Revista n.º 1046 / ISSN 1885-6039

Excavación arqueológica y consolidación de los restos humanos del yacimiento Lomo de Maspalomas (T.M. San Bartolomé de Tirajana)

Viernes, 1 de diciembre de 2006
Verónica Alberto Barroso
Publicado en el n.º 133

La necrópolis de Maspalomas constituye uno de los yacimientos prehispánicos más conocidos del Archipiélago, no tanto por la información disponible sobre este lugar, sino por las continuas denuncias que han puesto de manifiesto el estado de abandono de los restos procedentes de este espacio cementerial prehispánico. Tales denuncias han reaparecido en los últimos días en distintos medios de comunicación. Por ello, presentamos un resumen de los resultados de la intervención arqueológica desarrollada en este lugar en el año 2005 a fin de completar la información ofrecida hasta el momento. Contar con todos los puntos de vista enriquece el debate, el enriquecimiento común y nos permite seguir avanzando.

Cista Bloque 92


 

En el artículo se resume la intervención arqueológica recientemente emprendida en los “depósitos sedimentarios” procedentes de la necrópolis prehispánica en su día emplazada en el Lomo de Maspalomas. Dicho trabajo corresponde a un Proyecto encargado y financiado por el Servicio de Cultura y Patrimonio Histórico del Cabildo de Gran Canaria, destinado a la excavación de los depósitos funerarios con un peor estado de conservación y, en consecuencia, con mayor riesgo de destrucción. La Intervención Arqueológica fue autorizada por la Dirección General de Patrimonio Histórico, Viceconsejería de Cultura y Deportes, según Resolución de 17 de febrero de 2005, recogida en el Libro de resoluciones con el nº 34/05. El plazo de ejecución de las excavaciones se prolongo durante seis meses, en el periodo comprendido entre abril y septiembre de 2005.

 

Vista general de la nave de Lomo Gordo donde están almacenados los restos.
Vista general de la nave de Lomo Gordo donde están almacenados los restos


 

La puesta en marcha de este proyecto responde a unas necesidades muy particulares, tanto como específicas son las condiciones que han afectado a este conjunto arqueológico. Nos referimos a las excepcional circunstancia de que el contenido de este yacimiento no se encuentra en su emplazamiento originario, sino que en la actualidad se ubica en una nave construida al efecto para albergar los bloques con los sepulcros que en su momento fueron recuperados de la necrópolis y trasladados hasta este lugar a la espera de poder acometer su estudio, habiendo trascurrido 14 años desde este acontecimiento. Teniendo en cuenta esta situación y las especiales condiciones de almacenamiento al que se han visto sometidos los restos arqueológicos, el objetivo principal se dirige a frenar el paulatino deterioro que año tras año ha ido afectado a los depósitos funerarios, al tiempo que se recupera la valiosísima información histórica que entrañan dichos restos. En este sentido la intervención emprendida se entiende como una actuación de salvamento, motivada por las pésimas condiciones de preservación que concurren en los depósitos arqueológicos, distinguidos por un notable grado de destrucción de parte de su contenido patrimonial y riesgo irremisible de pérdida de lo que aún se conserva.

 

Proceso de excavación arqueológica del Bloque 131 mediante procedimiento de microaspiración
Proceso de excavación arqueológica del Bloque 131 mediante procedimiento de microaspiración


 

Partiendo de estas circunstancias, los trabajos aquí considerados se han concebido como la primera fase de una serie de actuaciones encaminadas a la completa excavación de los depósitos funerarios, suponiendo en este caso concreto acometer el estudio exhaustivo de los bloques más alterados y afectados por un peligro inminente de destrucción. En este panorama se han intervenido once bloques, recuperando los restos bioantropológicos en ellos contenidos y la información relativa a la sepultura de 18 individuos.

 

Excavación de uno de los depósitos funerarios en cista (Bloque 92)
Excavación de uno de los depósitos funerarios en cista (Bloque 92)


 

No cabe duda que la importancia de este Proyecto entronca directamente con la notoria relevancia manifestada por este enclave arqueológico, representando la oportunidad de dar cumplimiento a una deuda científico-patrimonial por largo tiempo postergada. Al efecto, el yacimiento localizado en el Lomo de Maspalomas (T.M. de San Bartolomé de Tirajana) es uno de los enclaves arqueológicos más significativos de cuantos se han documentado en el Archipiélago. Básicamente, dicha preponderancia viene dada por el hecho de constituir un sitio registrado en su totalidad y, aunque con importantes problemas de documentación y conservación, significa un referente clave para una aproximación histórica a las poblaciones prehispánicas de Gran Canaria e incluso de Canarias en general. De tal manera, los depósitos funerarios trasladados desde esta necrópolis a las naves de Lomo Gordo (T.M. de San Bartolomé de Tirajana) constituyen el repertorio osteológico contextualizado más completo de los hallados en la isla hasta la fecha, amén de uno de los espacios cementeriales más extensos de cuantos se conocen en el estado actual de la investigación.

 

Trabajos de documentación fotográfica
Trabajos de documentación fotográfica


 

Pese a todo, se trata de un yacimiento para el que los datos disponibles resultan del todo exiguos, sin que se haya atendido a la potencialidad informativa que posee. Esta situación deriva directamente de las estrategias de recuperación seguidas en el momento del hallazgo, esto es, la extracción de los bloques arqueosedimentarios que componían este singular enclave. En lo que a ello se refiere, la documentación de las inhumaciones y de los componentes estructurales que a ellas se asociaban prácticamente se limitó a su localización espacial, su extracción en paquetes protegidos por una cobertera de poliuretano expandido y posterior almacenamiento en las aludidas naves de Lomo Gordo.

 


Los antecedentes del hallazgo

El descubrimiento de esta necrópolis, a finales de la década de los años 80 del siglo XX se produce de forma casual, en el transcurso de las obras emprendidas para la ampliación de la autopista GC-1. En esta acción se produjo la destrucción de una parte de la necrópolis, de la que no se especifica exactamente su alcance, pero que en cualquier caso afectó a una de las zonas más fértiles de este yacimiento en lo que a sepulturas se refiere. Transcurridas dos semanas después del hallazgo, el 21 de septiembre de 1988, la Dirección General de Cultura encargó al Servicio de Arqueológica del Museo Canario la realización de Excavaciones Arqueológicas. En esta intervención se comprobó que el yacimiento ocupaba una extensión de 2000 m2, incluyendo más de un centenar de tumbas, tanto en cistas como en fosas, a la vez que otras construcciones cuya funcionalidad precisa quedó sin especificar.

 

Grieta en el sedimento del Bloque 121 que también afectaba a los restos humanos
Grieta en el sedimento del Bloque 121 que también afectaba a los restos humanos


 

Considerando la naturaleza de las obras que habían propiciado el hallazgo y ante la imposibilidad de una modificación del trazado previsto en el proyecto de la autopista, el objetivo de la intervención se dirigió a la exhumación completa y traslado del contenido arqueológico, que incluía restos antropológicos, estructuras de piedra y paquetes sedimentológicos asociados, a un laboratorio habilitado provisionalmente al efecto. Dicha actuación debía permitir la continuidad de las labores de investigación, así como una adecuada conservación de los restos, con miras a la creación de un Museo Arqueológico de Sitio, que se emplazaría en un lugar lo más próximo posible al espacio original del hallazgo. Ante la magnitud del yacimiento las tareas de excavación y extracción de las evidencias arqueológicas se prolongaron hasta mediados de 1991, quedando definitivamente ubicadas en sendas naves que fueron construidas en las inmediaciones, en un lugar conocido como Lomo Gordo.

 

Con posterioridad, en febrero de 2000, el Servicio de Patrimonio Histórico del Cabildo de Gran Canaria encargaba la redacción de un informe a J. Velasco Vázquez en el que se procediera a un exhaustivo diagnóstico sobre el estado de conservación de los restos arqueosedimentarios depositados en las naves de Lomo Gordo, así como una propuesta en la que se recogieran los criterios de intervención según una jerarquía de actuación determinada por las condiciones de deterioro evidenciada por cada uno de los paquetes funerarios.

 

 

La intervención arqueológica de 2005

Como ya se ha señalado, para esta primera fase de intervención se procedió a la selección de once bloques arqueosedimentarios. Como criterio básico de actuación se tuvo en cuenta tanto el estado de conservación de los restos óseos exhumados como la preservación del contendor de poliuretano expandido. El almacenamiento de estos bloques en el interior de las naves de Lomo Gordo durante un período prolongado de tiempo había conllevado la concurrencia de diversos fenómenos que ponían en peligro la integridad de la información arqueológica que pudieran conservar.

 

Individuo femenino en una cista (Bloque 66)
Individuo femenino en una cista (Bloque 66)


 

En lo que respecta a los contenedores, se observaba la rotura de algunos de los elementos de madera que les servían de soporte e importantes agrietamientos en el poliuretano y en su recubrimiento de fibra de vidrio. A la par, los sedimentos de los bloques habían sufrido fuertes procesos de retracción a consecuencia de la pérdida de humedad del relleno. Ello tuvo como principal consecuencia la proliferación de grietas, tanto longitudinales como transversales, que, además, en más de un caso supusieron la alteración de los restos óseos de las inhumaciones.

 

Por su parte los materiales bioantropológicos también habían sufrido las consecuencias de las condiciones de almacenamiento. De tal suerte que las evidencias que habían sido exhumadas en la intervención primigenia (1989-1991) y que no habían sido cubiertas adecuadamente, sufrieron un intenso proceso de deshidratación y descalcificación. Ambas circunstancias supusieron un notable incremento de la fragilidad de los componentes esqueléticos, además de un deterioro de sus cualidades morfoestructurales. A ello debe añadirse la acción negativa que sobre ellos tuvieron los animales (lagartos, roedores, aves) cuya presencia se detecta en el interior de las naves de Lomo Gordo. Estas circunstancias llevaron a que fuera necesario combinar la intervención arqueológica con la aplicación de medidas de consolidación urgente en campo. Así, en los casos en los que las evidencias bioantropológicas presentaban unas condiciones de conservación deficientes y estuviera en peligro su integridad morfoestructural durante las labores de extracción, se procedió a un tratamiento de consolidación in situ. Para ello se procedió a un engasado completo de las piezas óseas con ayuda de vendas quirúrgicas y una disolución de un adhesivo nitrocelulósico a fin de dotarlos de una capacidad de resistencia uniforme. Una vez extraídos estos restos se procedió a su protección con la ayuda de una cama rígida y su embalaje con polietileno de burbujas.

 

Detalle de depósito primario de individuo adulto masculino (Bloque 104)
Detalle de depósito primario de individuo adulto masculino (Bloque 104)


 

En otros casos, dado el valor diagnóstico de los restos para la determinación del sexo-edad de fallecimiento o para la determinación de otros parámetros bioantropológicos, también se intentó garantizar su integridad mediante el empleo de camas rígidas como soporte y su empaquetado con la ayuda del ya mencionado polietileno de burbujas.

 

Todos los aspectos antes enumerados han supuesto una merma considerable del potencial informativo que, desde el punto de vista arqueológico, atesoraban los bloques procedentes de la Necrópolis de Maspalomas. Es por ello que, como ya se ha señalado en otras ocasiones, resulta del todo perentorio llevar a cabo la completa excavación y documentación del resto de los depósitos funerarios que aún se conservan. Como ya se indicaba, teniendo en cuenta criterios de conservación y las prioridades recogidas en un informe previo se acometió la intervención de los bloques que a continuación se señalan: Bloque 63, Bloque 4 y 10, Bloque 40-35-34, Bloque 15-112, Bloque 120-122, Bloque 66, Bloque 49, Bloque 92, Bloque 131, Bloque 121, Bloque 104.

 

Todos los bloques intervenidos corresponden a depósitos primarios individuales, si exceptuamos al 104 que corresponde a un espacio funerario de uso colectivo. Uno de los bloques (40-35-34) corresponde a un bloque en el que se levantaron tres inhumaciones, dos son dobles (120-122 y 15-112), mientras que en el 104 se documentaron los restos de un mínimo de 4 individuos. El resto de los bloques correspondían a depósitos primarios individuales.

 

Cista Bloque 92
Cista Bloque 92

 

Tres de los conjuntos estudiados correspondían a depósitos funerarios en cista (dos individuales y uno colectivo), mientras que el resto responden a inhumaciones practicadas en fosas abiertas directamente en la tierra sin ningún tipo de acondicionamiento aparente.

 

Se han recuperado los restos de un número mínimo de 18 individuos, 17 de los cuales corresponden a sujetos fallecidos en edad adulta, mientras que tan sólo uno corresponde a un infantil de menos de un año de vida. De los adultos, la mayor parte de ellos habrían fallecido entre la tercera y la quinta década de vida, salvo el individuo del bloque 131 que probablemente habría fallecido entre los 16 y 18 años aproximadamente.

 

En lo que a la distribución de sexos, la recogida de datos a lo largo de la intervención permite adelantar que algo más del 66% de los individuos documentados correspondían a varones, mientras que las mujeres tan sólo suponen el 22,2%1. En este sentido, y aún teniendo en cuenta el carácter absolutamente provisional de estos resultados, se observa un doble fenómeno. Por un lado, la mayoritaria representación de individuos fallecidos en edad adulta y, por otro, la notable asimetría en lo que a la representatividad de ambos sexos se refiere. Son unas valoraciones que, para darles auténtica significación, requieren de la continuidad de los trabajos arqueológicos en esta necrópolis.

 



 


 

Conclusiones

La intervención arqueológica en los depósitos funerarios de la Necrópolis de Maspalomas han puesto de manifiesto no sólo la complejidad de las prácticas sepulcrales en la Prehistoria de Gran Canaria, sino también la necesidad de cometer el estudio de estos contextos desde una perspectiva integradora en la que la valoración de los restos humanos tengan un especial protagonismo. En este caso, en la actualidad se están desarrollando diversos estudios específicos sobre los restos humanos aquí recuperados: estudios paleopatológicos, análisis de oligoelementos en hueso, caracterización genética, marcadores de actividad óseo, antropología dental, etc. En el mismo sentido, se han obtenido muestras para la datación mediante C14 de dos de los depósitos funerarios.

 

En cualquier caso, esta intervención lo que sí ha puesto de manifiesto es, por un lado, el elevado potencial informativo que aún atesoran estas evidencias arqueológicas y, por otro, la necesidad de seguir afrontando la completa documentación de esta necrópolis a fin de evitar la definitiva pérdida de los valores históricos que atesora.

 

 

Nota

1. Los alos y los indeterminados (1 individuo en cada caso) suponen el 5,5% respectivamente.

 

 

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