Revista nº 854
ISSN 1885-6039

Adeje

Sábado, 09 de Diciembre de 2006
Redacción Achineche
Publicado en el número 134

Municipio del sur de Tenerife enclavado en las coordenadas de un pasado histórico e inmerso en las perspectivas de su futuro nos brinda el presente de una extraordinaria riqueza cultural y patrimonial. Santa Úrsula, la Virgen de la Encarnación, San Sebastián, el tradicional Baile de Magos, etc., conforman el paisaje festivo de este municipio sureño.


Municipio del sur de Tenerife enclavado en las coordenadas de un pasado histórico e inmerso en las perspectivas de su futuro nos brinda el presente de una extraordinaria riqueza cultural y patrimonial. Además, de sus espectaculares parajes naturales destacan, entre otros, el Barranco del Infierno, Barranco de Erques, Caldera del Rey, Acantilados Isorana, Ifonche, La Caleta o la propia Corona Forestal.

Santa Úrsula y Virgen de la Encarnación
El 10 de abril de 1560 se creó por Real Cédula la Parroquia de Adeje bajo la advocación de Santa Úrsula, siendo la primera parroquia dedicada en Canarias a esta Santa Mártir Inglesa. La imagen de Santa Úrsula es una talla barroca de madera policromada de la segunda mitad del siglo XVII, situada en el Retablo Mayor junto a Nuestra Señora de la Encarnación. A ella se dedica el segundo lunes de octubre de cada año.

El principio de todo lo que conocemos sobre la primera aparición de la Virgen de la Encarnación nos lleva a este lugar emblemático, justo a la costa, donde dicen que en una oquedad de la roca conocida por El Humilladero se produjo el reencuentro de la Virgen con los adejeros. A los pies de una blanca roca de tosca se alza una sencilla cruz de madera que recuerda el lugar primigenio de la aparición. El entorno costero donde se une el agua dulce del barranco con el mar se conoce como La Enramada, lugar de iniciación y de bautismo para los cristianos viejos de tradición. Transcurrían las primeras décadas de la colonización castellana, según recoge la obra de Fray Alonso de Espinosa, cuando los adejeros hicieron suya la nueva talla y, tras rendirle culto a los primeros años en la primitiva ermita de San Sebastián, la trasladaron a la ermita de Santa Úrsula de la Villa para resguardo de infortunios y pillajes.

Si primero Pedro de Ponte se hiciera cargo de su traslado y protección, será una descendiente, Magdalena Luisa, condesa de La Gomera y marquesa de Adeje, quien enriquezca el patrimonio de la iglesia y a la postre muestre un especial devoción por la “milagrosísima imagen”, ofreciendo paños, tapices y cuantos menesteres fueran precisos para el cuidado de la imagen. En este tiempo, y al calor de los acontecimientos relatados por vecinos de la Villa, la marquesa solicita al obispo que averigüe de los milagros y prodigios de esta Santa Imagen, y que se redacte un libro durante cerca de siete años, que recogerá testimonios de numerosos vecinos. Este importante legajo se encuentra en el Archivo Parroquial y es un documento de primera mano para descubrir narraciones de hace más de dos siglos que encierran, entre cometarios de fe, tradiciones y mitos de nuestros antepasados.

La excepcionalidad con que contó la veneración popular entre los adejeros era anterior a la redacción del Libro de Milagros, escrito entre 1746 y 1752. Así lo atestiguan testimonios que confieren el voto del pueblo como agradecimiento a la Virgen por su intercesión contra una plaga de langosta que asoló la zona en el año de 1694. La imagen, que ocupaba el espacio central del retablo, contaba con una de las seis cofradías de la parroquia, que celebraba fiesta litúrgica en su honor el 25 de marzo y otra en los meses de septiembre y octubre. Era también costumbre llevar la Imagen en rogativa a su antigua casa, la ermita de San Sebastián. Esta popular costumbre, arraigada en los corazones de los adejeros marcaba, y hoy día constituye, una de las fechas más importantes en la vida del pueblo, hasta significar los momentos grandes de la Fiesta.

Entre aquel otoño de 1694 y los tres siglos transcurridos en la historia del pueblo, vino a cumplirse un deseo general del pueblo para con la Virgen de la Encarnación: su coronación canónica celebrada en el seno de las Fiestas Patronales de 1994 bajo la acogida del obispo Felipe Hernández García. En ese mismo verano, fue nombrada por el pueblo Patrona Devocional de los adejeros y Alcaldesa Honoraria y Perpetua de la Villa. También sus hijos queridos se vieron recompensados en la figura de Ismael, el cura, nombrado en aquel entonces hijo adoptivo de la Villa. De un tiempo a esta parte y como si un pasado evocase épocas donde la Imagen suscitaba una devoción en las bandas del Sur de la Isla, la devoción actual traspasa el propio término y año tras año, concurren a su encuentro fieles de otros lugares vecinos.

Ha sido el deseo popular quien ha querido que la Patrona de las Fiestas, mediante voluntad expresada ante el obispado, obtenga la encomienda de realizar de lustro en lustro visita por las parroquias y barrios del municipio. Dos mil cinco marca el comienzo de la visita y desde los primeros días de septiembre -como antaño- la Venerada Imagen honrará con su presencia cada uno de los pago del término, concluyendo su visita en los primeros días de octubre, marcando el comienzo de las Fiestas Patronales.

Los adejeros rinden homenaje a la Virgen de la Encarnación, una imagen de vestir que mide 126 cm. de alto. Su atuendo consiste en una saya y un manto que la cubre de la cabeza a los pies. Lleva encajes alrededor del rostro y joyas -junquillos, cadenas largas, dos rosarios y anillos. En cuanto al color de su vestuario no siempre es el mismo: blanco y azul, que son los colores tradicionales de la Virgen; rojo, que es el color del Espíritu Santo; verde, porque es la virgen de la esperanza, o rosa.

Representa el momento en el que el ángel enviado por Dios le comunica que va a ser la madre del Salvador, motivo por el cual es una Virgen sin niño ya que se sitúa en el momento de su concepción.

Como atributos aparecen, en su mano izquierda, un libro abierto que representa la Biblia, símbolo de la Virgen orante que acoge la palabra de Dios, y en su mano derecha, una rosa abierta, símbolo del amor divino.

San Sebastián

Si los adejeros sienten veneración por Santa Úrsula y la Encarnación, no es menos el fervor que se palpa en la fiestas de su santo patrono San Sebastián. Cada año se incrementa la participación popular de peregrinos, curiosos y participantes que se suman a la celebración de esta festividad.

Como manda la tradición, a las 12 del mediodía, se celebra la santa misa oficiada por los curas párrocos de la localidad asistidos por sacerdotes invitados de municipios vecinos. Una vez finalizada la celebración de la eucaristía, se inicia el recorrido procesional que bordea la plaza de San Sebastián para después emprender el camino hacia el mar. Decenas de jinetes y sus caballos esperan allí a la imagen del Santo y a los peregrinos. Después del saludo del Santo al mar, los jinetes realizan su acostumbrada exhibición haciendo que sus caballos se introduzcan en el agua. Seguidamente, la multitudinaria comitiva se dirige a la zona conocida como El Humilladero para rendirle culto a San Sebastián con una oración y una suelta de palomas. Terminado el emotivo acto, las autoridades proceden a la bendición de los animales. El final del recorrido procesional culmina con una salva de aplausos y vítores en honor a San Sebastián mientras éste es introducido de nuevo en la iglesia.

Baile de Magos
En los últimos años también ha arraigado el tradicional Baile de Magos que se celebra en la villa adejera, con motivo del Día de Canarias, al que asisten numerosos grupos folclóricos del municipio que junto al tradicional vino de la comarca y su rica gastronomía contribuyen a la creación de un excelente ambiente de tradición popular.

Comentarios
Sábado, 09 de Diciembre de 2006 a las 17:07 pm - Güicho

#01 Solo recordar que el baile de magos tradicional lo organiza el Grupo de la Escuela de Folclore de Adeje y que no solo actuan colectivos del Municipio, también de la isla de Tenerife y de otras Islas.

Gracias y un saludo.