Revista nº 960
ISSN 1885-6039

Bajada Lustral del Trono de la Virgen de Las Nieves (y II).

Lunes, 04 de Julio de 2005
José Guillermo Rodríguez Escudero
Publicado en el número 60

Ayer domingo fue la numerosa romería palmera con motivo de la Bajada Lustral del Trono de la Virgen de Las Nieves. Un día antes ofrecíamos (dentro de los textos especiales que le estamos dedicando a la gran fiesta palmera) la primera parte de un texto que versaba sobre dicho motivo. Hoy les acercamos la segunda parte.

CONSTRUCCIÓN DEL TRONO.

En la documentación que posee el Santuario de La Patrona de La Palma, de fecha 3 de octubre de 1672, figura haberse fundido varias piezas de plata que tenía “La Morenita” para construir el magnífico y valioso trono del mismo metal, de estilo barroco, que hoy podemos admirar.

Los primeros objetos que se emplearon en esta fabulosa obra fueron donación del Conde de La Gomera, don Gaspar de Guzmán, de don Miguel de Ceballos, de don Antonio Vasconcelos, de don Pedro Camacho y de don Pedro Massieu Van Dalle. Más tarde se añadirían muchos más nombres de acaudalados caballeros y de prestigiosas familias, amén de numerosos fieles y devotos de la Virgen, que, a través de los años, harían nuevas aportaciones de objetos que, después de fundirlos, servirían para este trono, aparte de la plata adquirida con el peculio de la ermita.

Aquel mismo día de 1672, el orfebre don Diego González apreció todas las joyas de plata de la iglesia. Con ello se deduce que pudiera ser quien iniciara esta importante obra de arte.

El profesor Pérez Morera, en sus notas históricas incluidas en la obra Descripción verdadera de los solemnes Cultos… nos dice lo siguiente: “el trono barroco de plata repujada de Nuestra Señora de Las Nieves fue realizado bajo la mayordomía del Alguacil Mayor del Santo Oficio don Diego de Guisla y Castilla. El citado mayordomo obtuvo licencia del señor Obispo don Juan Ruiz Simón, dada en la Laguna el 13 de septiembre de 1708”. El investigador palmero incluye así mismo el siguiente párrafo extraído del Libro II de Cuentas de aquel año:

(...) se a hazer un trono de plata para el mayor Culto y Beneración (de la) Santíssima Ymagen y que tiene Cantidad de plata y algunas p(ren)das que son excusables que pueden ayudar a mucha parte de dicho (trono) y aviendo pedido informe a nuestro Vicario de dicha Ysla nos dise a(ver) pasado a la Iglesia de nuestra Señora y aver registrado la plata que se pue(den) aplicar a dicho trono (…) y asimesmo damos licencia para que se pue(da) pedir limosna para ayuda de aCavarse y perficionarse dicho trono y (con)sedemos quarenta días de Yndulgencia acostunbrada a todas las p(erso)nas que dieren limosna para dicho fin de acavarse y perficionarse (...).

Más tarde, en 1712, se dice que el trono de plata está “a más de medio hacer” y en 1718 es inventariado de esta forma, según constata aquel historiador: “un trono que consta de quatro gradas con su sagrario todo de plata que se a hecho de nuevo y tiene cient marcos cinco onzas y ocho adarmes.”

El 16 de julio de 1733 se consigna haberse hecho la última grada y sus remates laterales. Las cuentas de ese día recogen el gasto de cinco reales correspondientes a “un despacho del Señor Obispo Don Feliz Bernuy para que no se traiga el trono de plata ni el ornamento de tela a la Ciudad”. Así se confirma que el fabuloso trono fue realizado en un largo período de tiempo y, en consecuencia, trabajado por diferentes orfebres insulares, configurándose como un verdadero testimonio de piedad, devoción y arte, aportado por numerosas generaciones que han querido rendir honor y tributo a la Patrona de La Palma y de los Palmeros. Un ejemplo de los artífices plateros afincados en la capital palmera son los orfebres Diego Viñoly, hijo del también platero Silvestre Viñoly. También destacaron Antonio Fernández Romero y Diego Sánchez de La Torre. Pérez Morera concluye diciendo que alguno de estos orfebres “pudo haber sido el realizador de la obra”.

La grada superior, la más alta de todas, se construyó en 1967 y fue sufragada por don José Duque y Martínez y familia. Se sustituyó así una de madera tallada. Fue realizada en La Laguna por don César Fernández Molina. Se forma así una especie de pirámide de plata en cuya cúspide se sitúa el trono de la Imagen. Sobre los peldaños se colocan numerosos búcaros de plata y candeleros con velas para adornar el altar. Coincidiendo con el color de los diferentes trajes de la Virgen, así serán las flores empleadas en la exquisita decoración.

El altar-trono festivo completo tan sólo se arma una vez al año, para las celebraciones de las fiestas de la Patrona insular durante todo el mes de agosto. Cada cinco años tiene lugar la Bajada, por lo que éste, es trasladado a El Salvador en romería, dentro de los importantes actos del amplio programa y allí queda expuesto todo el mes de julio. Más tarde se vuelve a colocar en el Santuario, durante todo el mes de agosto, para que, tras la Subida de la Virgen, en el día de su onomástica, 05 de agosto, sea allí entronizada. Muchos curiosos no quieren perderse el emotivo momento en el que las andas de baldaquino descienden lenta y majestuosamente por detrás del trono mediante un mecanismo invisible y silencioso, unos momentos antes de la procesión de La Virgen de Las Nieves, y cuando se produce el momento de elevación, tras su entrada y recolocación, emotivo instante que tradicionalmente es acompañado con un gran aplauso por los presentes.


EL SAGRARIO.

El sagrario fue hecho en 1713, perfeccionándose en 1720. Sobre él se sitúa un magnífico “Stabat Mater” pequeño, en el que destaca la Dolorosa, nimbada por un sol de plata, de estilo flamenco y que fue donación de don Alvaro Rodríguez Fernández. Se sitúa a los pies de un magnífico crucificado cuya cruz de madera noble está adornada por embellecedores de plata repujada en forma de coronas. Todo este conjunto también está nimbado, nuevamente, por un gran sol de plata de veintiún rayos. La puerta del bello sagrario tiene tallada la figura de un Agnus Dei o Cordero de Dios flanqueado por un banderín y en el centro de una mandorla.


EL FRONTAL.

La donación del frontal de plata del trono de la Virgen consta ante el escribano don Antonio Vázquez el 5 de junio de 1714. En este mismo día el Capitán “de a Caballo” don Francisco Ignacio Fierro de Espinosa, Sargento Mayor de La Palma, compareció ante dicho fedatario y declaró que su cuñado, don Juan Vicente de Torres Ayala y Santa Cruz, presbítero palmero y vecino de la ciudad cubana de Villa de Guanabacoa, le había enviado dicha pieza para Nuestra Señora de Las Nieves, la que fue entregada a su Mayordomo. En carta fechada por el señor Torres en La Habana, a 19 de enero de ese año, había dispuesto que sólo se usara en las festividades de La Virgen, como así ha sido hasta nuestros días. Otra de las condiciones era que habría de acompañar a la Virgen en sus desplazamientos, como también sigue ocurriendo en las visitas quinquenales de la imagen a la capital palmera.

Este frontal está formado por una chapa de plata recubierta de abundante decoración relevada que se distribuye en siete paneles verticales bajo una ancha banda longitudinal de la que los separa una moldura de perfil sinuoso. Sus medidas son 340 x 106 cms. El pormenorizado estudio efectuado por la querida y desaparecida profesora palmera Gloria Rodríguez sobre la platería americana en La Palma, y más concretamente sobre este frontal, ha sido una obligada e indiscutible referencia. Siguiendo con éste, allí se nos describe que los paneles rectangulares (68 x 45 cms) van bordeados por una moldura en la que se repiten motivos florales en torno a un marco de pequeñas bolas; dentro de ellos se han representado alegorías marianas tomadas de los textos del Antiguo Testamento: una palma, una fuente, un ciprés, una torre, un olivo, un pozo y otra palma. La ornamentación también incluye cabezas humanas de facciones indígenas muy marcadas, pájaros saliendo de flores, roleos vegetales, etc. Todo el conjunto toma un significado que va más allá de lo puramente decorativo y expresa plásticamente un cántico a la Virgen de Las Nieves.


LOS FAROLES.

Los seis magníficos faroles ochavados de plata repujada, que acompañan escoltando a la Virgen en sus “Bajadas y Subidas” a Santa Cruz de La Palma, fueron mandados a construir en 1768, y en cuyo interior se colocan encendidas las llamadas “Velas de la Piedad”. Cuatro de ellos fueron sufragados por el caudal de la imagen y los dos restantes por la Hermandad del Santísimo de aquella parroquia.. El 30 de diciembre de 1778 la citada Hermandad -fundada después de 1680- se descarga con 2.250 reales, importe de las dos piezas.

El número de hermanos había de ser más de 24, más el párroco. Ya en estas constituciones se ordenaba el acompañamiento de la Hermandad en todas las procesiones que se hicieran con la imagen de la Patrona Palmera:

Ytem que el día de la fiesta de nuestra Señora de las Nieves titular de esta iglesia y en otra cualquiera fiesta en que se saque la Santa Ymagen en procesión o quando se llevare a la Ciudad y se bolviere a su casa an de asistir los hermanos con sus opas y medallas y luzes en las manos alumbrando en las processiones a la Santa Ymagen (Archivo Parroquial de Las Nieves, Libro de Constituciones de la Hermandad del Santísimo Sacramento).

El profesor Pérez Morera también nos informa en sus notas históricas en la obra Descripción Verdadera de los solemnes Cultos… de que precisamente fue en la Bajada de 1765 cuando varios devotos de la “Morenita” ofrecieron costear cuatro faroles de plata, a fin de alumbrar a la Virgen en sus salidas procesionales. “El visitador don Felipe Alfaro dejó ordenado en 1768 que Don Juan de Guisla y Pinto, mayordomo de la parroquia de Las Nieves, pusiera en obra los mencionados cuatro faroles. De igual modo, dispuso que la Hermandad del Santísimo entregase al citado mayordomo 2000 reales del alcance de las cuentas, para que se realizaran otros dos faroles más y así complementar la media docena”.

Si no se celebra la “Bajada”, ese año se colocan simétricamente en torno al trono y también sobre las dos barandillas de plata del presbiterio con luz artificial en su interior para un mayor realce de la magnífica decoración del altar.


LAS ARAÑAS.

Se trata de una pareja de arañas de dos cuerpos, con una altura total de 56 cms, con tres brazos cada uno y que cuelgan a ambos lados del altar-trono. Toman la forma de esferas achatadas con decoración superpuesta y van separados entre sí por un elemento cilíndrico con asas adosadas que se repiten en el perillón del remate inferior. El cuerpo mayor se decora con tres espejos circulares, bordeados por unas hojas de acanto caladas. Mediante un juego de cartelas se sirve de enlace a unos querubines donde se apoyan los tres mecheros. El cuerpo superior es más pequeño con la misma decoración y elementos vegetales y mismos angelotes que sirven de base a otros tres mecheros. Se cree que su donante, don Felipe Lazcano y Gordejuela (1658-1715), cuyo nombre está inscrito en el cuerpo inferior, las trajo de las Indias aproximadamente hacia 1692. Estas piezas están siempre fijas, custodiando a ambos lados del retablo barroco a la “Virgen Negra de La Palma” y no son trasladadas en la romería, pero son parte importante del tesoro del templo y de la platería americana allí existente. Merece una mención especial en este apartado sobre el trono de plata repujada de Nuestra Señora, ya que, si bien no forma parte de él, sí lo complementa y embellece.


LAS BARANDAS.

Las barandas de plata que están a los lados del presbiterio fueron abonadas por varios devotos el 10 de septiembre de 1757. Se trabajó primero la situada en el lado del Evangelio, y en ella se invirtió parte del legado de mil pesos fuertes dejados por don Domingo Pantaleón Álvarez de Abreu, Arzobispo de Puebla de Los Ángeles y natural de esta isla. También se sumó, para la conclusión de la obra, el donativo de 50 onzas de plata efectuado por el teniente coronel don Juan Vélez de Ontanilla y Guisla. El sargento mayor de las milicias, don Santiago Fierro Santa Cruz, casi simultáneamente, prometió cubrir de ese mismo metal la segunda barandilla. Al no encontrarse ningún gasto sobre el particular en los archivos parroquiales, se supone que el caballero cumplió su ofrecimiento.



LOS BLANDONCILLOS.

Se trata de seis candeleros o blandoncillos, cuya altura es de 65 cms, de los cuales cuatro fueron enviados de Indias y otros se hicieron en La Palma, copiando el mismo modelo. Tienen desarrollada la parte superior, formada por un cuerpo troncocónico invertido entre dos cuerpos bulbosos y achatados. Su diámetro en el pie circular es de 22 cms. La decoración en la base, gollete y copa superior repite temas característicos del siglo XVIII: gallones, espejos ovales y cartelas en forma de “ces”. Fueron enviados de Las Indias por don Diego de Monteverde antes de 1681, según el Archivo Parroquial e Inventario de ese año. Estos candeleros tuvieron gran influencia en La Palma, pues se tomaron como modelo para los de la parroquia de El Salvador, que se hicieron en 1688.


LAS HORQUILLAS.

Estas cuatro sencillas varas de plata, confeccionadas en plata en su color en La Habana hacia 1706, son configuradas por seis cañones lisos separados por arandelas salientes cuyas medidas son: 14 x 9,5 cms.; vara, 126, 5 cms. Como informaba la historiadora palmera Gloria Rodríguez, sobre la vara “se apoya un cuerpo semiesférico achatado en su parte inferior y troncónico en la parte superior, que sirve de base a la horquilla propiamente dicha. Ésta se compone de dos elementos sinuosos de carácter vegetal entre los cuales descansan los varales de las andas procesionales”.

En el Archivo Parroquial del Santuario, concretamente en los Inventarios de 1697 y 1706, se recoge que fueron enviadas desde la capital cubana de limosna por el licenciado Amaro Rodríguez de Herrera.


LAS ANDAS DE BALDAQUINO.

Las andas de baldaquino de plata repujada, las más antiguas que se conocen en el Archipiélago, decoradas con motivos barrocos, datan de 1665 y su construcción se efectuó siendo administrador de las cuentas de fábrica el Sr. Guisla Van de Walle, que hizo grabar su nombre en los espejos elípticos que aparecen en los laterales de la base. Fueron encargadas al prestigioso orfebre palmero don Pedro Leonardo Santa Cruz, Capitán de las Milicias, pero falleció sin haberlas acabado. Por este motivo hubieron de ser enviadas a Tenerife donde se le dieron fin. Su costo total fue de 11.399 reales, según se detalló en las cuentas del 1 de agosto de 1698.

Sobre la peana central de plata donde va colocada la Virgen, a sus pies, está fijada un creciente de luna, regalo de don Juan de Oviedo, según la documentación de 1681. Años más tarde, en 1706, esta pieza se bañó en oro gracias a la generosidad de don Ambrosio Rodríguez de La Cruz, natural del Realejo Bajo y vecino de esta ciudad.

Se contabilizan 876 reales y 12 maravedíes gastados en la plata que se empleó en los remates y perillas que se colocaron encima de la cornisa del baldaquino, donde van insertados varios ramilletes de flores blancas. La plata de la mandorla o sol que nimba a la venerada imagen la donó doña María de Las Nieves Pinto y Vélez de Ontanilla, y la hechura y dorado se pagó con dinero propio del Santuario. Consta en 29 de diciembre de 1768 y se realizó en Tenerife. Se compone de un óvalo dorado y repujado del que cuelgan doce estrellas , seis en cada lado, y una paloma de plata (representando al Espíritu Santo), que pende sobre la corona de la Virgen, balanceándose con el movimiento del trono.

El orfebre Fernández Molina hizo un jarro de plata para sustituir al de madera que tenía las andas en el centro de su techo, a petición del devoto don Rafael De La Barreda y Díaz y familia.


BIBLIOGRAFÍA:

RODRÍGUEZ, Gloria, La Platería Americana en la isla de La Palma, Ávila, 1994
- Idem, La iglesia de El Salvador de Santa Cruz de La Palma, Madrid, 1985.

FERNÁNDEZ GARCÍA, Alberto-José, Real Santuario Insular de Nuestra Señora de Las Nieves, Editorial Everest, León, 1980

ORTEGA ABRAHAM, Luis, Programa de la Bajada de la Virgen, Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, 1995 y 2000.

HERNÁNDEZ PERERA, J. , Orfebrería de Canarias, Madrid, 1955.

PÉREZ GARCÍA, Jaime, Descripción de todo lo que pasó en la Bajada de Nieves en La Palma año 1815, Cabildo Insular de La Palma, 1997.

HERNÁNDEZ PÉREZ, María Victoria, La Isla de La Palma. Las Fiestas y Tradiciones, Centro de la Cultura Popular Canaria, 2001.

PINTO DE GUISLA, José, Festejos públicos que tubieron lugar en la Ciudad de Santa Cruz de La Palma á consecuencia de la bajada á la misma de la Imagen de Nuestra Señora de Las Nieves. Verificada el día 1 de febrero de 1845.

PÉREZ RODRÍGUEZ, Manuel; CONCEPCIÓN, José Luis, Trajes Típicos. Guía de vestimenta folklórica de Canarias, Asociación Cultural de las Islas Canarias, La Laguna, 1994.

Programas de las Bajadas de 1860, 1885 y 1890, Archivo General de La Palma, Archivo FSFC.

Comentarios
Viernes, 22 de Febrero de 2008 a las 10:05 am - martes

#04 DESEARIA SI ALGUIEN PUEDE DECIRME DONDE ENCONTRA PARA COMPRAR UNAS HORQUILLAS DE PLATA CALADAS, CON LA CABEZA GORDA, SON DE TRAJES REGIONALES DE EXTREMADURA. gRACIAS POR ANTICIPADO

Domingo, 17 de Septiembre de 2006 a las 17:42 pm - Magda - Santa Cruz de La Palma

#03 Gracias por este artículo tan completo, emotivo y digno. Otro de los tesoros de la Virgen , tan cerca pero tan desconocidos por todos. Enhorabuena al autor y a la revista virtual bienmesabe. GRACIAS

Viernes, 07 de Julio de 2006 a las 18:09 pm - Rosa Martín

#02 He venido de promesa desde Venezuela. Le he pedido a la Virgen Morenita de Las Nieves, su intersección para la mejora de mi hijo. Cuando me arrodillé ante Ella supe que al regresar a la casa de mi hermana (donde estaba quedándome en Sta Cruz de La Palma) iba a encontrarlo mejor. No sólo fue eso, sino que estaba de pie con una foto de la Virgen en sus manos, rezando y llorando de alegría. Hoy mismo hemos ido los dos a darle las gracias. Gracias Virgencita de Las Nieves, la más bonita, la más morena, la más milagrosa de cuantas Vírgenes he conocido... Soy pobre y no he podido regalarle nada. He visto su trono de plata y sus joyas de oro. Tan sólo puedo darle mi corazón y la alegría que quiero compartirla con todo el mundo. Ésa ha sido mi ofrenda. Gracias

Lunes, 04 de Julio de 2005 a las 19:32 pm - Florencio Pérez.

#01 Mi más sincera y entrañable felicitación por ponerme los pelos de punta y hacerme llorar. Un palmero-venezolano que echa de menos su isla, su Virgen, su gente de Mazo. Muchas Gracias, Sr. Escudero, por su cariño y disposición.