Revista nº 801
ISSN 1885-6039

Ricardo González Machado. Emigración, libreas y violín en El Palmar de Buenavista.

Lunes, 06 de Agosto de 2007
Redacción BienMeSabe
Publicado en el número 169

Don Ricardo González Machado es de Buenavista del Norte, de El Palmar, un barrio con una idiosincrasia de pueblo, con gente dedicada sobre todo a la agricultura. Entre otras cosas a destacar de su persona y vida, emigró a Venezuela y asombrosamente toca el violín. Tiene 81 años; el 23 de diciembre cumple 82. Él y su mujer prestan el acogedor salón de su casa, en la puerta principal que da a la plaza, para echar un rato, así, de forma natural y espontánea, al son libre de un momento de tranquilidad y a la vez festivo. Las palabras de Don Ricardo son historia viva de esta parte de Tenerife, de Canarias. Nuestro compañero Güicho estuvo con él.


 

Güicho: ¿Todavía sigue parrandeando?

Ricardo: Claro, muero con eso. Eso es mi heredero. Yo, aparte del violín, toco la mandolina, el laúd, el timple…


- ¿Y cómo llegó hasta el violín? Es una cosa curiosa dentro de los folcloristas, porque aquí siempre se enseña a tocar el timple o la guitarra, que es lo más facilito... pero ver gente con violín en las manos es muy difícil.

- Pues fue casi sin esperarlo, por un gran amigo que ya falleció en Venezuela. Esto fue en Ergos. Él sabía que yo tocaba de todo y me dijo: “Ricardo, voy a comprarte un violín a ver si es posible que tú lo toques”. Y yo le dije: “Vale, págamelo que yo te lo pago cuando pueda”. (Yo en aquella época bajaba ramos del monte, llamados ciscos). Sabía que era un poco difícil porque el violín requiere mucho oído o cráneo, como se le dice en la música… Pero fui cogiendo carretera.


- De verdad que usted es una delicia tocando el violín, que yo lo he visto y oído… ¿En este pueblo hay alguien más que lo toque?

- Sí, Arturo, un señor mayor que ahora está un poco mal, el pobre, del que yo algo aprendí. Él es un gran violinista, porque aprendió con Don Jesús Iliada. Estudió música pero no llegó a tocar.


Don Ricardo nos comenta que en su adolescencia había bailes en el pueblo. Dice que unos eran en casa de José Risquer, con gente que ya ha fallecido lamentablemente. Allí se hacían muy buenos bailes, como también en casa de Don Pepe Flora.


- ¿Con qué edad se fue de aquí a Venezuela?

- Con 22 años. Fui en vapor, que así se le decían a los barcos. Antoniotto Usso de Maris, un barco italiano. 8 días duró el recorrido, y en él se comía bien, sobre todo pastas.


- ¿Ustedes se llevaron sus cositas y su gofio para allá?

- Yo me llevé alguna cosita, pero no gofio. Antes la gente se llevaba papas y gofio en sus paquetes, pero yo no. La cosa es que tuve mala suerte y un mal amigo: en Santa Cruz, estando en la Fuente de Soda, me dijo: “Ricardo, ¿me puedes llevar una de estas cajitas que no me cabe en la maleta mía?”. Yo le dije que sí, y eran cuatro pistolas. Por eso me vi fatal en Venezuela, cuando me dieron la noticia me dijeron: “¿Tú le trajiste un paquete a Francisco?”. Respondí que sí. “Pues eso son cuatro pistolas”. ¡Nos desgraciamos!


- ¿Qué se tocaba en las parrandas antiguamente aquí?

- Isas, folías y malagueñas. Se tocaba la mazurca, y valses también, pero lo que más se usaba era la isa. La gente bailaba la malagueña, había viejos que bailaban con dos parejas, dos mujeres; y las folías, que todo el mundo no las cantaba porque hay que aplicarse bien pa cantarlas. No quiero presumir, pero para cantar tengo muy buena voz.


Con instrumento en mano, Don Ricardo y Güicho, tradición y juventud, se echan su pieza con la voz de nuestro vecino de El Palmar, allí, en el acogedor salón de su casa. Madre, cuando nació,/ nacieron tres flores bellas,/ la mujer que tengo hoy/ es una mujer muy bella.




- Ya quisiera yo llegar a la edad que tiene usted con esa melodía y ese tino, porque ya sabe que hay mucha gente que se va de ritmo y usted oye… marcadito.

- El oído no se puede perder porque yo cuando hay 8 ó 10 instrumentos que están tocando, en el tiempo que se falla y tienen que tocar un quinto y tocan un cuarto, digo: “¿Eh, qué pasó?”. Yo parrandeo con buena gente. Por ejemplo, Fabiola Socas me llama a cada rato, para ir de parranda. Ella es una buena cantante y le encanta el violín. Otro tocador bueno es Pepito Floro, en Icod, que es muy conocido también.


- ¿Usted sigue con el tema de las libreas aquí, en El Palmar?

- Yo ya las entregué, porque las libreas muchas veces tienen que caminar un trayecto. A veces hasta un kilómetro y yo, por las vías respiratorias, no me encuentro bien. En septiembre ya las tocan, y en Los Remedios fue la última vez. Siempre son el tercer fin de semana de septiembre, y en Venezuela sobre el día 25.


Ricardo González cuenta que él tocaba el tambor, pero no las bailaba. Güicho recuerda verlo en más de una ocasión tocando en la plaza.




 


- Oiga… ¿y esa foto que está por ahí son parranderos de la zona?

- Sí, eso fue en el año 45, en Buenavista. Yo no salí, pero todos son conocidos míos de parrandas de aquí. De El Palmar hay unos 3 ó 4. Hay un tal Bernardo que murió. Gente buena, que salíamos pa todas partes.


Hizo el cuartel en Los Rodeos, en la artillería número 2, antes de ir a Venezuela. Salió de mantenedor. Su madre tenía 2 hijos. Entonces hubo una época en que ella tenía que sacar el más viejo y entonces a Ricardo lo ingresaron en la quinta del 49 siendo del 46.

Al llegar de Venezuela trajo alguna cosilla del folclore de allá. Algún joropo tocaba, que los guitarristas aquí, durante una época, lo tocaban un poco -afirma-. Se llevó el violín, y hacía parrandas con él. Siempre había un grupito de aquí: de La Laguna, de La Victoria… y tocaban el timple o contro. Muchos lo conocen como timple y otros como contro.


- La gente mayor de aquí siempre le dice contro. Siempre se tocó con 4 cuerdas en esta zona, ¿no?

- Aquí sí, pero el contro verdaderamente son 5 cuerdas porque usted tiene que tocar, por ejemplo, una malagueña y tiene que coger y usar las 5 cuerdas.


Improvisaba en ocasiones sus coplas. Tocaba mientras se bailaban, por ejemplo, polcas, que su mujer -dice orgulloso- las baila muy bien. Bailando la polca se me cayó/ el pañuelo de seda que me lo halló,/ bailando la polca se me ha caío/ el pañuelo de seda de mi marío, nos canta alegre Don Ricardo. Pero, eso sí, la polkita aquí no había pie que la bailara como los teneros, la gente de Teno Alto, donde estuvieron su señora y el padre 7 años de medianeros. Allí, en Teno, se formaban buenas parrandas.
 

 

 


- ¿Y aquí también se desfilaba en Carnavales?

- No, los carnavales eran en Teno. Bueno, en El Palmar las libreas sí. La gente vestía de mascarita pero no como en Teno, donde la gente se ponía brava si usted no iba a la casa, porque ponían la mesa en el patio de la casa. Todos tenían su mesa en el patio con ñame, chochos (como aquí se dice), etc. Nosotros díamos en parranda, por lo menos 5 ó 6 a tocar. Y allí había queso tierno, ¡¡uf!! (Teno siempre tuvo cabras, siempre tuvo ganado porque, mirándolo bien, tiene casi más terreno que El Palmar).


- Y cuando se hacían los bailes aquí, ¿qué gente venía?

- De todas partes. Venían de Las Portelas, Teno, Buenavista, Los Silos, Ergos, la zona de El Tanque. Iban e íbamos caminando. Yo llegué a cruzar el Monte a las cuatro de la mañana solo. Es una hora y pico desde Ergos a aquí... de día. De noche... es un rato. Claro, los caminos estaban mejores porque pasaban las bestias, pasaban los burros cargaos, y hoy no. La carretera que va de Las Portelas a Ergos está malísima, pa coches no sirve… pero antes eso era una diversión. Fuimos a tocar a Masca alguna vez. Y cuando estaba en Ergos, íbamos a Santiago del Teide, que tenía una buena parranda.


- ¿Se hacía aquí también el baile de las cintas?

- Sí se hacía. Mi señora bailó la cinta. Antes eran seis hombres y seis mujeres, pero hubo cintas de doce. Los muchachos por dentro y los grandes por fuera. Antes se bailaba mucho la cinta aquí. Se bailaba siempre delante del Santo y en la plaza.


En Carnavales estaban en El Palmar los ñames como comida, pero también la miel. Hombre… y el higo pasado, el queso tierno…





- De aquí salió mucha gente a Venezuela, ¿no?

- ¡Uf… miles, miles y miles! Aquí no quedó nadie, familias enteras se fueron. Y después la mayoría de la gente de aquí, cuando llegó a Venezuela, se colocó bien. Era gente que trabajó mucho en la agricultura. Yo primero estuve repartiendo leche, después estuve de cobrador en las guaguas.


- ¿En qué parte de Venezuela estuvo usted viviendo?

- Estuve en San Felipe (Yaracuy) 26 años. Tuve un negocio reparando gomas. Había que usar el pico, para poder despegar lo que llamaban las palancas, pero eso fue casi a lo primero. Después ya tenía muchachos, dos empleados… Cuando me vine para acá le vendí el negocio a un gran amigo mío, que fue padrino mío de boda. Luego, cuando llegué aquí, tuve un negocio unos 14 años y era una esclavitud, para mi señora también.

Recuerdo una copla a Reinaldo Armas, que se fue para Venezuela. Cuando llegó yo tenía mi grupo y en El Tanque, en una casa vieja parecida a un bar, al llegar me vio allí de parranda, y le dije:

                    Mi Venezuela querida,
                    cómo te llevo en el alma,
                    hoy yo voy a recebir
                    a mi amigo Reinaldo Armas.


¡Vas! El hombre se emocionó… Y cuando se iba le canté otra, donde estaban otros también con Reinaldo  (que es un músico, y me llama a ca rato).

                    Como mañana te vas,
                    te vengo a pedir mis bienes,
                    llévate a Cheo Galíndez
                    y déjame a Pastor Jiménez.


Así, yo me enamoré de mi señora, a la que conocí desde pequeña aquí en el pueblo. Pero me enamoré desde Venezuela porque mi hermana me escribió una carta, que se había esconchabao un pie en el Monte del Agua. Me decía que gracias a Amelia... que fue quien la trajo pa mi casa… Yo, por darle las gracias, le escribí una carta, no declarándome pero más o menos. Ella me la contestó y entonces escribí una carta de amor donde le decía que estaba enamorado de ella. Le dije: “Mira, en el 58 voy a casarme”, y así fue. El 14 de septiembre del año 1958 fue mi boda, día de los Repiques de El Palmar.


- ¿Cómo son los Repiques? Explíquenoslo.

- Los Repiques son las campanas y el tambor, es decir, primero echan una recámara que comienza… taratatata… (como un tajaraste). Esto lo tocan a media tarde y de madrugada. Despertaban a la gente con las campanas para que fueran a la labranza, a trillar… Tú dormío y de repente oías el pepinazo. En esta época es Domingo Romero, que vive enfrente. Hay algunos pequeños que ya están en las libreas.


- ¿Y quién es el que se encarga del tema del diablo y la diabla?

- Ese es Antonio, uno que vive bajando aquí. Las ropas, arreglar el diablo,,, porque, ¡claro!, le tienen que colocar unas cañas para los explosivos que les ponen y todo eso...




 


- ¿Se echa unas malagueñas conmigo? (Y la música y su voz surgen de nuevo).

- (Ricardo ya se lanza, coge el violín y lo prepara para el tema final, que fueron varios) A ver…


El sonido, algo extraño en nuestros oídos usuales, suena con La Farola del Mar. Una verdadera maravilla.

                    El que toca la guitarra
                    merece pegarle un tiro,
                    con munición de mi sangre
                    y balas de mi sentido.


- Yo le pido a la vida solamente llegar a su edad con ese tino y tocando así, como usted... ¿Se acuerda de algún vals? ¿De alguna cosa con el violín que se tocara por esta zona?

- Un valse podemos tocar si quieres...

                    Tú que tuviste la culpa
                    que me fuera y te dejara,
                    si a mi corazón le diste
                    alas para que volara.

                    Con las alas que te di, mi amor,
                    no fue para que volaras,
                    que fue pa que me quisieras
                    y que nunca me olvidaras.


Encantados todos los que allí estábamos, Don Ricardo, esta joya viva de El Palmar de Buenavista del Norte, y su mujer, nos convidaron a unas copitas de vino de la tierra que, junto a su saber y experiencia testimoniados, nos dejaron muy buen sabor de boca durante varios días, todavía hoy.

                    Amor se dice cantando,
                    porque llorando no puedo,
                    las lágrimas de mis ojos
                    por eso que no te veo.







- Puedes ver la conversación en video, en las "Entrevistas" de BienMeSabe TV, pinchando aquí.
 


Las labores de transcripción fueron realizadas por Victoria González García.

 

 

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Comentarios
Viernes, 20 de Febrero de 2009 a las 00:03 am - Haydee Nohemi

#02 Quiero dares las gracias por este reportaje!!! Soy la nieta de Ricardo, la persona que mas me importa en esta vida!

Realmente el siempre esta asi, te cuentas sus batallitas, sus parandas, y todo el dia alegando. Gracias le doy a Dios de que con la edad que tiene mi abuelo siga asi, a veces tengo que llevarlo yo a alguna parranda pero solo pq le cuesta conducir, pero lo que le costara dejar de hacer es tocar y cantar!!

Siempre esta echando bromas!! Bueno, recuerdo una cosa que suele decirle a mucha gente y no se si a vosotros se los dijo y es que e dice que el dia que se muera lo tienen que enterrar de dos partes: en una caja el cuerpo, y en otra la lengua!!! jejejejej. y yo me parezco a el porque me encata alegar y sentarme con el a que me cuente cosas. Esperemos que le queden parrandas pa muchisimos mas años!! Como le digo yo (soy su nieta, y sabe que es con todo el cariño del mundo) este viejo tiene cuerda pa rato!!!!

De nuevo le vuelvo a dr las gracias porque es una entrevista realmente preciosa y que nos llena de orgullo.

Un abrazo y Felicidades.

Les dejo mi correo para cualquier informacion: haydee_nohemi@hotmail.com

Lunes, 13 de Agosto de 2007 a las 19:53 pm - Jesús

#01 Excelente reportaje audiovisual. El verdadero protagonista es el entrevistado, algo que, desgraciadamente, muchos olvidan. Me encantó lo de \"Ya se te rompió la prima, / la segunda y la tercera,/cuando se rompa la cuarta/le pones las cuerdas nuevas. Felicidades.