La idea central del mismo es el reflejo de los caminos interiores, deshumanizados y vírgenes, todavía sin tocar por la mano del hombre. Este análisis de los paisajes desérticos es llevado por Francisco Acosta a un plano espiritual, el desierto lanzaroteño como lugar espiritual en el que recogerse.
La frase “Para ir hacia lo que no sabes, has de ir por donde no sabes” resume la visión y la filosofía artística de este autor en relación a los paisajes desérticos de Lanzarote.
El artista, con numerosas exposiciones en Tenerife, Canarias y Península a sus espaldas, ha innovado en Icod un concepto nuevo de arte, trasladando a una pared el arte comunicando directamente su concepto de lo efímero del paisaje. Los murales desaparecerán una vez cerrada la exposición.
La parte audiovisual del proyecto consta de un filme de unos 30 minutos de duración en el que el espectador, mediante de su visionado, caminará por los desiertos lanzaroteños mezclándose con el paisaje y sumergiéndose en su espacio virgen.
