Revista nº 801
ISSN 1885-6039

Dos héroes palmeros. Francisco Díaz Pimienta, hijo. (II)

Jueves, 31 de Enero de 2008
Jose G. Rodríguez Escudero
Publicado en el número 194

Semanas atrás nuestro colaborador palmero nos dio a conocer al Díaz Pimienta padre. Ahora toca su hijo, el General y Almirante de la Armada de Indias, con varios años de lucha por los mares de América y el Mundo.


Viene de aquí.


Infancia y educación.

El 14 de agosto de 1594 nació en el Valle de Tazacorte del antiguo reino de Aridane, hoy Los Llanos, un hijo de padres innotos, pero que al ser bautizado en la parroquia de los Remedios con el nombre de Francisco, fue reconocido por el Capitán Díaz Pimienta como hijo natural suyo. Después de estas palabras, el cronista Lorenzo Rodríguez añade: si alguna persona se sintiere agraviada con esta declaración, culpe á la historia y no á nuestra pluma. En el baptisterio de dicho templo aún se conserva una lápida que reza: AQVI FVE BAVTIÇADO EL SEÑOR D. FRANCISCO DIAZ PIMIENTA GENERAL Y ALMIRANTE DE LA REAL ARMADA DE INDIAS, CAVALLERO DEL HABITO DE SANTIAGO, MARQVES DE VILLARREAL DE BVRRIEL EL QVAL FENECIO GLORIOFAMENTE FVS DIAS EN EL SITIO DE BARCELONA Y AÑO DEL SEÑOR 1652.


 Pila de bautizo de Díaz Pimienta hijo en Los Llanos.
Su padre no le nombra como hijo natural en las últimas voluntades que otorgó mancomunadamente con su mujer. Sí dispuso sobre el futuro del adolescente, al que, velando por sus estudios le estamos sustentando y alimentando y el susodicho se aplica a la virtud y trabaja en el para en adelante con nuestra pretensión de ser de misa y graduado y le asignó una sustanciosa manda para que se le pague todo ello de nuestros bienes porque se lo damos por via de alimentos y caridad atento a que es pobre y por falta de limosna no deje de ir con sus estudios adelante.

Este hijo del misterio recibió una esmerada educación de su padre. Después de una infancia de la que sólo se sabe que estuvo en Garachico (Tenerife), en casa de unos tíos que lo criaron algunos años con amor y afecto de padres, se le ve aparecer en Sevilla en 1610. En esta ciudad, a la sazón centro de la negociación ultramarina y asiento de la famosa Casa de la Contratación de las Indias y de la Universidad de mareantes y mercaderes, el que había de ser, andando los años, uno de los primeros generales de su tiempo, cumpliendo pretensión paterna, se aplica … y trabaja… para ser de misa y graduado. (Testamento mancomunado de Díaz Pimienta, padre, y de Beatriz Rodríguez de Acosta, 12 de febrero de 1610).

Se decía que ya a los 14 años traducía obras de Tito Livio y Quinto Curcio con facilidad pasmosa. Los hechos de armas que refieren estos afamados autores y las narraciones que su padre le hiciera de la célebre Batalla naval de Lepanto, influyeron tan poderosamente en el carácter de Díaz Pimienta, hijo, al punto de ingresar en la marina de guerra. Su progenitor trató de convencerlo para que continuase con su carrera eclesiástica. Así, siguió entregado a los estudios teológicos en Sevilla. No debía de venirle muy a gusto la disciplina eclesiástica, no obstante llevarla con lustre como hombre principal e hijo de tal, cuando le vemos aprovechar la libertad que le da la muerte de su padre en 1610.


Carrera militar y aventuras.

Sin ataduras ya, dejó los estudios y se trasladó a Cartagena donde ingresó como Guardia Marina (ó su equivalente) en la Armada. A petición propia, fue enviado a Flandes para hacer su primera campaña.

Allí, su valor y humildad hizo que le ascendieran al empleo de alférez. Como curiosidad, diremos que le llamaban el isleño. Pasó a escoltar los navíos de la carrera de Indias y pronto consigue emplear en ella galeones de su propiedad.


 Captura de un galeón de Indias.

Se cuenta que, en una ocasión, el Comandante del buque cayó al agua y fue salvado del terrible oleaje por Díaz Pimienta. La tripulación le lanzaba toneles, gracias a los cuales pudo salvar su vida y la de su superior. Siguió distinguiéndose en numerosas hazañas, como algunos abordajes contra barcos holandeses y en escaramuzas de guerra en las costas de Flandes. Como premio se le dio el mando de uno de ellos que participaba en la flota bajo las órdenes del Marqués de Andújar. Así, salieron á convoyar los ricos galeones que, desde el Perú, se dirigían á España. El valiente marinero evitó en varias ocasiones que poderosos cruceros ingleses se apoderaran del botín. Incluso, en cierta ocasión, para evitar el robo del cargamento de barras de oro, cerca de las costas gallegas, atacó con éxito a dos navíos ingleses. Su entrada victoriosa en El Ferrol fue muy famosa.

El azaroso tornaviaje de 1626, en el cual es posible que vinieran a la Península dos galeones, da ocasión al isleño para acabar de acreditarse como marino y como guerrero. Toda la travesía fue una constante lucha contra las tempestades y con los enemigos, y al final, para colmo, toman por infieles a las naves de don Fadrique de Toledo, que habían salido a recibirlos.

                    Luego el capitán Pimienta
                    Se partió a reconocellos
                    En su galeón San Esteban.
                    Y como vieron venir
                    Algunas urcas flamencas,,
                    Les pareció que serían
                    Infieles, pero las señas
                    Que estaban determinaedas
                    Venció luego la sospecha.


Méritos.

El Gobierno español, consciente de la valía del palmero, no dudó en enviarlo a las Américas para que persiguiera a los piratas. Allí continuaron sus proezas y victorias. En La Habana aprestó tres naves con las que zarpó hacia Santo Domingo, con intento de destruir el establecimiento de los Forbantes de la isla Tortuga. La estupidez del gobernador de la isla española, que puso todas las trabas y dificultades del mundo, hizo que los bucaneros, avisados, huyeran despavoridos. Sin embargo, de este aborto involuntario contra los piratas, el valeroso hijo de la isla de San Miguel de La Palma siguió prestando varios y más servicios á la Nación.

Otro ejemplo fue el brillante auxilio que prestó al Gobernador de Maracaibo. Tras la llegada del buque de Díaz Pimienta a aquella ciudad, asediada por los filibusteros, este militar luchó hasta apoderarse del fortín que los españoles habían abandonado. Con los cañones logró expulsar a los corsarios. Fue distinguido en los galeones de escolta en las Antillas.

Recién llegado a España, recibe la orden de embarcar nuevamente para América en la flota que sale de Cádiz el 12 de mayo de 1633 con encargo de desalojar a los corsarios de la isla de San Martín. En esta empresa, y en expediciones a las costas brasileñas, objeto de las miras de la Compañía de las Indias, emplea bastantes meses.
 
Tras varios años de luchas y éxitos en todos los mares de América, testigos también de las proezas de su padre, regresó a España en 1634, donde una enfermedad de pecho le obligó a permanecer en tierra firme varios años. En Portugalete (Vizcaya) se casó con una noble dama castellana llamada doña Aldonza de Bellecilla (o Vallecilla), descendiente de los Marqueses de Villa Real. Su suegro, don Martín de Vallecilla, era Caballero de la Orden de Santiago y superintendente de fábricas y plantíos del Señorío de Vizcaya por Su Majestad. Tuvieron cuatro hijos: Francisco y Martín José, que llegaron a vestir los hábitos de Santiago y Calatrava, respectivamente, y Nicolás y Teresa, que profesaron, uno en la Orden Calzada de la Merced y la otra en el convento de Santa Clara de Guadalajara.

En Sevilla había recibido los despachos de General y Almirante de la Armada de Indias, altísima distinción con la que el Rey Felipe IV quiso premiar su brillante carrera y relevantes servicios. Con el mando de la escuadra del Mar Océano pasa a Menorca con patentes de portanveces de General gobernador y Capitán general de la isla. Allí mejora todas las fortificaciones insulares, sobre todo las del puerto de Fornells, que reciben con él un gran adelanto. Decide hacerse a la mar con su escuadra y pone el gobierno de la isla en manos del general Pedro de Guevara.


 Mapa de la zona central de la pirateria de Indias.

En 1639 abandona Mahón. Parte desde Lisboa al Nuevo Mundo con la Armada compuesta por 42 velas. Sufre una epidemia en Cabo Verde y continúa hasta Bahía de Todos los Santos. En enero llega cerca de Arrecife. Estaba sitiada por los holandeses, pero “considerando infecundo todo sacrificio”, abandonan la misión de conquistarla.

En 1641 se produjo el suceso que había de darle su mayor gloria: la conquista de la isla de Santa Catalina. Su escuadra llegó a Santo Domingo. Allí se enteró de que la isla de la Providencia, también llamada de Santa Catalina, estaba bajo el poder de los malvados saqueadores. El valiente almirante y sus hombres lograron echar a los ingleses de la isla con la fuerza de sus armas y recogiendo prisioneros, despojos y un rico botín. Al año siguiente regresó a Cádiz con sus galeones cargados de dinero. El monarca español, en premio de esta hazaña, le hizo merced del Hábito de Santiago.

Existe un documento, recogido por Lorenzo Rodríguez, en el que doña Lucía Díaz Pimienta decía: (…) que por orden de S. Majestad (Dios le guarde) fue á las Indias á traer el dinero D. Francisco Díaz Pimienta, mi hermano, el año pasado de 1641, y que el ínterin llegaba el tiempo de traer la plata á España, desalojó á los ingleses que ocupaban la isla de Santa Catalina, que estaba a treinta leguas de Cartajena. El dicho general, mi hermano, con la dicha órden de S.M. fue con su armada y desalojó á los ingleses por fuerza de armas con el favor de Dios; y despues de haberlos rendido, entre los despojos que de ellos hubo fueron banderas, de las cuales me ha enviado dos y la descripción de la dicha isla de Santa Catalina para que se pongan en hacimiento de gracias en nuestra capilla de Santa Ana, sita en la parroquia del San Salvador, de esta ciudad, que edificó y dotó con muchas memorias el referido nuestro padre Francisco Díaz Pimienta (…). Este curioso documento, enviado por la dama al Vicario de la Isla (y cuyo original se encontraba en el archivo del Marqués de Guisla Ghiselin, amigo del cronista), seguía así: (…) pues todo lo que en este asunto digo es público y notorio, pública voz y fama (...) para finalizar con la petición de pagar dos misas cantadas con diácono y subdiácono, una al Espíritu Santo y otra a nuestra Señora Santa Ana. El 25 de enero de 1644 fueron colocados los obsequios en la capilla después de una solemne función religiosa con gran concurso de pueblo. Un botín que el Gobierno de la Nación reclamó en 1850 para que fuesen colocadas en el Museo Naval de Madrid, pero desgraciadamente no existían ya ni la una ni las otras.

A los títulos de General y Almirante de la Armada nacional agregó los de Consejero de Guerra y Señor de Puerto Real (villa fundada por los Reyes Católicos y que compró a la Corona en 1646). Su presencia en el Mediterráneo fue muy distinguida en defensa de las ciudades rivereñas de La Toscaza.


Su heroico final y su recuerdo.

Su nombre, querido y respetado por los suyos, fue temido de las demás naciones de Europa, porque el Pabellón de Castilla ondeó siempre con gloria en el mástil de su buque. No hubo combate naval ni hecho alguno de armas en su tiempo, en los que nuestro General-Almirante no tomara parte activa y saliera vencedor; pero desgraciadamente en 1652, en aquel tenáz y sangriento sitio de catorce meses que sufrió Barcelona, una bala de arcabúz, hiriéndole en el pecho, le quitó la vida antes que la plaza se sometiera, cuya batalla se ganó al fin, no por la fuerza de las armas, sino por el respeto y admiración que inspiraba á todos la persona de Díaz Pimienta. Y decimos que bastó el nombre del General-Almirante para que la capital del principado se sometiera, porque la noticia de su muerte, noticia que causó honda pena á los rebeldes que defendían la plaza, no trascendió al público hasta después de rendida ésta.

Tras su muerte, ocurrida en defensa de la integridad nacional, las cenizas del Hijo ilustre de La Palma fueron depositadas en el sepulcro de la ermita barcelonesa de San Andrés, propiedad y patronato de la casa de los Marqueses de Villa Real. Algunos autores han querido usurpar a La Palma la gloria de ser la patria del almirante, argumentando que nació en La Habana. Así se leía en un Diccionario enciclopédico Hispano-Americano de Literatura, Ciencias y Artes.

El alcalde y cronista Lorenzo Rodríguez decía en 1901 cuyo título posee actualmente el Sr. D. Luis Díaz Pimienta, vecino de Madrid, que retiene los apellidos del héroe de la isla de Santa Catalina, fundador de su casa.

El Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, para perpetuar la memoria de estos ilustres varones, padre e hijo, que tantos días de gloria dieron a su patria, acordó el 3 de noviembre de 1894 dar el nombre de Díaz Pimienta a la antigua calle de la Cuna, por ser tradición que en la casa número 14 vivió el soldado de Lepanto. Si embargo, el mismo investigador palmero escribía que en un documento del siglo XVI había visto que la casa del Capitán era la número 20 de la antigua Calle Real del Puerto, hoy O’Daly.


Bibliografía.

LORENZO RODRÍGUEZ, Juan Bautista. Noticias para la Historia de La Palma, Santa Cruz de La Palma-La Laguna, 1975.
- Idem. Notas biográficas de Palmeros Distinguidos, Impr. Diario de Avisos, Santa Cruz de La Palma, 1901.
PÉREZ GARCÍA, Jaime. Fastos Biográficos de La Palma, CajaCanarias, Santa Cruz de Tenerife 1985.
- Idem. Casas y Familias de una Ciudad Histórica: la Calle Real de Santa Cruz de La Palma, Santa Cruz de La Palma, Excmo. Cabildo de La Palma, Colegio de Arquitectos, Madrid, 1995.
PÉREZ VIDAL, José. El Almirante Díaz Pimienta, Excmo. Cabildo Insular de La Palma, Madrid, 1982.
El Ramillete de Canarias, Semanario de Literatura, Santa Cruz de Tenerife, 1866.
WAMGÜEMERT Y POGGIO, José. Don Francisco Díaz Pimienta y su época, Santa Cruz de Tenerife, 1990.


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Comentarios
Viernes, 31 de Agosto de 2018 a las 11:29 am - Marisela Guzman

#23 Era la familia Diaz Pimienta Sefardi? Gracias

Martes, 01 de Septiembre de 2009 a las 12:53 pm - fernando

#22 Alguien conoce la participación del Almirante Francisco Diaz Pimienta (hijo) en la creación del Real Astillero de Guarnizo (Cantaria)

Martes, 23 de Diciembre de 2008 a las 14:03 pm - Significado de héroe. No hay que darle más vueltas

#21 son dos héroes porque se trata en ambos casos de:

* Varón ilustre y famoso por sus hazañas o virtudes.

* Hombre que lleva a cabo una acción heroica.

y al nacer en La Palma pues son dos héroes palmeros... aquí no se trata de buscarle cosquillas a nadie

Lunes, 22 de Diciembre de 2008 a las 23:20 pm - Habanero

#20 Estimado señor Tanausú.

Los pueblos son herederos de todo lo bueno y de todo lo malo de sus pasados. Si no fuese así no existiría la \"Historia de España\", ni la \"Historia de Francia\", sino la historia de la Humanidad. Ahora bien, si Ud. me dice que no se considera perteneciente a una nación concreta no merece la pena seguir porque esta discusión estaría de más. Pero, si ud. se considera español, o francés, o italiano... supongo que lo hará como heredero de quienes lo fueron antes que Ud.

Hace unos años Alemania pidió perdón por su época nazi y por los campos de exterminio. ¿Qué sentido tenía esa petición si nada tiene que ver la Alemania actual con la de Hitler? Quiero pensar que tal vez se hizo porque Alemania, como pueblo, estado, o como lo quiera Ud. llamar, considera que sus antepasados fueron responsables de aquellos hechos y que ellos, como sus descendientes y herederos en lo bueno y en lo malo, tienen esa obligación.

La historia, manipulada o no, ha sido disculpa para que unos pueblos reclamen ciertos derechos y, de hecho, aún hoy día se reclaman derechos basándose en la Historia. Por ejemplo, para pretender el dominio de una isla o de un caladero de pesca. Pero de la misma forma que existen unos derechos históricos debe existir como contrapartida unos deberes u obligaciones históricas.

Si Ud. no se considerase heredero de sus antepasados no tendría derecho a ocupar su casa, a llamarse con su apellido, a sentirse \"perteneciente\" a un colectivo...

Yo solo pretendía establecer que el personaje que Uds. glosaban en este artículo podrá ser considerado como un héroe por Uds, que lo estimaban -en este artículo- como su paisano; pero que, para nosotros, no puede serlo, porque somos herederos, unos y otros, de distintas circunstancias y pueblos. En tanto que unos se hacen \"paisanos\" del \"héroe\" que traficaba con esclavos, otros lo somos de quienes esclavizó.

Evidentemente que Ud. no tiene que pagar ninguna deuda ni disculparse por quien ha vivido hace 300, 400 o 500 años, ¡faltaría más! ni yo se lo pediría jamás. Pero, si Ud. alaba a ese personaje y lo ensalza -entre otras razones, como digo, porque lo considera su paisano-, entonces, permítame que yo se lo afee. Ya se que este no es su caso, que Ud. mismo criticó lo poco palmero que puede considerarse a Díaz Pimienta, pero la frase de Ud.: \"HOY no se puede enjuiciar ni condenar a nadie\" no me pareció correcta y parece justificar lo que hizo.

¿Acaso tienen fecha de caducidad nuestros actos? No, evidentemente, aún a pesar de que el hombre que hoy soy no tenga nada que ver con el que fui ayer ni con el que seré mañana. Pero yo soy heredero de mis actos, siquiera moralmente. De la misma manera y en un contexto más amplio, si Ud. rompe con sus señores padres y con sus pasados, si no hereda nada -no me refiero solo a lo material- de ellos, es claro que no será deudor de ellos. Pero si, por el contrario, hereda sus bienes, es lógico que herede sus deudas.

La frase que empleé \"contextualizar en la época para no prejuzgar\", no ha sido, según veo, todo lo afortunada que debiera. La idea que quería expresar no es, evidentemente, la que Ud. ha desarrollado. Quería decir que hay circunstancias que, por encima de la época en que estemos, son intrínsicamente buenas o malas, y que, así como juzgamos ciertos hechos como beneficiosos y claramente loables, deberíamos, de la misma manera, criticar y aborrecer lo que es intrínsicamente malo -como la matanza de personas por oro, religión o vaya Ud. a saber que otro ídolo-. En este sentido las acciones de Díaz Pimienta como esclavista son malas, se mire como se mire.

Permítame, señor Tanausú, que yo me sienta \"menospreciado\" (seguro que hay mejores palabras para definirlo pero me resulta difícil hallar la correcta) porque ni en su tiempo los unos ni ahora los otros, nadie, en fin, ni antes ni ahora, nos ha pedido perdón por la masacre indígena. A Ud. le sirve el argumento de \"los mismos africanos apresaban a otros africanos\" para no hacerlo. Viva Ud, pues, su catarsis temporal, sin que nada de lo anterior le incomode, justifique el destino al que ha llegado su pueblo sin parar a criticar los medios empleados para conseguirlo. Considere que la realidad es el presente, que no existen pueblos pobres porque otros les hayan exprimido, que no existen etnias borradas de la faz de la tierra... y si existen, o existieron, es producto de los tiempos pasados y de sus circunstancias. No importunemos, por tanto, nuestro presente con semejantes cuestiones olvidadas.

Ud. es, sin duda, un hombre culto. Permítame -y no se ofenda por ello- que yo, con escasos estudios y desde mi mejor voluntad, le pida que, por un momento, se ponga en la piel del otro, y que intente comprender que es natural que ese otro, aunque no pida justicia ni venganza, rememorando la desgracia de sus abuelos sujetos a lo peor que puede hacérsele al ser humano, que es privarle de su libertad, reclame que le pidan perdón en su nombre. ¿Que Ud. no lo considera pertinente? Es cosa suya y de su conciencia.

Lunes, 01 de Diciembre de 2008 a las 20:51 pm - Tanausú

#19 Estimado Habanero:

He estado muy ocupado y no he podido ponerme de nuevo es este interesante foro.

Veamos: No estoy en absoluto de acuerdo en lo que usted dice; en pirmer lugar \"prejuzgar\" es nefasto: nadie puede tomar opinión si antes no se ha analizado; en derecho \"prejuzgar\" es una abominación inadmisible. ¿Quién quiere limpiar la conciencia de nadie? Creo que se equivoca. ¿Qué es eso de pedir perdón a los pueblos oprimidos? Hoy sí, por supuesto, pero ¿en la Hª? ¿Roma pediría perdón a Las Galias (Francia) o a Britannia (Inglaterra) o a Hispania (España y Portugal) por haber conquistado, exterminado a sus pueblos primitivos? ¿Qué asunto hay que dar por acabado, señor? ¿ Quién fue traidor a la República Romana, César o sus asesinos? ¿Ve usted como SI que hay que analizar en los términos más cercanos a su tiempo los acontecimientos de antaño? ¿En la Atenas clásica, había realmente \"democracia\" cuando las mujeres no tenían derechos y la esclavitud era aceptada por los propios filófos griegos, tan \"racionalistas\" ellos?.

Hombre, los esclavos evidentemente no eran esclavistas, pero TODOS los pueblos de la Antigüedad y hasta el Siglo XVIII lo eran; también le recuerdo que fueron los mismos africanos quienes apresaban a otros africanos para venderselos a los blancos en las costas como esclavos; los blancos no entreron al corazón de África a la captura de esclavos, eso lo hacían africanos contra africanos, acción esta que muchas veces se olvida.

Mire: considero que las religiones, sobre todo las dogmáticas -catolicismo, islamismo y judaísmo - han sido y son nefastas en la evolución de las sociedades humanas por que no son otra cosa que superestructuras de dominio que justifican teologicamente, desde el principio de los tiempos y en cualquier parte del mundo( Egipto, Mayas, Incas, etc.) el poder de una clase sobre otra. La Iglesia Católica ha sido y es campeona en esta materia por mas de 2000 años; ahora bien, también es cierto que no puede entenderse la Hª de Europa y buena parte del mundo sin tener en cuenta el papel de la Iglesia (leyes, teología, costumbres. etc) y su profunda influencia, negativa y positiva, durante siglos, en un mundo que era profundamente religioso, hoy y para mi equivocados, pero era así. Eso es \"contexto histórico\", indispensable para entender cualquier momento de la Hª de la Humanidad.

Y para mi \"héroe\" es quien se levanta atrabajar todos los días para mantener a los suyos.

Saludos

Martes, 14 de Octubre de 2008 a las 00:30 am - habanero

#18 ¡Qué pena! Contextualizar en la época para no prejuzgar. Con este argumento evadimos el problema, limpiamos las conciencias, no pedimos perdón a los pueblos oprimidos y exterminados y damos por acabado el asunto.

Creo que no tienes razón cuando dices que esclavistas eran \"todos\", porque olvidas que unos fueron los esclavos.

Los héroes lo son porque demuestran unas cualidades por encima de la media, por ejemplo altura de miras y no me parecen ejemplos apropiados en absoluto ni la iglesia ni algunos imperialistas.

Les pido perdón a uds. por salirme del tema.

Lunes, 13 de Octubre de 2008 a las 13:24 pm - Tanausú

#17 Tiene bastante razón \"Habanero\", pero solo parte; de acuerdo que poco palmero fue el Almirante Diaz Pimienta y mucho menos un \"héroeo\" de esta Isla ¿Qué le debe La Palma a este Sr. que hasta renunció y ocultó falsamente sus orígenes, de los que no se sentía nada orgulloso? ¿Le debe La Palma algo a este Almirante? Si que hay otros héroes palmeros de los que poco se escribe como el caso de Pedro Hernández de Justa, de Mazo, el verdadero \"Baltasar Martín\" (Ver Gaspar Frutuoso \"Descrripcion de las Islas Canarias\" en edición de Pedro-Nolasco Leal) ; pasa que la hª que se ha escrito hasta hace poco fur hrcha por quienes la escribieron, con gran cantidad de manipulación y errores interesados que hoy se están revisando.

Pero enjuiciar con criterios morales y jurídicos de hoy actitudes de hace 400 o 500 años atrás no es correcto; por ejmplo: los Padres de la Independencia Americana, Washington, Adams, Jefferson, eran todos esclavistas, así era; y lo era la Iglesia y sus curas, con esclavos propios, ya que la filosofia y teología de entonces consideraba que los negros no tenían alma y no eran personas, al igual que los infieles, por lo que podían ser esclavizados; también las deudas podían conducir a alguien a la esclavitud temporal. así que desde esa óptica serían impresentables la inmemnsa mayoría de personajes ilustes que hoy veneramos y respetamos, inclusive algunos santos. Así que esclavistas, amigo \"Habanero\", los eran todos; por esa razón HOY no se puede ni enjuiciar ni condenar a nadie.

Claro que miles de palmeros, hoy olvidados por la mayoría, si que fueron importantes en América Latina, y especialmente en Cuba, formando parte del moviento independentista que llevó a la Independencia de Cuba en 1898, algunos llegando a ser Coroneles y Generales del Ejército cubano, sí como periodistas, profesores, intelectuales, trabajadores, en la nueva República de Cuba, sobre los que aquí, en La Palma y en Canarias no se sabe ni \"mu\".

Domingo, 12 de Octubre de 2008 a las 13:23 pm - habanero

#16 Ahí le dio Tanausú. Le damos demasiada importancia al hecho del nacimiento de una persona olvidando el refrán tan acertado de que \"el buey no es de donde nace sino de donde pace\". Seguramente miles de personas de humilde extracción, de nombres que ha olvidado la Historia, han hecho más por La Palma que el almirante Díaz Pimienta.

Por otro lado creo que, en rigor, no se puede señalar como \"héroe palmero\" a alguien que apenas pisó esa tierra y, esto sí es doloroso, que lo hagan de alguien que traficó con esclavos. Piensen qué les parecería a uds. que una nación tildase de héroe a alguien que les hubiese quitado la libertad y quien sabe qué otras crueldades añadidas a ese propósito. Seguro que no les gustaría ¿verdad?.

Domingo, 14 de Septiembre de 2008 a las 20:27 pm - Tanausú

#15 El señor \"habanero\" tiene cierta razón.Puede que haya confusión entre los Díaz Pimientade aquí y los de la Habana; de todas maneras el Almirante falsificó sus documentos de nacimiento, ya que era hijo natural del primer Francico Díaz Pimienta, circunstancia que entonces cerraba muchas puertas; en esa falsificación aparece como nacido en la Habana e hijo de personas nobles, ahí puede estar el error que inclusive recoge el importante historiador cubano Manuel Moreno Fraginals que hace al futuro Almirante mulato y judío (¿?).

No conviene exagerar su \"palmerismo\": Díaz Pimienta II SOLO NACIÓ EN LA PALMA (TAZACORTE), nada más. Jamás volvió a La Palma de la que salió de ella cuando aún niño fue enviado a un seminario de Sevilla ni se ocupó de esta Isla, solo para asuntos piadosos-religiosos; llegó a amasar una gran fortuna como armador y frabicante de buques, comerciante y mercader ( muy posiblemente también de esclavos), ansiando siempre su ascenso social, cosa muy natural entonces.

Sinceramente y sin ánimo de molestar a nadie, creo que el \"grado de palmerismo\"del Díaz Pimienta II no sea mucho toda vez que en La Palma vivió muy pocos años de su dilatada vida, muchos mas vivió en Cuba y, además, creo que muy poco le debe la Palma a este importante Almirante, que lo era.

Domingo, 13 de Julio de 2008 a las 23:30 pm - habanero

#14 Aca les dejo un link sobre los Díaz Pimienta:

http://somo.blogcindario.com/2008/07/00181-los-diaz-pimienta-de-canarias-portugalete-urduna-y-la-habana.html

Sábado, 28 de Junio de 2008 a las 14:33 pm - Pascual

#13 Igual resulta que los Díaz de Pimienta de los que hablais son distintos. Nos podeis quien es cada uno

Miércoles, 25 de Junio de 2008 a las 22:56 pm - habanero

#12 No quiero polemizar. Lean su expediente de caballero de Santiago, donde dice: \"el general Francisco Diaz Pimienta, natural de la Havana, donde nació de paso, viniendo sus padres a España de un correximiento en que estuvieron en las indias en serviçio de su magestad\".

Nadie le puede restar el origen en La Palma, pero nació en la Habana.

Como ven nació accidentalmente aquí, pero eso no les quita a uds. su origen.

saludos

Miércoles, 25 de Junio de 2008 a las 19:42 pm - Palmero

#11 amigo habanero. copio el texto de escudero donde habla de su comentario. Es lógico que quieran tener un héroe como Díaz Pimienta, pero, no, lo siento. Es muy palmero, amigo cubano. Un abrazo

\"Algunos autores han querido usurpar a La Palma la gloria de ser la patria del almirante, argumentando que nació en La Habana. Así se leía en un Diccionario enciclopédico Hispano-Americano de Literatura, Ciencias y Artes\"

Miércoles, 25 de Junio de 2008 a las 17:28 pm - habanero

#10 Pimienta nació en La Habana. Ningún caballero de santiago podía ser de padres ignotos. Los progenitores de Pimienta fueron un capitán de igual nombre de Las Palmas y una vizcaína de Guipuzcoa, apellidada Mendizaval. Padre y antepasados paternos sí fueron de La Palma.

Domingo, 16 de Marzo de 2008 a las 18:11 pm - Tazacorte

#09 había una sociedad en Tazacorte con este nombre

Lunes, 03 de Marzo de 2008 a las 19:41 pm - Pedro

#08 ¡Animo Jóse! Sigue adelante dando a conocer la historia de La Palma y de los palmeros ilustres para que sean conocidos e imitados por nuestros jóvenes. Del pasado no se vive pero si se toman ejemplos para impulsar hacia adelante, para abrir mentes, para acabar con ciertas apatías. Mi interés por nuestro Siglo de Oro está motivado por refrescar memorias y dar a conocer lo grande que fue nuestra isla con personas cultas y defensoras a ultranza de su pequeño pero precioso terruño. Un abrazo

Lunes, 03 de Marzo de 2008 a las 15:05 pm - Curioso

#07 Muy curiosa la historia. Un palmero brillante. Me he transportado a aquella época. Enhorabuena

Viernes, 08 de Febrero de 2008 a las 06:15 am - raton de el salvador

#06 llevo años registrando todo El Salvador y puedo asegurar que las banderas no estan.

Miércoles, 06 de Febrero de 2008 a las 07:49 am - curioso

#05 Como dice el amigo Jaime Ruiz, si estuviera alguno de los dos, padre o hijo, seguro que otro gallo cantaría... se está viendo hoy en día la necesidad urgente de que salga otra persona con carácter, con fortaleza, con don de líder, de héroe... para que ponga las cosas en su sitio en La Palma. Seguro que Los Indianos no los copiaban ni en Las Palmas ni en Los Llanos, seguro que a Santa Águeda ya la teníamos otra vez de patrona, que las casas solariegas del centro de la ciudad a punto de desplomarse estarían ya como nuevas, que la sanidad sería otra, que los políticos pensaran más en la gente y no en el sueldo... y tantas y tantas cosas más... esperemos a que algún día de estos algún heredero de Diaz Pimienta resurga del silencio y se instaure la disciplina que tanta falta hace. Gracias. Me ha gustado la historia.

Domingo, 03 de Febrero de 2008 a las 20:13 pm - Jaime Ruiz

#04 Otro héroe como éste debería de salir de la ciudad para que pusiera las cosas en su sitio y no como como hay muchas... manga por hombro...

Viernes, 01 de Febrero de 2008 a las 19:45 pm - Pepe

#03 Se dice que las banderas de la capilla del Perdón están guardadas en algún recoveco de El Salvador y que se pusieron allí cuando el Museo Naval de Madrid las pidió para sí. Sería un tesoro para la Isla si se encontraran. ¿han buscado bien? Me gustó el trabajo. Animo para seguir. Gracias

Jueves, 31 de Enero de 2008 a las 13:27 pm - cheche

#02 muy bueno jose, yo hasta la primera parte pensaba que Diaz Pimienta, era una sola persona no sabia que eran padre e hijo, muchas gracias por tu investigación y animo para publicar algo mas.

y este articulo esta muy bien y es una pena que no se den a conocer con mas relevancia cosas asi, porque seguro que en la palma hay mucha gente que desconoce esta historia.

Jueves, 31 de Enero de 2008 a las 09:10 am - Raúl Santana

#01 Me ha gustado mucho y me ha aportado muchos datos que desconocía. También yo confundía al padre con el hijo y vivo en la calle de ese nombre. Gracias por tenernos infomados