón en Guía de Gran Canaria ha recibido en los dos últimos años más de 17.000 visitantes cada año, o sea, una cantidad mayor de personas que la población actual del propio municipio. Si salvamos los monumentos naturales como el Nublo, estamos hablando del monumento no religioso más visitado de la isla y sólo superado en el archipiélago por monumentos naturales como el Teide, Los Jameos del Agua o la Cueva de los Verdes.

En Internet, podemos encontrar información del Cenobio hasta en once idiomas al menos. En cualquier enciclopedia en la que aparezca algo de la historia de Canarias, el Cenobio es referente obligado por su monumentalidad. Sin embargo nosotros y nosotras... ¿Conocemos El Cenobio? ¿Por qué está allí? ¿Por qué lo construyeron?

El desconocimiento de nuestra historia es una característica común a este archipiélago al que su situación estratégica en el Atlántico ha dado lugar a que haya llegado todo tipo de visitantes. Esto nos ha enriquecido pero al mismo tiempo ha permitido que la cultura que no fuera de élites se fuera perdiendo en el tiempo. Por todo ello, tanto el patrimonio etnográfico como el oral, y desde luego el legado prehispánico, no ha sido partícipe de nuestra educación.

El boom del turismo de finales de los 60 y su secuela de los años 70 y 80 quizás no fue el contexto idóneo para incluir entre los valores turísticos de nuestro archipiélago la impresionante riqueza arqueológica de las islas. En aquellos momentos, la oferta de sol y playa era la única vía de desarrollo y el único objetivo de nuestra comarca mantener la producción platanera.

El municipio de Guía cuenta con una gran riqueza arqueológica. Lugares de enterramiento como los que se encuentran en las laderas de El Palmital, Farailaga o el Barranco del Río, entre otros; asentamientos como los de Montaña de Vergara, La Degollada, Anzo o Tirior; o también en el área de lo mágico-religioso: nuestro Pico de la Atalaya, que cuenta con un grupo de cazoletas de posible adscripción ritual.

Todos estos yacimientos y muchos otros que se encuentran en el suelo municipal, nos hablan de que, antes de la conquista de la isla, dicho territorio municipal ya era un lugar feraz y preciado por los aborígenes canarios. Y entre todos estos yacimientos destaca uno que es mudo testigo de la riqueza de los campos y aguas de Guía: el mayor granero colectivo del archipiélago, y uno de los mayores de toda la Prehistoria del norte de África: el Cenobio de Valerón.

Este yacimiento que es, desde noviembre de 1978, Monumento Histórico-Artístico y Arqueológico de carácter nacional, tiene el mismo nivel de protección que cualquier monumento de los reconocidos en el ámbito español, desde la catedral de Burgos hasta las famosas Cuevas de Altamira. Durante años hemos oído la leyenda que hablaba del Granero-Fortaleza de Valerón, como el lugar donde se recluían, en el periodo previo a su casamiento, una especie de monjas vestales denominadas por las fuentes etnohistóricas como “Harimaguadas”. De ahí le viene el nombre por el que es conocido como Cenobio; o lo que es lo mismo: convento.

Como vemos, desconocemos en gran parte nuestra historia y sobre todo nuestra prehistoria. Los aborígenes que poblaron nuestra isla tienen un origen norte-africano que se confirma por diversos elementos de su cultura material y, por supuesto, por las estructuras que nos legaron. Prueba de ello es sin duda el Cenobio de Valerón. Esta tipología de granero inaccesible se repite por todo el norte de África y su función fue la de granero comunitario protegido no sólo del ataque de grupos hostiles dentro de la isla, sino también de los piratas que llegarían desde el norte del Atlántico y desde las costas del continente vecino. Para documentar su carácter de lugar inaccesible valga un documento notarial de finales del siglo XIX, donde se denomina a una de las trozadas del cortijo del Gallego, a la del Cenobio, como La Fortaleza.

Además, en la parte alta del Cenobio encontramos un magnífico exponente de lo que denominamos Tagoror. Este lugar de reunión conocido también como “Los Sientos de los Viejos”, el “municipio” o el “Ayuntamiento de los Canarios”, se encuentra perfectamente dispuesto en la zona más alta de la Montaña del Gallego de atrás, justo encima del Cenobio, y desde luego tiene las características propias de los lugares de reunión política o religiosa.

Pero no hablamos de dos elementos aislados; todas las cuevas y solapones que observamos en el Gallego de atrás guardan restos de la cultura aborigen. Asimismo en sus laderas existen restos de enterramientos aborígenes. Si tenemos en cuenta la gran cantidad de habitantes que tiene la isla en el momento de la conquista, podemos adivinar la importancia que podía tener la conservación y redistribución de los alimentos. La sociedad y la economía de los aborígenes canarios se basaban en una agricultura plenamente desarrollada. Gran Canaria es la única isla donde está constatado el desarrollo de una agricultura compleja con regadío y con trabajos de siembra y recolección comunal. Esta complejidad social sólo se podía mantener a través del control de los recursos y ésta era la función de este Cenobio, de este granero-fortaleza. Su situación estratégica, fácilmente defendible, daba la posibilidad no sólo de rechazar agresiones externas sino de controlar la entrada y salida de los alimentos que allí se conservarían.

En la sociedad aborigen existían diferencias sociales claras que se pueden observar tanto en la lectura de las fuentes etnohistóricas, como en los resultados de los análisis bioantropológicos de los huesos de nuestros antepasados. Existía una clase dominante que era dueña de los recursos, tierras y aguas, y el resto de los hombres y mujeres serían los encargados de trabajarlas, de sacar el grano y de guardarlo en los almacenes. El fruto de la tierra se repartía para alimentar al pueblo, pero la semilla y el excedente de la producción se guardarían en estos silos o graneros fortificados desde los que cada año los señores repartirían el grano o darían de comer en los periodos de carestía. Este control de los recursos nos permite hablar de los graneros fortificados como, seguramente, el pilar básico sobre el que se asentaría la sociedad aborigen. La conservación de algunas cuevas del entorno así como la posibilidad de excavar dos pequeños paquetes de tierra que no fueron extraídos del yacimiento, representan la única posibilidad de contar con información de primera mano del Cenobio.

Coincidiremos en que es nuestra obligada labor proteger, estudiar y potenciar nuestros recursos. Nuestra riqueza arqueológica, nuestros monumentos pre-europeos, guardan gran similitud cultural con los que en Marruecos, Argelia o Túnez estudian universidades de todo el mundo en busca de explicaciones a la evolución de la humanidad durante el periodo neolítico. Si tuviéramos la capacidad suficiente para poner en marcha los recursos necesarios para que estas misiones científicas se interesaran por nuestros yacimientos, un nuevo y poderoso elemento nos ayudaría a hacer más sostenible no sólo nuestra economía sino también nuestra identidad cultural.

Siguiendo esta línea, existe un proyecto puesto en marcha en estos últimos años, que con financiación europea busca mejorar la calidad de la visita al yacimiento tanto por lo que respecta a su señalización y a la información que se le ofrecerá al visitante, como para hacer desaparecer los impactos estéticos del recorrido hasta el Cenobio y sus alrededores.
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Comentarios
Miércoles, 05 de Septiembre de 2012 a las 00:04 am - kaya kaya

#01 Caso de existir algun equipo de investigacion sobre el tema de los graneros antiguos en Canarias en general, y sobre el Cenobio del Valeron en particular, me gustraia formar parte de él y aportar mi granito de arena a la investigacion cientifica en relacion con el tema. Mi contribucion seria principalmente el ejemplo de esta tradicion en el Norte de Africa.

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