Revista n.º 1046 / ISSN 1885-6039

La Aguadora de Las Nieves.

Jueves, 27 de julio de 2006
José Guillermo Rodríguez Escudero
Publicado en el n.º 115

A finales del siglo XIX, el Barranco del Río concentraba casi la totalidad de los molinos harineros de La Palma, que aprovechaban el caudal de sus aguas. Por él corría un río de gente, entre los arrieros que traían el grano a moler y los vecinos de esta barriada sin nombre, situada a espaldas del Santuario de la Virgen de Las Nieves.

Foto Noticia La Aguadora de Las Nieves.



Con la llegada de la Revolución Industrial, se incorporarían nuevas tecnologías que venían a desplazar a aquellos viejos molinos y toda la actividad del barranco, cayendo en el olvido y en el abandono.

Con la construcción del nuevo túnel de Las Nieves, los molinos del remanente y los lavaderos que aquí se encontraban se hicieron visibles de nuevo y, con ellos, una parte muy importante de nuestra historia.

La estampa de las mujeres, cargando el agua en tinajas sobre sus cabezas, será habitual hasta bien entrado el siglo XX. Todavía hoy en día muchas mujeres recuerdan haber cargado el agua en burros, sin derramar ni una sola gota.

Desde el Área de Infraestructura y Medio Ambiente del Cabildo Insular de La Palma se pensó en crear un monumento en el que se reflejara la actividad que había tenido este precioso enclave histórico. Para esta ocasión se elige la figura de La Aguadora, obra del escultor Jorge Beda, que fue inaugurada en la víspera de festividad de la Virgen de Las Nieves, el 4 de agosto de 2005.

“El agua que discurre por este barranco y la figura de la mujer representan la fuente de la vida que, desde su origen, bebe la ciudad”.

Dada la importancia que tenía el trabajo de cantería para la construcción, del cauce del barranco se sacaban las piedras para las ruedas de los molinos y también los principales sillares con la que se construyeron los mejores edificios de la ciudad.

Una de estas piedras, que destacaban de las demás por tener un color rojizo muy particular, se eligió para realizar el monumento que ha sido tallado como los antiguos canteros labraban sus piedras de molino.

La canalización de las aguas públicas de Santa Cruz de La Palma se convirtió en prioridad. A medida que avanzaba la obra, las mujeres del barranco debían desplazarse hasta las fuentes y lavaderos que se van contruyendo a lo largo de su recorrido.

Ésta es una de las labores que se las encomendaba socialmente en aquella época. Ellas hacían la aguada, lavaban la ropa, la loza, educaban a los niños y cuidaban del ganado mientras los hombres se enfrentaban a las obras colosales para canalizar las aguas desde su nacimiento en el Barranco del Río.

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