Revista nº 828
ISSN 1885-6039

I BAILE DE CANDIL TÁMBARA.

Miércoles, 20 de Abril de 2005
Redacción BienMeSabe/ Grupo Folclórico Támbara
Publicado en el número 49

El 7 de mayo de 2005 se organiza el I Baile de Candil, actividad con la que Támbara propicia el encuentro de grupos folclóricos de toda la Isla en el marco de la Plaza Franchy Alfaro de La Orotava.

El 7 de mayo de 2005 se organiza el I Baile de Candil, actividad con la que Támbara propicia el encuentro de grupos folclóricos de toda la Isla en el marco de la Plaza Franchy Alfaro de La Orotava. El Baile de Candil es cita interesante para todos aquellos que quieran compartir una velada en la que las tradiciones musicales de las islas y los bailes que practicaban los canarios de siglos pasados son protagonistas. El I Baile de Candil Támbara, que se organiza conjuntamente con el Área de Fiestas del Excmo. Ayuntamiento de La Orotava, es un acto incluido dentro del programa de las Fiestas Patronales de la Villa, y reunirá a los grupos folclóricos Ben-Gara (Garachico), Chimaque (Santa Úrsula), Guantejina (Tejina-La Laguna), Guarache (La Caridad-Tacoronte), Higa (La Perdoma-La Orotava), Oroval (La Orotava), Princesa Iraya (Geneto-La Laguna) y Támbara (La Orotava). [b]ORIGEN DE LOS BAILES DE TAIFA O DE CANDIL.[/b] Las costumbres de las danzas populares en festejos al aire libre, desde mediados del siglo pasado, se fueron imponiendo al menos en las islas orientales del Archipiélago. Una práctica de estos mismos bailes se daba en locales cerrados y en casas particulares, de ahí su nombre de bailes familiares, permitiéndose ya en ellos la modalidad del baile agarrado. Cierto que los bailes en casas particulares se habían practicado antes en los medios rurales, como culminación de las “veladas de paridas” en los bailes llamados “de última”, un tipo de reuniones sociales que, por su carácter nocturno, dio lugar a que cuando no se celebraban con ocasión del noveno o último día de la velada, se les diera el nombre de “Bailes de Candil”. Debido al reducido tamaño de los locales, y en algunos casos, sólo podían bailar un número determinado de parejas, por lo que había diferentes formas de organizar el baile. En una de ellas, los hombres esperaban fuera y un grupo de mujeres salía a buscar acompañante para un solo baile, tras el cual devolvían a sus parejas al exterior, haciendo cambios para que de ese modo pudieran participar todos. En otra de las formas, se colocaba un hombre en la puerta con un garrote, cobraba la “taifa” (tarifa), y según el número de mujeres que hubiera dentro, dejaba entrar a igual número de hombres, los cuales, una vez acabada la pieza, salían del local para dar paso a otros. Con todo ello, fuera de los locales donde se celebraban estos bailes, se formaban grandes colas de hombres esperando su turno para poder bailar, de ahí que se les llamara también “Bailes de Cola”.
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