Revista nº 757
ISSN 1885-6039

La folía canaria: posibles orígenes, peculiaridades en su forma en Canarias y análisis de sus características en la actualidad. (I)

Sábado, 15 de Diciembre de 2007
Roberto Díaz Ramos
Publicado en el número 187

Dentro del folklore canario, la Folía es una de las tres danzas más importantes, junto con la Isa y la Malagueña, consideradas los “pilares” del folklore canario. En este sentido, y en el de su importancia dentro del contexto de la música popular de las islas, el guitarrista, compositor y estudioso de la Folía Canaria, Olímpiades García (2004), se refiere a la que se practica en las islas como el canto más arraigado del folklore de las Islas Canarias.


Desde el siglo XVI se popularizó en Europa una forma musical, consistente en melodía y bajo acompañante, sobre los que se efectuaban variaciones, que recibió el nombre de Folía (les Folies d’Espagne).

Se trata de una danza de origen portugués, como ha sido documentado por diversos autores (Sachs, 1937; Rey, 1978), que recibe su nombre de la locura con la que danzaban los participantes en su
Bailando folías. Imagen extraída de la base de datos del Archivo de Fotografía Histórica de la FEDAC.
baile (folie = locura; (...) le dieron el nombre de folía, (...) que vale vano, loco, sin seso (...), Covarrubias, 1611), y que se extendió por toda Europa a partir de los salones cultos castellanos, donde el baile fue refinado antes de ser exportado al resto de reinos (de ahí que la danza fuera conocida como Folías de España); y antes de llegar, como veremos, a las Islas Canarias donde, debido a la evolución que ha sufrido a lo largo del tiempo (es prácticamente irreconocible con respecto a la Folía histórica), al reducido número de documentación, y a la falta de rigor en ocasiones, se hace complicada la investigación sobre sus orígenes.

Dentro del folklore canario, la Folía es una de las tres danzas más importantes, junto con la Isa y la Malagueña, consideradas los “pilares” del folklore canario. En este sentido, y en el de su importancia dentro del contexto de la música popular canaria, el guitarrista, compositor y estudioso de la Folía canaria, Olímpiades García (2004), se refiere a la Folía que se practica en las islas como el canto más arraigado del folklore de las Islas Canarias.

El presente estudio de la Folía canaria no tratará en detalle la Folía histórica, ya que existe una gran cantidad de estudios al respecto, más o menos accesibles al lector en general, y que pueden ilustrar suficientemente a los interesados en aspectos más concretos. Por el contrario, la explicación se centrará en la forma de la música y la danza de la Folía en Canarias, el análisis de sus características, y sus posibles orígenes, intentando ofrecer una hipótesis fundamentada acerca de cuál pudo ser el origen real de nuestra Folía, y cuáles pudieron ser los motivos de su evolución.


La música y la danza de la Folía Canaria.

La música de la Folía canaria es de ritmo ternario (3/4), de paso lento y reposado. Existen variantes de Folía en todas las islas, e incluso pequeñas diferencias entre pueblos de una misma isla (por ejemplo, en Gran Canaria, se puede distinguir del resto las Folías Antiguas de Gáldar, una pequeña ciudad al noroeste de la isla), o entre diferentes intérpretes instrumentales o vocales; aunque, en ningún caso, estas mínimas diferencias impiden reconocer siempre un patrón único que es aprendido y conocido por todos los intérpretes y oyentes isleños. Parafraseando a John Blacking en su estudio de la música de los venda (1967), se podría decir que los intérpretes de Folía se sirven de sonidos que poseen en su memoria para crear en cada momento una versión “propia” de Folía que se ajusta a unos modelos únicos comunes a toda interpretación.

En la música de las Folías intervienen tres factores instrumentales-vocales principalmente: (1) las púas (instrumentos de plectro como laúdes o bandurrias), que realizan el contrapunto melódico; (2) la guitarra y el timple (pequeño instrumento de cinco cuerdas de forma similar a la guitarra), cuya función es meramente armónica, marcando los acordes de la música (a modo de bajo continuo en el caso de la guitarra, que marca también los bajos de los acordes); y (3) la voz, que canta series de estrofas de cuatro versos consonantes.

Comienza la Folía con una introducción tocada por las púas, a modo de obstinato, cuya fórmula rítmica se repetirá prácticamente durante toda la Folía, sobre todo entre cada uno de los versos del solista. Las púas son, durante toda la Folía, acompañadas por las guitarras y los timples. A la introducción le sigue el canto de una estrofa de 4 versos consonantes por parte de un solista, que es acompañado por los instrumentos de púa, realizando un contrapunto con la melodía del canto, y asumiendo el protagonismo entre cada uno de los versos. Tras el canto de la estrofa, por último, el coro canta un estribillo, cuya letra puede ser igual durante toda la Folía o cambiar. Concluye la Folía con una parte instrumental que da final a la música, o la enlaza con la siguiente estrofa, dependiendo de si la música vaya a acabar o a continuar (por lo general, se ha “estandarizado” el canto de tres estrofas).


Fuente: SIEMENS, L., “La folía histórica y la folía popular canaria”, Revista de El Museo Canario, núms. 93-96, 1965, Año XXVI, pp. 38-39.


La Folía se interpreta, normalmente, en Re menor o La menor, modulando a modo mayor (Fa Mayor o Do Mayor, respectivamente), durante los versos primero y tercero de cada estrofa.

En la actualidad, viene siendo algo habitual, además, la tendencia de sustituir el canto del solista en la primera estrofa, por una melodía de timple, para intentar dar una cierta visión de virtuosismo en relación con este instrumento, en un momento en el que éste se ha hecho especialmente popular si cabe (teniendo en cuenta la popularidad con la que ha contado siempre). Por último existe la posibilidad de, en el estribillo que sigue a la estrofa, suprimir el canto del coro, ejecutando los instrumentos solos sus correspondientes melodías.

En lo que se refiere a la danza de la Folía canaria, cabe reseñar un pequeño cambio en la forma de bailarla. Si bien al principio se bailaba la Folía en parejas individuales, sobre todo en las fiestas, en la actualidad es frecuente ver, en las representaciones de algunas agrupaciones folklóricas, el baile en grupos de parejas (frecuentemente tres grupos de dos parejas1, que la bailan a la vez, y se entrecruzan entre ellas).

En la Folía canaria, bailan el galán y la dama separados, marcando con el castañeteo de los dedos índice y pulgar el primer y tercer tiempo de cada compás. Tras una reverencia inicial, el galán se acerca a la dama, que se aleja dando un paso hacia atrás y hacia un lado de manera que se aproxima al galán de la pareja contigua. Su pareja, igualmente, se arrima a la dama de la pareja vecina. A continuación, es al revés, la dama se acerca al varón. Finalmente, ambos se acercan cruzando los brazos en alto, sin tocarse, y, de una vuelta, cambian de pareja. En la última estrofa de la Folía todos los danzantes vuelven con su pareja inicial.

En el siglo XIX encontramos una descripción significativa sobre el baile de la Folía canaria, ofrecida por Domingo J. Navarro, en Recuerdos de un noventón (1895), una memoria escrita por el autor cuando tenía 92 años, en la que describe las costumbres de la ciudad de Las Palmas2 durante su juventud. En ella, se puede entrever lo poco que ha cambiado la forma de la danza de la Folía canaria (y en cierta manera la música, aunque no ofrece datos específicos). En el capítulo de esta obra dedicado a la Folía (pp. 91-95), Navarro nos dice lo siguiente:

Las folías canarias son reposadas, ceremoniosas y serias (...).
    Al empezar la música, siempre de guitarra, las damas sentadas, graves y silenciosas (...) esperan que avancen los donceles (...) reunidos á la puerta (...). Desde que suena la música se adelanta el galán y á una respetuosa distancia, con el sombrero en la mano hace una reverencia mirando la pareja que ha elegido y pronuncia delante de ella la voz ¡Aires! (...).
   
La dama se levanta y colocándose a cierta distancia (...), baja sus modestos ojos, arquea sus brazos, y moviendo suavemente su talle, dá acompasados pasos adelante, atrás y á los lados, guardando siempre la misma distancia; si su compañero avanza, ella retrocede; pero si él se aleja, ella adelanta sus pasos en señal de reconciliación (...). Así empieza el baile, marcando el compás con un
 Imagen antigua de Las Palmas de G. C.
suave castañeteo que produce la pareja con sus dedos pulgar y medio de cada mano, hasta que se anima con la copla que en obsequio de la dama canta el mismo galán ú otro del concurso.

    Al terminar el canto, gira la pareja en semicírculo para seguir bailando en la parte opuesta. (...) Siguen bailando allí y se repite el canto y á su término, tornan ambos al sitio primitivo (...)
    Terminado el baile, hace el mancebo otra profunda reverencia y sombrero en mano sigue en pos de la dama hasta su asiento.


Efectivamente, vemos que la descripción que Domingo J. Navarro nos ofrece en este fragmento, no se aleja en exceso de la que se ha explicado aquí, lo que podría indicar que la Folía canaria ha podido variar poco, al menos, desde mediados del siglo XIX y, en cierto modo, su “solidez” dentro de las tradiciones canarias, al haberse mantenido así hasta la actualidad, de manera casi exclusivamente oral.


Contexto histórico de la llegada de la Folía a Canarias.


Como señala A. Pérez en su Síntesis de Historia Canaria, es bastante complicado hacer un recorrido por (...) la Historia de Canarias, señalando los elementos que caracterizan cada momento histórico. Dada esta complicación, no abordaré detalles exhaustivos, intentando dar, en la medida de lo posible, una visión “panorámica” de la conquista de Canarias y la aparición de las primeras sociedades isleñas.

Es necesario contextualizar la conquista del archipiélago canario dentro del ámbito de la búsqueda, por parte de los estados europeos en el siglo XV, de una expansión atlántica que favoreciera el encuentro de nuevas rutas y vías de comunicación con las Indias, rodeando el continente africano, para no pasar por los territorios dominados por los musulmanes. De esta manera, el Archipiélago será un importante punto estratégico y, además, ofrecerá otros recursos para los mercados europeos, como la orchilla y la barrilla, con las que se lograban colorantes naturales para la producción textil.


El proceso de conquista se desarrolló lentamente, extendiéndose a lo largo de casi todo el siglo XV (1402-1496), y realizándose en dos fases diferenciadas que condicionarían las formas de aprovechamiento económico y de dominación social y política de cada isla, según el modelo con el que hubiera sido conquistada, hasta bien entrado el siglo XIX.

La primera fase de conquista es la Conquista de Señorío (1402-1478), denominada de esta manera porque las islas conquistadas en este período (Lanzarote, Fuerteventura, El Hierro y La Gomera, que fue conquistada en dos fases: primero, en época señorial, y luego, en época realenga, bajo dirección señorial3), fueron tomadas por señores europeos que, sometiéndose a los reyes de Castilla, emprendieron una empresa individual, que les permitiría obtener los derechos, hereditarios, de autoridad sobre los lugares sometidos.




La segunda fase es la Conquista de Realengo (1478-1496), en la que intervienen directamente los Reyes Católicos, que anexaron a la Corona las islas que faltaban por conquistar (Gran Canaria, La Palma y Tenerife), con la ayuda de la financiación de comerciantes y banqueros, a cambio de importantes beneficios económicos; y de los propios conquistadores, que se favorecerían del reparto de tierras, atendiendo a su jerarquía militar y política.


La formación de las nuevas sociedades canarias, desde el momento en que finaliza la conquista, estará protagonizada por gentes de diversas procedencias (castellanos, andaluces, aragoneses, portugueses, genoveses, flamencos...), que llegan al Archipiélago atraídos por la posibilidad de progresar
económicamente con la explotación de las tierras de cultivo y los productos generados en las islas, y el comercio atlántico entre Europa y las Indias.

Los distintos grupos de población que participaron en estas primeras sociedades canarias se integraron rápidamente, y conformaron un entramado social peculiar, caracterizado por el mestizaje de los usos y las costumbres de cada lugar de procedencia. Esto, asimismo, se verá reflejado en las artes e, igualmente, en la música. Cada grupo social aportará a la nueva sociedad isleña los gustos propios de sus sitios de origen, lo que proporcionará un eclecticismo artístico peculiar, cuyo máximo exponente, en las artes plásticas, podríamos situarlo en la Catedral de Las Palmas de Gran Canaria, de configuración e interior góticos (el primer edificio, de hecho, fue gótico, habiendo comenzado su construcción hacia 1504), claustro renacentista, portada principal neoclásica, fragmentos barrocos en la fachada Oeste... En la música, cualquier forma popular puede reflejar igualmente la fusión de las culturas que participaron de la formación de los primeros grupos sociales isleños. Este es el caso de la Folía, como veremos en adelante.

La explotación económica de los recursos generados en las islas, condicionó siempre, además, las estructuras sociales y las formas de vida y arte del archipiélago. El comercio de los diferentes productos generados en Canarias, en sus épocas de apogeo, podía dar el suficiente poder económico para generar un importante mecenazgo sobre las artes que producía una mayor riqueza cultural en las islas más favorecidas por el aprovechamiento de cada producto.

En el Antiguo Régimen, la sociedad canaria era bastante complicada, y tenía una división social determinada por el número de propiedades y la participación en el comercio canario. Los nobles y el clero ostentaban el mayor número de posesiones, tenían la más alta posición social, y ocupaban los cargos más importantes del gobierno insular. Los grandes comerciantes se enriquecían rápidamente, y entraban a formar parte de la nobleza mediante el matrimonio o la adquisición de títulos. Por debajo de estas clases sociales había una gran masa de pobreza que subsistía mediante una precaria economía de autosuficiencia, o del trabajo en las propiedades de los grandes terratenientes.

Hasta casi el siglo XIX, las sociedades canarias estarían determinadas por todas estas circunstancias. Igualmente, los continuos cambios económicos provocaban, en muchas ocasiones, el empobrecimiento de algunas familias ricas, que protagonizaban un cambio social que, a su vez, favorecía la llegada a las clases populares de algunas de las costumbres de las clases altas, que renovaban sus gustos con las nuevas tendencias llegadas en cada momento, tardíamente, desde fuera del archipiélago. Esto pudo haber influido, igualmente, en la popularización de la Folía canaria y otras formas que en la actualidad forman parte del patrimonio musical insular.

En este sentido, Lothar Siemens, en La música en Canarias: Síntesis de la música popular y culta desde la época aborigen hasta nuestros días (1977), vincula la popularización de la Folía canaria a un contexto histórico en el que los cambios económicos y sociales que tienen lugar en la España del siglo XVIII afectan a todas las estructuras sociales, y a las tradiciones y costumbres. Una serie de modas se extenderían y arraigarían desde entonces en las comunidades rurales, a causa del empobrecimiento de las clases más pudientes, y se posibilitaría la difusión de las danzas más importantes del folklore canario.


(Continuará...)

______________________________


1 GARCÍA RAMOS, O., Voces y frases de las Islas Canarias, Iltre. Ayto. de Santa Brígida, 1991.
2 Mientras la denominación actual de la ciudad es Las Palmas de Gran Canaria, en el momento en que Domingo J. Navarro escribe estas memorias, la denominación era Las Palmas.
3 SUÁREZ ACOSTA, J.J., y otros, Conquista y colonización de Canarias, Centro de la Cultura Popular Canaria, Santa Cruz de Tenerife, 1988.




Este artículo ha sido previamente publicado en el número 1 del volUmen 21 de la Revista Nassarre, en el año 2005.


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Comentarios
Martes, 25 de Octubre de 2011 a las 03:26 am - pedro arroyo garabito

#25 Me emociona enormemente escuchar las folías canarias. Soy chileno y me sorprendo de sentir esta música como si fuera propia.

Miércoles, 19 de Mayo de 2010 a las 17:39 pm - Ariadna

#24 Yo quiero saber como es el baile

Domingo, 14 de Febrero de 2010 a las 08:24 am - jose alvarez

#23 me gustaria saber si alguien podria decirme como conseguir

Los guitarristas-compositores del siglo XX

ya que vienen compociciones de mi bisabuelo, que es el padre de silvestre alvarez maestro de benito cabrera, pedro guerra, jose manuel ramoz, y muchos mas ,en ese cd es muy importante parami

y agradeceria profundamente cuanquir informacion ya que e escrito a las paginas catalanas y a otras queparese quelo venden pero no me lo hacen llegar nunca,,mi tio abuelo el hermano de silvestre es agricola alvarez artesano de timple y gran timplista en sus timpos

un saludo y sin nada mas,un saludo toni.el.canario@gmail.com

Lunes, 14 de Diciembre de 2009 a las 18:25 pm - PEPITA GRILLA

#22 ¿SABEN CUAL ES LA EPOCA , EL AUTOR EL INTERPRETE LA METRICA Y LOS INTRUMENTO DE LA CANCION LOS AIRES DE LIMA ?

Jueves, 02 de Abril de 2009 a las 00:17 am - Manuel Acosta..(Sastre de profeción)

#21 Estimados, Luisa y Diego: YO DEL TEMA DE LOS BAILES NO PUEDO OPINAR PERO ME ALEGRA QUE POR FIN SE DEN ESPLICACIONES DE LAS MUDANZAS Y EVOLUCIONES DE NUESTRO BAIILES REGIONALES,PARA GENERAL EL GENERAL CONOCIMIENTO DEL PATRIMONIO CULTURAL CANARIO,MUCHACHOS PÁ LANTE.

POR SI LES INTERESA ESTAS COPLAS:

SI CUANDO ESTABA BAILANDO

UN COMPÁS EQUIBOQUÉ

ES QUE ME QUEDÉ PRENDADO

DE UNA MAGA QUE MIRÉ.

BAILADOR QUE ESTÁS BAILANDO

BAILAME BIEN A ESA NIÑA

ES HERMANA DE LA ROSA

PRIMA DE LA CLAVELLINA.

YO TE CONOCÍ BAILANDO

ALLÁ EN EL ESCOBONAL

QUE BONITA NO ESTARÍAS

QUE NO PARAO DE BAILAR...M.A.

EN LA FIESTA DE SAN PEDRO

YO VI BAILAR A MI MADRE

QUE BONITAS LAS FOLIAS

QUE BAILABA CON MI PADRE...M.A.

EL HIJO DE CHA MARÍA

TIENE FUERTE CORPACHÓN

Y CUANDO BAILA EN LA DANZA

BRINCA COCMO UN CIGARRÓN.

CON TODO AFECTO Y CARIÑO PARA: LUISA Y DIEGO...PAZ Y BIEN...

Miércoles, 09 de Julio de 2008 a las 13:10 pm - David

#20 A riesgo de meter la pata, voy a citar el Dicionário da Língua Portuguesa para aclarar un detallito que me escama.

Según este diccionario:

Folia, s. f. dança animada ao som de pandeiro ou adufe; espectáculo festivo; brincadeira ruidosa; pândega. (Do fr. folie, \"loucura\").

Foliada, s. f. o m. q, folia. (De folia + -ada).

Es decir, que la folia portuguesa es folia. Foliada parece ser un nombre derivado, pero que se usa más en Galicia que en Portugal, y no se refiere a la pieza musical en sí, sino al acto de cantar en las \"esfolladas\" o \"foliadas\". Estas son las reuniones para desprender las hojas del millo, dónde las rapazas y rapaces cantan y bailan, como un modo de \"ligar\", o de buscar pareja. De hecho, y por extensión, \"foliada\" en gallego se refiere a \"fiesta popular\" (v. gr. \"Imos a unha foliada\" > \"vamos a una \"verbena\").

Desde luego, y conociendo la música popular portuguesa (asaz rica y compleja), no me extrañaría que la hipótesis más acertada fuese la del origen portugués de la Folía y de los Aires de Lima (en la zona de A Lima -Portugal- hay piezas que coinciden sospechosamente con los Aires de Lima, aún hoy de uso y conocimiento popular).

Jueves, 03 de Julio de 2008 a las 23:02 pm - YO

#19 ESTA CHEVERE CHEVERE CHEVERE TE LO JURO QUE LO ENTENDI TODO ES SUPER VER LOS INICIOS DE LREGGETON JIJI

Sábado, 22 de Diciembre de 2007 a las 21:56 pm - José Antonio Pérez Cr8uz Teno

#18 Hola.

Interesantisimo el tema, sobre todo la documentación que se aporta. Yo a estas alturas de desarrollo a que ha llegado, poco tengo que aportar. Solamente un escrito de desparecido archivo de la \"Sección femenina\", de los poco que pude salvar. El texto lo voy a poner íntegro. El nombre del autor no se incluye. Ahí va.

\"\"\"Sobre el origen de la folia\"\"\"

\"\"\"En cualquier diccionario de la música española cuando menos, se hallan referencias de este baile cantado. Tengo a mano uno de mi viejo, de tiempo de Isabel II cuyo autor es Don Carlos José Melcior, que dice por ejemplo: \"Las folias fue un baile español ejecutado por una persona sola la cual seacompañabageneralmente co castañetas. La música es sencilla, armoniosa y desprovista de disonancias, en un compás ternario, por cuya razón gustaba aun a los oidos menos ejercitados. Componiase de dos partes de ocho compases cada una que se repetían con variaciones. Sobre su motivo se han compuesto una infinidad de ellas para toda clase de instrumentos, en las cuales se desarrollan poco a poco las dificultades de estos\" En efect, el violinista italiano del siglo XVII, Arcangel Corelli compuso unas cincuenta variaciones de este aire.

Hace años, el notable pianista de Las Palmas, Rafael Romero

Espinola habló en \"La Prensa\" sobre el origen de las folias y sus aseveraciones son dignas de indagación y estudio. Decia Romero Espinola que en un libro curioso que halló en la biblioteca de Santa Genoveva de Paris titulado \"Las folias de España\", se habla (copio a letra sus palabras) de un baile caracteristico de los Pirineos navarros. Una danza funebre que se bailaba en torno a los muertos en los velatorios. El canto es muy triste también. Monotono y lánguido. Ese canto y ese baile son nuestras folias canarias en su origen. Folias, por la corrupción de la palabra francesa \"folies\", locuras y añadia Romero Espinola. El mismo caracter del baile confirma el aserto. Su ritmo lento, la disposición de los bailarines, en cuadro, la cadencia dolorosa de la música todo revela el carcter funebre de un aire que, por más que queramos no podemos hacer alegres, sin falsearlo completamente.

Hace años también nuestro llorado Ildefonso Maffiote, en un artículo que me dedicó, se ocupaba del origen de las \"folias\" citandouna obra de Voltaire \"La princesa de Babilonia\", donde el sarcástico amigo de Federico el Grande habla de un baile oido en Sevilla por sus heroes Formosilla y Amazán, que los músicos de su majestad ejecutaron mientras ellos comían, y que andando el tiempo, los siglos dice, fueron despué las folias de España.

Citas anecdóticas de esta índole se pueden hacer a docenas. Sin ir más lejos, en estos dias leyendo \"Las fábulas de Samaniego\" publicadas y comentadas para el estudio del español en los colegios franceses me encuentro con esto, en la de\"El cerdo flautista\". Y el comentarista frances Rosies, dice: \"folias: ce mot designe a la fois une dance et lair qui executec par un seul danseur muni de castagnetes. La \"folia\" portugaise, trez bruyante, es dansec par un gran nombre de persones a la fois\" Como se ve respecto a las folias españolas están de acuerdo Melcio y Rosies. La folia portuguesa citada por est último, se llama foliada.

En un concierto que dió hará unos diez años en el teatro de la comedia de Madrid, el eminente guitarrista Andrés Segovia le oí tocar un tema de \"folias de España\", diferencia y fufuga(versión para laud de principios del siglo XVIII) por M. Ponce. Tampoco tiene nada que ver esta obra con nuestra folias.

Resumiendo. Las folias canarias, en mi sentir son de origen español por la contextura de su acompañamiento y algún giro armónico y metódico se aproximan al bolero. Dice el referido Melcior que hay boleros de una melodía tan lánguida y melancólica, que inspira una agradable tristeza. Y así son nuestras folias. Lo dice la copla: \"Son las folias canarias suspiros tristes y alegres\", es decir, fiel reflejo de nuestro sentir insular, con ansias jocunda e incontenidas de horizonte y tristeza de soledad marina. Perdidas en la peninsula y consevadas aquí. Les hemos dado nueva forma, continente autóctono, y en él vaciamos nuestra alma regional. Por eso son nuestras.

Reyes.\"\"\"

Este es el texto. Creo que tengo algo más, que debo desempolvar de unas gavetas.

Las coplas más tristes se han hecho para las folías, trasladandose haoy en dia a las malagueñas.

Esperando haber aportado algo, me despido deseandoles una feliz Navidad.

Sábado, 22 de Diciembre de 2007 a las 20:27 pm - Manuel María Domínguez

#17 Muchas felicidades por el artículo. Estoy impaciente por ver la segunda parte. Es una pena que algunas personas intenten tener protagonismo donde no les corresponde. Gracias por la lectura de unos datos tan interesantes, Roberto Díaz

Jueves, 20 de Diciembre de 2007 a las 22:33 pm - M. Akizuki

#16 Siempre es un placer poder leer un artículo tan interesante y completo como este, sobre todo para los que trabajamos en el ámbito de la etnomusicología y nos apasiona el mundo del baile y la danza.

Es difícil encontrar hoy en día textos de tan alta calidad en cuanto a la música popular, ya que abundan los escritos basados en mitos decimonónicos o divagaciones pseudocientíficas, por lo que es de agradecer este tipo de aportaciones serias.

Así mismo, animo a todos los lectores de \"bienmesabe\" a que lean y consulten otros artículos, críticas y notas al programa de este joven musicólogo, Roberto Díaz, pues siempre se encuentra en ellas algo más que palabras, además de que se leen con sumo gusto por su esmerado estilo.

Felicidades por el artículo.

Un abrazo

Jueves, 20 de Diciembre de 2007 a las 16:30 pm - ALEJANDRO C. MORENO y MARRERO.

#15 Amigo Roberto, estoy total y absolutamente de acuerdo con tu argumento, pues no solo está fielmente documentado sino que muestra una más que palpable coherencia y sentido común. Además, ruego disculpes la franqueza o emotividad de algunas de mis afirmaciones anteriores, ya que nunca fue mi intención “pontificare” y sin embargo quizá mis palabras quedaron mucho más solemnes y taxativas de lo que seguramente yo hubiese deseado. Dicho lo cual, si me permites, en el Programa de la Bajada de la Virgen de Las Nieves de 1815, se dice “ad litteram”: “En la noche fue mucho mayor el concurso de gente y hubo cuatro bailes, tres de marineros (folías) y uno de campo (tajaraste). Luego, en el año 1860 recoge Pérez Galdós, también textualmente: “Terminada la función, empezaron los bailes, viendo bailar con gracia y donaire la isa y las folías”. Avanzando aún más en la cronología, llegamos al año 1887, donde Castañeyra -en sus memorias- dice al referirse a los bailes más populares en las Canarias de la época: “Bailes: los Aires de Lima, el Juan Periñal, la folía, las isa, las seguidillas y la malagueña”. En este sentido, como bien dices, muchísimas más son las referencias de esta naturaleza que se hallan en el interior de nuestra riquísima literatura folklórico-popular; no obstante, me parece bastante interesante apuntar que -en mi humilde opinión- estas fuentes lexicográficas decimonónicas que acabo de exponer son más que suficientes como para poder apreciar en ellas que, en efecto, ya no se está hablando de la folía histórica sino que ya adquiere fuerza la figura de la folía canaria propiamente dicha, es decir, aquella folía que (quizá con algunas variaciones y/o diferenciaciones) ha llegado hasta nosotros. En cualquier caso, me gustaría dejar claro que mi argumento es fruto de la interpretación que yo he realizado de estas fuentes documentales primarias a las que he tenido acceso, pues, obviamente, por desgracia no queda nadie vivo de aquella época que nos pudiera sacar de dudas y nos explicara detalladamente lo que -hasta ahora- no son sino simples conjeturas. Por último, como dije en el comentario inicial, hace algún tiempo que pude leer íntegro en la Revista Aragonesa de Etno-Musicología “Nassarre” este artículo sobre la folía que hoy nos ocupa. De este modo, para no adelantar nada al resto de los lectores, solo puedo decir que aunque fue publicado un año después está firmado en Santa María de Guía el 30 de Agosto de 2004, ya que -en estos momentos- tengo las dos partes del mismo ante mis ojos.

Un abrazo.

ALEJANDRO C. MORENO y MARRERO.

Santa María de Guía, Gran Canaria.

Jueves, 20 de Diciembre de 2007 a las 01:15 am - Roberto Díaz

#14 Estimado Alejandro. Por supuesto no era mi intención contradecirte. Sólo creí interesante señalar que se trata de la folía histórica, que en la sociedad culta canaria debía tener la misma difusión que en las clases altas de toda Europa (lo cual es, por otra parte, natural). Las folías se difundieron con mucha fuerza a partir del siglo XVII, y hasta bien entrado el siglo XVIII formaron parte de todo tipo de suites de danzas, ballets y demás asuntos. Antes de la revolución francesa, además, no eran nada extrañas en Versalles, y ello es natural que se reprodujera en nobles / burgueses afines a lo francés. Es el caso de Canarias. Aún así el hecho de que Glas hable de danzas interpretadas particularmente, no prueba una gran popularidad o una enorme difusión, sólo implica que entre las muchas danzas posibles, bailan a menudo las mencionadas. En cualquier caso, el autor asocia la folía, por ejemplo, a una Zarabanda lenta. Es sabido que la \"Sarabanda\" popular (\"original\", de origen hispano) era rápida, y sólo fue ralentizada en los salones de baile europeos/franceses. El hecho de que la folía aparezca asociada a la Zarabanda, así como a otras danzas cortesanas, prueban que se trate de folía histórica y no de lo que hoy llamamos \"folía canaria\". Conozco las fuentes documentales que comentas (y aún hay más), pero si mal no recuerdo, los documentos del siglo XIX no aportan nada significativo a lo ya dicho. En el de 1815 ni siquiera se puede saber si se trata realmente de la folía canaria (no vive nadie de aquella época para poder atestiguar si lo que aparece como \"folía\" es folía canaria).

Gracias por tus valiosísimas aportaciones, estimado Alejandro, y espero que no me encuentres en ningún momento ningún ánimo de contradecir o algo por el estilo. La segunda parte del artículo seguramente llevará a otros derroteros, así que estoy deseoso de conocer tus opiniones y aportaciones en su momento.

Otro abrazo, bien fuerte,

Roberto Díaz

Jueves, 20 de Diciembre de 2007 a las 00:35 am - ALEJANDRO C. MORENO y MARRERO.

#13 Estimado Roberto, en efecto, posiblemente aún estemos hablando de la denominada folía histórica. Ahora bien, me gustaría apuntar que yo en ningún momento abordé las diferentes variantes, morfologías o tipologías de la folía, ni tan siquiera he profundizado en ella “sensu strictus”, sino que -más bien- lo hice desde una metodología de estudio e investigación ciertamente genérica, o lo que es lo mismo, en un sentido mucho más amplio. Así pues, es obvio que en 1764 George Glas todavía no habla de una folía canaria propiamente dicha, es decir, como la conocemos actualmente; sin embargo, si que parece claro (y es sobre lo que yo he tratado de hacer hincapié) que desde esta época la folía ya figura como una de los géneros folklórico-musicales más laureados en Canarias por nuestras gentes. Sea como fuere, dejando a un lado esta mínima apreciación mía, me parece sumamente interesante comentar que -de igual modo y manera- también encontramos otras muchas referencias lexicográficas sobre la folía, por ejemplo, en el año 1815 en un Programa de la Bajada de la Virgen de Las Nieves, en 1860 en la obra “Voces” de Benito Pérez Galdós, en 1887 en las “Memorias” de Castañeyra, en el miso año de 1887 en el “Glosario de canarismos” de Juan Maffiotte y de la Roche y, obviamente -como tú bien recoges en el artículo- también en la obra de Olivia Stone “Tenerife y sus seis satélites”. Luego, ya en 1895 (como también citas en tu estudio) en “Recuerdos de un noventón” del Dctor. Domingo J. Navarro y Pastrana, en 1899 en la obra titulada “Donde nací” del escritor Ramírez Doreste, en 1900 lo hace en repetidas ocasiones Cipriano Arribas y Sánchez en su libro “A través de las Islas Canarias”, en 1901 el etnógrafo tinerfeño Juan Bethencourt Afonso, en 1921 Alonso Quesada lo hace en sus “Crónicas de la ciudad y de la noche”, en 1923 Rodríguez Mouré, en el año 1924 recoge esta expresión los hermanos Millares Cubas en su “Léxico de Gran Canaria”, en 1929 lo hace Dacio Victoriano Dárias y Padrón en sus “Noticias históricas de las Islas Canarias”, en 1941 cita a la folía Lefranc en su obra “Turrones de Ferias”, en 1944 lo haría el galdense Jordé en su “Vocabulario isleño”, en 1946 la cita el prof. Pérez Vidal en una de la ediciones de la colección Lugo, en 1947 lo hace el estudioso Juan Régulo Pérez, en 1959 habla de las folías Manuel Alvar… y así otros muchos autores hasta llegar a nuestros días.

Un abrazo.

ALEJANDRO C. MORENO y MARRERO.

E-mail: alejandromorenomarrero@yahoo.es

Miércoles, 19 de Diciembre de 2007 a las 17:25 pm - Roberto Díaz

#12 Muchas gracias por esa fuente, que he de confesar que no conocía. Sin embargo, me temo que aún se trate de la folía histórica, al estar relacionada con otras danzas cortesanas. En la segunda parte de mi artículo me aproximo a esa fecha, más o menos, pero sí que podría ser aún de un periodo de transición en el que a lo mejor no estamos hablando de folía canaria, sino de folía histórica, sobre todo si tenemos en cuenta que hablamos de una persona que seguramente no iría a bailes de pueblo, sino de los aristócratas del momento. Muchas gracias por tu aportación, de verdad. Más saludos,

Roberto Díaz

Miércoles, 19 de Diciembre de 2007 a las 16:35 pm - ALEJANDRO C. MORENO y MARRERO.

#11

Estimados amigos/as, si se me permite la imprudencia, simplemente quería aportar que la más antigua referencia documental (lexicográfica) que he encontrado en relación a la folía la he hallado en la obra de George Glas “Description of Canary Islands” (publicada en 1764).

En dicha obra se dice, literalmente: “many forts of dances are practised here, particularly Zarabands and Folías, which are flow dances. The tune they always play to the last mentioned, is the same which we call joy to great Caesar. The quick dances are the Canario, Fandango and Zapateo (…)

La traducción, más o menos aproximada, sería: “En Canarias se bailan muchos tipos de danzas, en particular, Zarabandas y Folías, que son bailes lentos. La melodía que tocan siempre hasta la última mencionada es la misma que aquí llamamos “Joy to great Caesar” (alegría al gran César). Las danzas rápidas son el Canario, el Fandango y el Zapateo (…).

Dicho lo cual, a pesar de que, obviamente, se trata de una mención muy difuminada del aire que, en esta ocasión, tratamos de estudiar e historiar (es decir, la folía); no hay duda de que esta fuente histórica nos aporta algo de luz en lo referente a la presencia o no de la folía en las Islas Canarias del s.XVIII.

Un fuerte abrazo.

ALEJANDRO C. MORENO y MARRERO.

Santa María de Guía, Gran Canaria.

Miércoles, 19 de Diciembre de 2007 a las 13:19 pm - Roberto Díaz

#10 Es ciertamente interesante lo que dice Olivia Stone. Sin embargo, tampoco aporta mucho más a lo que dice Domingo J. Navarro y lo que ya he dicho yo aquí, más que según le dijeron cualquier canario sabe tocar la guitarra aunque sea un poco, y algunas otras menciones a este instrumento. Además, en lo que dice de los bailes, hay que tener en cuenta que sus menciones se basan en lo que le contaron en La Gomera y ella misma reconoce (versión de Londres, 1887): \"I found that what the inhabitants say with regard to their own island may be true, but their information about the other islands is nearly sure tu be wrong\". Quizá parece ser cierta esta afirmación si tenemos en cuenta que más adelante, al hablar de la folía, dice (una vez más, versión de Londres, 1887): \"The \'Folias\' is a very old dance, a primitive one, and said to be used now only in Gomera and Palma\".

Roberto Díaz

Miércoles, 19 de Diciembre de 2007 a las 12:18 pm - Penelope Pino

#09 Muy bie. Algo dice Olivia Stone que creo interesante.

Miércoles, 19 de Diciembre de 2007 a las 10:54 am - Roberto Díaz

#08 En realidad no he pretendido centrar mi artículo en la participación de instrumentos en la folía. Simplemente quise describir la práctica actual comparándola con la que describe Navarro, hablar del contexto de la formación de la sociedad canaria -en la que se desarrollaría posteriormente la folía-, y en la segunda parte (según cómo se publica aquí) se podrán leer diferentes hipótesis que circulan por ahí sobre el origen de la folía canaria, y mis conclusiones a partir de un esquema comparativo de Lothar Siemens, otro mío y una serie de datos historiográficos que explico con detalle.

En mi opinión, resulta arriesgado ir más allá y hablar de lo instrumental antes del siglo XX. La única referencia exhaustiva a la folía en el siglo XIX es la de Domingo José Navarro, quien habla bastante poco del resto de formas musicales populares, y sólo se refiere vagamente a la guitarra. Grau-Bassas también tiene una brevísima mención a la música popular, al final de su libro sobre su viaje a pueblos del interior de Gran Canaria. Por lo demás, las menciones a la música popular en la prensa son esporádicas y muy tardías. El \"tiple\", por ejemplo, no aparece hasta los años sesenta en las publicaciones periódicas, y la primera noticia simplemente habla de una algarabía de guitarras y \"tiples\" en las fiestas de la Naval. Un posible motivo de ello podría ser la mala imagen que tenía la música popular en la sociedad de la capital grancanaria, al menos en el siglo XIX. El bando de buen gobierno de 1854 prohibía la música con guitarras en las calles, y ello fue reproducido en ordenanzas municipales hasta los años 70 del XIX (los periódicos bien se encargaban de recordar a las autoriddades que tenían que cumplir con estas obligaciones cada vez que se oían parranderos por las calles). También deriva de una serie de prohibiciones que se remontan al siglo XVI, cuando era delito tocar con vihuela en la calle, para evitar que se perturbara a las gentes de buen vivir. En 1853, además, Agustín Millares Torres publicaba un artículo tripartito en \"El Porvenir de Canarias\", burlándose descaradamente de la figura del \"parrandista\".

Por todo ello, y teniendo en cuenta que es imposible documentar la práctica instrumental en la música popular hasta el siglo XX (en mi opinión, ya que es cuando hay testimonios escritos y grabados), a mí personalmente me parece arriesgado hablar de cómo se usaban los instrumentos en aquella época. Podemos decir de qué manera se hace ahora y de qué manera se ha hecho durante estos últimos cien años, pero no se puede hacer lo mismo con el siglo XIX y anteriores, ya que no se puede apoyar lo que se diga en ningún documento escrito. Siento no poder explicar la diferencia entre las prácticas instrumentales entonces y ahora, más allá de las guitarras de Domingo J. Navarro, pero creo que sería muy difícil poder llegar a hacerlo.

Gracias a todos/as por la buena acogida de mi artículom, de verdad. Espero que les pueda gustar igual la segunda parte. Un afectuoso saludo,

Roberto Díaz

Martes, 18 de Diciembre de 2007 a las 18:23 pm - Penelope Pino

#07 Hace la descripción de las folias por Domingo Jose Navarro en su libro \"Recuerdos de un noventon\". Habla solo de \"unas guitarras\". No nombra el timple. Hoy endia con guitarras, timple, laudes, bandurrias, contrabajo etc. Se analiza mucho la folia desde este punto de vista escénico, y no desde la perspectiva de lo que describe Domingo José Navarro y como se interpretaba hasta los años veinte del pasado siglo XX. ¿Verdad que hay una gran diferencia? Si la puede explicar.

Felicidades por su artículo

Lunes, 17 de Diciembre de 2007 a las 19:13 pm - David Díaz Reyes

#06 Felicidades, Roberto Díaz, por tu artículo. Me parece muy interesante y muy bien encuadrado en cuanto al contexto del fenómeno musical. Aprendí cosas nuevas con él, muchísimas gracias. ¡Saludos a todos!

Lunes, 17 de Diciembre de 2007 a las 12:23 pm - Antonio Pérez (info@carenas.eu)

#05 Magnífico artículo y súmamente descriptivo, pero hecho en falta un detalle que creo que ayudaría, en gran manera, a los que siendo enamorados de esa islas y no residentes, no podemos clasificar con claridad los distintos ritmos canarios que hay actualmente.

Sería MUY INTERESANTE el sonido ON-LINE de unos compases o ritmos de los distintos folcklores.

Domingo, 16 de Diciembre de 2007 a las 22:10 pm - Erasmo González Martín. La Laguna

#04 Felicidades por el artículo. Yo también creo que la folía, tanto en su forma musical como en baile, es una de la piezas más representativas del folklore de canarias y que junto con la malagueña expresan mejor el sentir de los canarios.

Felicidades y espero leer la segunda parte

Sábado, 15 de Diciembre de 2007 a las 23:57 pm - ALEJANDRO C. MORENO y MARRERO.

#03 En efecto, un artículo inmensamente delicioso que tuve la ocasión de leer íntegro hace unos años en la Revista de Etno-Musicología de la Universidad de Zaragoza. Además, se me antoja un placer aún mayor si cabe por el hecho de que dicho trabajo haya sido realizado por nuestro paisano Roberto Díaz, un joven musicólogo con quien coincidí en varios cursos de guitarra clásica. Enhorabuena, amigo. Un abrazo. ALEJANDRO C. MORENO y MARRERO (Santa María de Guía, Gran Canaria).

Sábado, 15 de Diciembre de 2007 a las 22:08 pm - Güicho

#02 Felicidades por el articulo, me gusta como has descrito las características de las Folias en la actualidad, no conocía este articulo publicado en la Revista Nassarre, en el año 2005.

Reiterar de nuevo mis felicidades a Roberto Díaz Ramos y como dice Juan Carlos Torrent esperar a leer la segunda parte.

Saludos a todos los que gustan del Bienmesabe.

Sábado, 15 de Diciembre de 2007 a las 11:20 am - Juan Carlos Torrent Ayala

#01 Felicidades por este estudio tan interesante sobre la folía. Espero leer pronto la segunda parte.