Revista n.º 1139 / ISSN 1885-6039

Rafael Hernández, El Jibarito (1891-1965).

Lunes, 21 de agosto de 2006
Alejandro C. Moreno y Marrero
Publicado en el n.º 119

El compositor puertorriqueño Rafael Hernández, popularmente conocido como el Jibarito, se configura como uno de los más importantes personajes de la música latinoamericana de todos los tiempos.

Foto Noticia Rafael Hernández, 'El Jibarito' (1891-1965).



Se trata, para aquellos amigos de BienMeSabe.org que no le conozcan, del fundador del afamado Trío Borinquen (1927), así como del creador de canciones como "Lamento borincano", "Capullito de alhelí", "Desvelo de amor", "Silencio", "Cachita", "No me quieras tanto", "Preciosa", "Lo siento por ti", "Enamorada", "Campanitas de cristal", "Perfume de gardenias", “Payaso”..., y un sinfin de títulos más que, sin duda alguna, todos hemos escuchado alguna vez.

Rafael Hernández Marín nace el 24 de octubre de 1891 en localidad de Aguadilla (Puerto Rico). Desde muy temprana edad contó con el apoyo de su abuela materna, quien lo estimuló para que formalizara sus estudios musicales. Aprendió a tocar el piano, la guitarra, el violín y algunos instrumentos de viento (trompeta, trombón y bombardino). Siendo aún adolescente se trasladó a San Juan de Puerto Rico, donde tocó en la Orquesta Municipal bajo la dirección de Manuel Tizón.

En 1912, compuso su primera obra musical, una danza titulada “María y Victoria”, sin embargo, el comienzo de la Segunda Guerra Mundial le obligó a servir en las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, donde formó parte de la Banda Militar. Acabada su misión en el ejército, “el Jibarito” se estableció en la ciudad de Nueva York, lugar en el que conoce a destacadas figuras de la música como Luís Llorens Torres y Pedro Flores, con quien, según se comenta, en una ocasión hizo una apuesta para ver quién era capaz de escribir más canciones en una sola semana.

Más tarde viajó a La Habana para dirigir a la Orquesta del Teatro Fausto. En 1927, regresa a Nueva York donde creó, junto a Salvador Ithier y Manuel Jiménez (conocido como “el Canario Jiménez”), el Trío Borinquen. De aquella época de Oro surgieron éxitos como “Me la pagarás”, “Estrella”, “Adiós para siempre” y “Payaso”. Con esta agrupación, el nombre de Rafael Hernández comenzó a popularizarse, una popularidad que alcanzaría la cúspide (fue considerado el mejor trío musical de América) en el año 1930 con la creación del conocido bolero “Lamento Borincano”.


Sale loco de contento
con su cargamento para la ciudad
ay, para la ciudad
lleva en su pensamiento
todo un mundo lleno de felicidad
ay, de felicidad.
piensa remediar la situación
del hogar que es toda su ilusión, si

Y alegre el jibarito va cantando así,
diciendo así, diciendo así por el camino
si yo vendo la carga mi dios querido,
un traje a mi viejita
voy a comprar.

Y alegre, también su yegua va
al presentir que aquel cantar
es todo un himno de alegría
y en esto le sorprende la luz del día
y llegan al mercado de la ciudad.
Fragmento de “Lamento Borincano” (Rafael Hernández)



Años después, tras la disolución del terceto (nombre con el que también se conocía a los tríos musicales por entonces), Rafael Hernández formó con Pedro Ortiz Dávila, Francisco López Cruz y Felo Rodríguez el Cuarteto Victoria. En esta formación surgieron otras grandes joyas musicales como fueron “Preciosa” (canción considerada todo un himno en Puerto Rico), “Desmayo” y “Cuando nos besamos”.


Preciosa te llaman las olas y el mar que te bañan
Preciosa por ser un encanto por ser un edén
Y tienes la noble hidalguía de la madre España
Y el fiero cantío del indio bravío lo tienes también

Preciosa te llaman los bandos que cantan tu historia
No importa el tirano te trate con negra maldad
Preciosa serás sin banderas sin laurios ni glorias
Preciosa te llaman los hijos de la libertad.
Estribillo de “Preciosa” (Rafael Hernández)



Luego, tras residir varios años en Cuba, lugar donde conoce a Dámaso Pérez Prado (creador del mambo), viajó en 1940 a México invitado por el Dctor. Alfonso Ortiz Tirado, uno de los mejores intérpretes románticos que han dado las tierras aztecas.


Dámaso Pérez Prado acompañado de Rafael Hernández

“El Jibarito” contrajo matrimonio en México D. F. con María Pérez, enlace del cual nacieron seis hijos. Allí, Rafael Hernández amplió enormemente sus conocimientos musicales (se especializó en armonía, composición y contrapunto en el Conservatorio Nacional de México) y, de la mano de Juan León Mariscal, sus creaciones adquirieron todavía más calidad y estilo.


Ay, amor ya no me quieras tanto
ay, amor no sufras más por mí
si, no más puedo causarte llanto
ay, amor olvídate de mí.
Estribillo de “No me quieras tanto” (Rafael Hernández)



Al retornar a su tierra natal hacia 1947 como director de un espectáculo musical, se encontró con Luís Muñoz Marín y Ernesto Ramos Antonini, quienes le ofrecieron la dirección de la Orquesta de la estación radial gubernamental, lo que supuso su regreso definitivo a Puerto Rico.

En 1956 fue nombrado Presidente de Honor vitalicio de la Asociación de Autores y Compositores de su país. Según el estudioso Marcelo Rey, “uno de los más emotivos homenajes que se le rindieron a la figura de Rafael Hernández fue el recibido ese año en Nueva York y que contó con la presencia de la popular artista Libertad Lamarque”.


Marco Antonio Muñiz (solista del trío mexicano “Los Tres Ases”) junto a Rafael Hernández

Por otro lado, el productor Damián de Rosa y el director Julián Soler realizaron la película cinematográfica titulada El Jibarito, Rafael, que en 1956 fue estrenada simultáneamente en San Juan de Puerto Rico y Nueva York.

La temática de sus canciones giró alrededor del amor, la patria y la mujer. Su herencia musical fueron más de 3.000 composiciones de diversos géneros. Escribió guarachas, himnos, plenas, rumbas, danzas, boleros, zarzuelas e incluso romanzas.

Días antes de su muerte, el Banco Popular de Puerto Rico organizó un programa musical en su honor con el nombre de La Música de Rafael Hernández transmitido por las cadenas de radio y televisión.

El 11 de diciembre de 1965, “El Jibarito” se despidió de su pueblo y del mundo de los vivos con la célebre frase Hasta siempre, mis jíbaros; para ganar la inmortalidad que sólo los grandes obtienen.

No hay duda alguna de que el más hermoso y valioso recuerdo que nos dejó nuestro querido Rafael, fue y ha sido su música. Su legado… demuestra una vez más su creatividad y los alcances que ha tenido en el mundo hispanoamericano (Dña. María Pérez, Señora Vda. de Rafael Hernández).


Bibliografía.

1. Díaz Ayala, Cristóbal: La Música Cubana, La Habana, 1981.
2. Garrido, Juan S: Historia de la Música Popular en México, México D. F. 1974.
3. Moreno Rivas, Yolanda: Historia ilustrada de la Música mexicana, México D. F. 1979.
4. Rey, Marcelo: Centenario de Rafael Hernández, Nueva York, 1991.
5. Rico Salazar, Jaime: Cien Años de Boleros, Bogotá, 1999.


Recomendación.

Me gustaría recomendar un trabajo discográfico titulado Rafael Hernández, Centenario: los mejores intérpretes de “El Jibarito”, editado en Nueva York en 1992 por el sello BGM Music. En él podrán encontrar las más importantes composiciones de Rafael Hernández interpretadas por cantantes y músicos de la talla de Marco Antonio Muñiz, Jorge Negrete, Miguelito Valdés, María Luisa Landín, Alfredo Sadel, Pedro Vargas, Rubén González, Los Tres Reyes, Toña “la Negra”, Amparo Montes, Daniel Santos y Virginia López. Toda una delicia musical que no puede faltar en la discoteca de aquellos amantes de la música latinoamericana de siempre.

 

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