Revista nº 698
ISSN 1885-6039

50 años de la tapada con manto y saya: indumentaria tradicional de Los Llanos de Aridane.

Viernes, 05 de Septiembre de 2008
María Victoria Hernández Pérez (Cronista Oficial de Los Llanos de Aridane y Presidenta de la Junta de Cronistas Oficiales de Canarias)
Publicado en el número 225

La indumentaria tradicional de la mujer de Los Llanos de Aridane se ha convertido en uno de los más atractivos valores etnográficos de Canarias. Este año se cumple su cincuenta aniversario, que celebra la primera vez en que lo vistió la reina de los festejos de La Patrona. El pasado mes de mayo, la prensa nos sorprendía con la noticia de que el vestido de manto y saya de Los Llanos de Aridane lo lucía la joven elegida Romera Mayor de Santa Cruz de Tenerife. En realidad, aquella versión no corresponde, en rigor, al traje tenido como oficial y asumido por la ciudad aridanense. El mismo debe considerarse una variante tardía (de los años 80 del siglo XX), pero de ninguna manera su original, “la tapada de manto y saya”. La diferencia estriba en que el traje de Los Llanos de Aridane no lleva ni gasa ni sombrero. Con este trabajo que ofrecemos a los estimados amigos y amigas de BienMeSabe queremos aportar un granito de arena a la difusión de nuestros valores patrimoniales etnográficos.

 

1.- Antecedentes.

Conocemos dos antecedentes que desembocaron en el encargo, por parte del Ayuntamiento, de la indumentaria de manto y saya, de color negro y con destino a que lo luciera anualmente la Reina de La Patrona. En su visita de 1943, el Capitán General de Canarias, Francisco García Escame, fue agasajado con una recepción en la Real Sociedad Aridane, donde se encontraba Magdalena Sierra Martínez (“Chichita”), que vestía manto y saya. Más tarde, en 1950, en la llegada del General Franco, lo vistió María del Carmen Sotomayor junto a Miguel Acosta Arroyo. En ambos ejemplos, la mujer no luce gasa ni sombrero, pero sí algunas variantes en la camisa.

 

Unos años después, la indumentaria de manto y saya se oficializa por el Ayuntamiento. En el expediente de mandamiento de pago número 800, de 9 de agosto de 1958, se determina, en concepto de Créditos que se reconozcan, satisfacer la cantidad de 3.328,30 pesetas al Sr. Alcalde Accidental Don Manuel Pérez Acosta, para atender el pago de la adquisición de los diversos artículos y mano de obra de confección de un traje típico de Los Llanos de Aridane, según acuerdo de la Permanente celebrada el día 22-7-58. En el mismo expediente, el secretario municipal certifica el acuerdo de la Comisión Permanente, añadiendo, además del pago de 3.328,30 pesetas, un dato esclarecedor e importante: la indumentaria fue destinada para la pareja que lo lució durante las pasadas fiestas de esta población, lo que nos confirma que, en 1958, la Reina, Mary Lulia Fernández, y Eduardo Anglés formaron la primera pareja que lució esta indumentaria dentro del programa de las fiestas de La Patrona. Aún más informativa resulta la factura que consta en este mismo expediente: Relación de gastos según recibos adjuntos ocasionados en la compra y confección del traje típico de Los Llanos de Aridane que ha de quedar en este Ayuntamiento. Así se consolida el mandato para ser vestido anualmente por la Reina de La Patrona gracias a un grupo de convecinos entre los que se encontraban Cayetano y Antonio Gómez Felipe, Magdalena Carballo, Arsilda Sosa, Luis y Amadeo Gómez, Pedro Hernández, Manuel Pérez Acosta y otros.



Magdalena Sierra con manto y saya en 1943.


2.- La tapada y el manto y saya.

La tapada consiste en utilizar el manto para envolver cabeza, pecho y rostro de la mujer. Se trata, pues, de una acción voluntaria para esconder y ocultar la identidad personal bajo el anonimato, en la mayoría de los casos, no falto de coquetería y embrujo ante el varón. La diferencia entre la tapada y el manto y saya consiste básicamente en que, en el primer caso, es necesario un gesto, una acción de ocultar el rostro (tanto saya como manto de color negro) sin sombrero; en el segundo caso, el rostro va descubierto, se emplean diferentes colores en el manto y la falda, el primero se coloca sobre los hombros o la cabeza y, en ambas versiones, no se prescinde del sombrero. Claramente, esta última es una variante tardía de la primera, si bien ambas debieron convivir conjuntamente en el siglo XIX.

 

Existen dos modos de utilizar el manto: a) se concibe como una pieza separada, ajustada a la cintura por una cinta; y b) consiste en utilizar una de las tres sayas (hoy falda) a modo de manto, elevándola sobre la cabeza o los hombros. En La Palma sólo existe una muestra de la primera, en la que no se utiliza la doble falda (el manto es pieza separada y de corte diferente a la saya), que es el caso que nos ocupa.

 

El traje de mujer de Los Llanos de Aridane se compone de tres piezas principales: la saya (falda), el manto y la camisa. El manto, al contrario que otras variantes, va separado y se ajusta de atrás hacia delante con una cinta. La falda o saya discurre en todo su contorno en anchos pliegues y sin barredera. El manto, en este caso, no es una doble falda. Es pieza separada con un extremo plegado, muy menudo. Va sujeto con una cinta alrededor de la cintura (que no se ve a simple vista) y abre espléndidamente en la espalda a modo de abanico al sujetar el extremo contrario por otra cinta bajo la nuca y una fina almohadilla sobre la cabeza. Una cinta o cordón negro une las muñecas con el manto, favoreciendo la elegancia y el despliegue henchido del manto cuando camina quien lo luce.

 

Las tres piezas son de color negro, salvo los puños o puñetas y la gárgola de fino encaje de blonda que ribetea el escote (en corte bandeja) y la espalda. Como complemento, la dama viste hermosos pendientes, rosario de oro y un gran abanico. Esta manera de lucir el manto y saya concuerda (diríamos que con exactitud) con la descripción del grancanario Domingo J. Navarro Pastrana (1803-1896) de 1895: El manto era una holgada toca de alepín negro que, menudamente plegada a la cintura, cubría el medio cuerpo tapando la cabeza, la cara y el pecho. La saya de la misma tela y color se ajustaba también a la cintura y descendía con anchos pliegues hasta los pies. Queda claro a partir de esta descripción que el traje era de color negro, el manto se vestía plegado desde las caderas, es decir, desde la cintura se subía a la cabeza (tal y como ocurre con el de Los Llanos de Aridane) e, incluso, la falda con anchos pliegues. La parte más bella de esta peculiar indumentaria femenina, con rica seda negra, la constituye el plisado del manto, abierto en forma de abanico a la espalda de la mujer. Para estudiosos de la indumentaria, el color negro simboliza la austeridad, el poder y también la muerte.

 

 
3.- Iconografía y evolución a lo largo del tiempo.

Entre los más conocidos dibujos de tapadas con manto y saya del Archipiélago, se encuentra una espléndida acuarela del francés Nicolás Baudin (1754-1803). Baudin visitó Canarias en 1796. De esa campaña se conserva una lámina de mujer ataviada con manto y saya de color negro y se compone de tres piezas fundamentales: falda en pliegues, blusa ajustada al cuerpo terminando en pico sobre el estómago y rematada desde el pecho a modo de anchos tirantes blancos sobre los hombros y manto, que sube desde las caderas y cubre la cabeza. Puede apreciarse que el manto es una pieza totalmente separada de la falda. Otros interesantes testimonios gráficos idénticos al de Baudin y a la descripción de Domingo J. Navarro son las ilustraciones de Alfred Diston, fechadas en 1824 y 1829.



 Acuarela de Nicolás Baudin. 1796


Esta indumentaria de la mujer (reconocida también por los nombres de tapada de un ojo, cobijado o encubierta) fue un atuendo prohibido por varias pragmáticas de los Austrias y de los Borbones de los años 1590, 1600, 1633 y 1770.  Como ha ocurrido con otras tantas disposiciones regias, éstas no debieron calar muy hondo en La Palma, según deja entrever la implantación y el uso cotidiano del manto y saya a través de la documentación que nos ha llegado hasta mediados del siglo XIX. De este peculiar vestir tradicional palmero existen numerosas referencias. La más antigua en relación a las tapadas la encontramos en el trabajo La joyería indiana en el siglo XVI: pinjantes de cadena y viriles de capilla (2005) del profesor Jesús Pérez Morera. El autor pone de manifiesto que en el inventario de bienes del Santuario de Nuestra Señora de las Nieves de 1642 se incluye una poma de oro de filigrana con tres calabacitas pendientes; no se sabe quién la dio porque la dio una tapada a un clérigo que la diese. Queda claro que esta tapada debió ser una mujer que ocultaba su rostro con el manto y que su deseo era que la donación al santuario fuera anónima. Esta temprana fecha del Seiscientos apunta una evidente implantación en La Palma de esta peculiar indumentaria, que posiblemente ya se encontraba en el siglo anterior.

 

En nuestra opinión, la llamada tapada corresponde a la mujer que viste manto y saya utilizando el manto para ocultar su rostro en picarona muestra de coquetería. Es decir, ambas denominaciones son una misma cosa, aunque con el transcurso de los años la ancestral tapada del siglo XVI diera lugar al llamado manto y saya del XIX, centuria en la que se incorpora el sombrero y el manto se deja caer libremente sobre pecho y hombros, apreciándose el rostro o, por el contrario, se coloca sobre los hombros. El sombrero bien pudiera funcionar como sujeción del manto sobre la cabeza o como mero modismo de la época.

 

Las láminas del palmero Juan Bautista Fierro, datadas en 1860, constituyen unas de las primeras muestras gráficas del manto y saya en La Palma (ahora sobre los hombros) y de la incorporación de la tradicional gasa palmera y sombrero. No dudamos que así fuera en realidad, aunque el objeto de este trabajo es determinar que tal y como se luce hoy por hoy en Los Llanos de Aridane es la manera más antigua de vestirlo.


Ilustración de Alfred Diston en la primera mitad del XIX


4.- Un valor  patrimonial.

Los más destacados literatos castellanos de los siglos xv, xvi y xvii utilizaron la tapada y el manto y saya en el desarrollo de sus obras, hoy textos maestros de la literatura universal.

           
Miguel de Cervantes (1547-1616) hace referencia en El Quijote (1605) al manto y la saya por boca de Teresa Panza:

 

¡Mirad qué entonada va la pazpuerca! Ayer no se hartaba de estirar de un copo de estopa, y iba a misa cubierta la cabeza con la falda de la saya, en lugar de manto, y ya hoy va con verdugado, con broches y con entono, como si no la conociésemos.

 


Observamos en las palabras de Teresa la descripción con exactitud de la versión más extendida de lo que hoy en día se entiende por manto y saya en La Palma. Cervantes recoge que la mujer llevaba la cabeza cubierta con una de las dos faldas o saya. La mujer de Sancho Panza, Teresa, debía ser para el escritor la sencilla y humilde mujer que utilizaba una de las dos sayas para cubrirse la cabeza cuando acudía a misa. Por el contrario, «la rica» asistía con manto y verdugado, vestidura que las mujeres usaban debajo de las basquiñas para ahuecarlas. Clara referencia que describe el vestir de la mujer en esa época, además de dos estratos sociales económicos muy diferentes. Pero tanto una como las otras iban con manto y saya, aunque se desprende que una utilizaba para cubrirse la cabeza la falda y otras un manto, que debe tratarse de una pieza separada de la falda.


También Tirso de Molina (1547-1616) emplea las argucias y picaresca del vestir del manto y saya en su obra Los Balcones de Madrid:

 

[Leonor le pregunta a Elisa:] ¿Pues no es mejor que ahora vaya yo en tu nombre, y que encubierta le deslumbre? [Elisa le responde:] ¿Y si te acierta a conocer? ¡Que esta saya vino a ser causa y materia de la tragedia que oístes! [Leonor responde:] Tu saya y tu manto me viste.

 


La pluma de Tirso de Molina, seudónimo del fraile Gabriel de Téllez, describe y da vida literaria al anonimato que ocultaban manto y saya, indumentaria que la mujer aprovechaba para sus argucias de amoríos y seducción al hombre, de modo que encubierta le deslumbre. Como vemos, el autor emplea otra de las denominaciones populares que tienen el manto y saya: encubierta.

 
Por su parte, la escritora y sindicalista Flora Tristán (1803-1844), de padre peruano y madre francesa, en su interesantísimo libro Peregrinaciones de una paria (con prólogo de la autora de 1836), describe minuciosamente la tapada, con manto y saya, que vestía la mujer limeña, en Perú. Para F. Tristán, el vestido


… se compone de una falda y de una especie de saco que envuelve los hombros, los brazos y la cabeza y se llama manto. Ya oigo a nuestras elegantes parisienses lanzar exclamaciones sobre la sencillez de este vestido. Pero están muy lejos de pensar en el partido que puede sacar de él la coquetería.



No conforme con este apunte, la escritora profundiza y detalla esta indumentaria femenina explicando que para hacer


una saya ordinaria se necesita doce o catorce varas de raso […] Está completamente plisada de arriba a bajo, a pequeños pliegues y con tal regularidad que sería imposible descubrir las costuras. […] El manto está también artísticamente plisado, pero hecho de tela muy delgada no podría durar tanto como la falda, ni el plisado resistir los movimientos continuos de quien lo usa y la humedad de su aliento. Las mujeres de buena sociedad llevan saya de raso negro. Las elegantes tienen, además, otras de colores de fantasía, tales como morado, marrón, verde, azul, rayadas, pero jamás de tonos claros, por la razón de que las mujeres públicas las han adoptado de preferencia. El manto es siempre negro y envuelve el busto por completo. No deja ver sino un ojo.



Por esa época, las calles de Lima debieron ser un hervidero con la fantasía y la seducción de las tapadas de fondo.


A su marido en la calle y él no la reconoce, le intriga con su mirada, le hace gestos, le provoca con frases, entran en gran conversación, se deja ofrecer helados, frutas, bizcochos, le da una cita, le deja y en seguida entabla otro diálogo con un oficial que pasa. Puede llevar tan lejos como quiera esta nueva aventura sin quitarse jamás su manto.

 


En su obra El Paraíso en la otra esquina (2003), el escritor peruano Mario Vargas Llosa enfrenta dos biografías, la de la sindicalista Flora Tristán (1803-1844) y la de su nieto, el pintor impresionista Paul Gauguin (1848-1903), en busca de un Paraíso. Para la primera se encuentra en una sociedad igualitaria y para el segundo en el mundo auténtico y primitivo (Tahití).


Vargas Llosa hace referencias continuas a la obra de Flora Tristán Peregrinaciones de una paria, en la que, según acabamos de ver, la escritora dedica un detallado relato a las tapadas limeñas. El escritor peruano —nacido en 1936— aprovecha esta peculiar indumentaria limeña para «vestir» a Aline Gauguin como dama peruana que envolvía su cuerpo con una gran mantilla a la manera de las tapadas limeñas, se cubría con ella la cabeza y media cara, dejando descubierto uno solo de sus ojos.


En el capítulo titulado «La batalla de Cangallo», Vargas Llosa vuelve a la obra de Flora Tristán; esta vez de manera más detallada y novelando el relato de las tapadas limeñas de la escritora. Para el escritor peruano, a la sindicalista lo que más la impresionó fueron las limeñas de la buena sociedad, aunque

 

parecían ciegas y sordas a la miseria que las rodeaba, esas calles llenas de mendigos e indios descalzos que, en cuclillas e inmóviles, parecían esperar la muerte, ante los que lucían sus regencias y riquezas sin el menor embarazo. ¡Pero de qué libertad gozaban! En Francia, hubiera sido inconcebible. Vestidas con el atuendo típico de Lima, el más astuto e insinuante que se podía inventar, el de las «tapadas», que constaba de la «saya», una estrecha falda y un manto que, como un saco, envolvía hombros, brazos, cabeza y dibujaba las formas de una manera delicada y cubría tres cuartas partes de la cara, dejando al descubierto sólo un ojo, las limeñas, vestidas así —disfrazadas así—, a la vez que fingían ser todas bellas y misteriosas, también se volvían invisibles. Nadie podía reconocerlas —empezando por sus maridos, según jactarse Flora— y eso les inspiraba una audacia inusitada. Salían solas a la calle —aunque seguidas a distancia por una esclava— y les encantaba dar sorpresas o burlarse con picardías de los conocidos a quienes cruzaban en la calzada, que no podían identificar.

 


Como puede apreciarse, Vargas Llosa utiliza la obra de Flora Tristán para describir la libertad de la que gozaban las mujeres limeñas con la indumentaria del gesto de taparse la cara con el manto a principios del siglo xix en Perú. Son esclarecedores estos relatos, que vienen a decirnos que el manto de la tapada era una pieza separada de la saya (falda), en ningún caso doble falda, tal y como es la indumentaria de la mujer aridanense.


Los Llanos de Aridane conserva en su indumentaria de manto y saya o tapada un legado patrimonial único en Canarias de indudable valor etnográfico, refrendado por las más destacadas plumas de la literatura universal desde hace siglos.
Conservar el patrimonio etnográfico de la indumentaria es una de los apartados que preocupa a un numeroso grupo de especialistas canarios; lamentablemente, las diferencias marcadas y rotundas de la tapada de manto y saya de Los Llanos de Aridane no han sido abordadas y estudiadas en profundidad en la diferentes monografías publicadas.


En conclusión: Lo que queda claro es que la indumentaria de manto y saya oficial de Los Llanos de Aridane (de color negro, sin sombrero, sin gasa, sin corpiño y con manto separado, no doble falda) conforma el más antiguo testimonio conservado en la actualidad de la auténtica tapada canaria vistiendo manto y saya.




Manto y saya en dos piezas. Reina de La Patrona 2008.

 

 Bibliografía.

 Abdo Pérez, Antonio, Rey Brito, Pilar y Pérez Morera, Jesús. Descripción Verdadera de los solemnes Cultos y célebres funciones que la mui noble y leal Ciudad de Sta Cruz en la ysla del Señor San Miguel de la Palma consagró a María Santísima de las Nieves en su vaxada a dicha Ciudad en el quinquennio de este año de 1765. Santa Cruz de La Palma: Escuela Municipal de Teatro; Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, 1989.

Alfred Diston y su entorno. Una visión canaria en el siglo xix. [Catálogo]. Tenerife, 2002.

Bernis, Carmen. El traje y los tipos sociales en el Quijote. Madrid: Ediciones El Viso, 2001.

Cruz de Amenábar, Isabel. «El traje barroco en el Virreinato del Perú 1650-1800: una metáfora del cuerpo». En: Rafael Zafra y José Javier Azanza (eds.). Emblemata Aurea. La emblemática en el arte y la literatura del Siglo de Oro. Madrid: Akal Ediciones, 2000.

Cruz Rodríguez, Juan. Textiles e Indumentaria de Tenerife. Santa Cruz de Tenerife: Cabildo Insular de Tenerife, 1995.

Hernández Martín, Luis Agustín. Protocolos de Domingo Pérez, escribano público de La Palma (1546-1553). Santa Cruz de La Palma: Caja General de Ahorros de Canarias, 1999, vol. i.

____ Protocolos de Domingo Pérez, escribano público de La Palma (1554-1556). Santa Cruz de La Palma: Caja General de Ahorros de Canarias, 2000, vol. ii.

____ Protocolos de Domingo Pérez, escribano público de La Palma (1557-1558). Santa Cruz de La Palma: Caja General de Ahorros de Canarias; Cabildo Insular de La Palma; Colegio Notarial de La Palma, 2002, vol. iii.

____ Protocolos de Domingo Pérez, escribano público de La Palma (1559-1567). Santa Cruz de La Palma: Caja General de Ahorros de Canarias; Cabildo Insular de La Palma; Colegio Notarial de las Islas Canarias, 2005, vol. iv.

Hernández Pérez, María Victoria. La isla de La Palma, las fiestas y las tradiciones. Tenerife; Gran Canaria: Centro de la Cultura Popular Canaria, 2001.

Lemus Smalley, Antonio. «Usos y costumbres de los aldeanos de la isla de La Palma». Eres/Antropología i/2 (1989).

León Pinelo, Antonio de. Velos en los rostros de las mujeres: sus consecuencias y sus daños. Madrid, 1641 [ed. consultada: 1966].

Lorenzo Cáceres, Andrés de. «Los Trajes canarios de Alfredo Diston». Tagoro, 1 (1944).

Navarro, Domingo José. Recuerdos de un noventón. Las Palmas de Gran Canaria: Cabildo Insular de Gran Canaria, 1971.

Pérez Cruz, José Antonio. La vestimenta tradicional en Gran Canaria. Madrid: FEDAC; Cabildo Insular de Gran Canaria, 1996.

Pérez García, Jaime. «El pleito de esponsales de Don Pedro de Sotomayor y Doña Tomasa de Sotomayor». Revista de Estudios generales de la Isla de La Palma, 0 (2004).

Pérez Morera, Jesús. «La joyería indiana en el siglo xvi. Pinjantes de cadenas y viriles de capilla». En: La torre. Homenaje a Emilio Alfaro Hardisson. La Laguna: Artemisa Ediciones, 2005.

Pico, Berta et al. Viajeros franceses a las Islas Canarias. La Laguna: Instituto de Estudios Canarios, 2000.

Tristán, Flora. Peregrinaciones de una paria. Barcelona: Terra Incógnita, 2003.

Vargas Llosa, Mario. El Paraíso en la otra esquina. Madrid: Alfaguara, 2003.

 

 

10. Archivos consultados.

 

Archivo particular de José Antonio Pérez Cruz (Las Palmas de Gran Canaria).

Archivo particular de Jesús Pérez Morera (La Laguna- Tenerife).

Archivo particular de Arsilda Sosa Hernández (Los Llanos de Aridane).

Archivo particular de María Victoria Hernández (Los Llanos de Aridane).

Archivo particular María Remedios Gómez (La Laguna-Los Llanos de Aridane).

Archivo particular de Mary Lulia Fernández Rodríguez (Los Llanos de Aridane).

Archivo Parroquial de Los Llanos de Aridane.

Archivo Municipal de Los Llanos de Aridane.

Archivo Municipal de Santa Cruz de La Palma.

Archivo General de La Palma (Santa Cruz de La Palma).

Archivo Documental y Ropero de Casa Canaria (Madrid).
  


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Comentarios
Martes, 03 de Diciembre de 2013 a las 02:48 am - yanet

#19 wa k wuenaso se pasaron tu ya sabes

Jueves, 22 de Julio de 2010 a las 00:28 am - ann

#18 me parecio bonito claro estupendo y hermoso encantador feliz

Viernes, 23 de Octubre de 2009 a las 00:26 am - marcia

#17 esta bien que scriban sobre antiguedades asi aprendemos mas

Lunes, 27 de Julio de 2009 a las 22:36 pm - Chelo

#16 Vicky, tienes que darme la descripción exacta del traje. tengo que hacer uno en pequeñito y quiero todos los detalles. Nos vemos donde tu sabes

Viernes, 12 de Junio de 2009 a las 17:00 pm - hsss

#15 está muy bien el articulo espero que hagan más de vestimentas particulares com el zamarrón, la montera etc...

Viernes, 12 de Septiembre de 2008 a las 09:43 am - Redacción BienMeSabe

#14 No se pierda el norte de los comentarios, que tienen que ver con el contenido de la vestimenta de manto y saya.

Gracias.

Viernes, 12 de Septiembre de 2008 a las 09:16 am - Othar

#13 Para D. Manolo Acosta Gonzalez

No en tiendo a que viene hablar de Carlos IV de Alemania, no usemos la Historia de forma subjetiva, porque la Historia es una CIENCIA SOCIAL y no es tan fácil de manipular, LA BULA DE ORO es cierto que recogia la leyes, la moral y la ética, para el SACRO IMPERIO GERMÁNICO, pero dicha Bula fue corregida y en parte redactada por el PAPA CLEMENTE VI, porque para su información las Bulas son documentos que por lo general son redactados y promulgados por el clero secular, bueno un saludo espero seguir hablando pronto con usted.

Jueves, 11 de Septiembre de 2008 a las 15:49 pm - Manuel Acosta.G.

#12

Para el amigo:OTHAR.

Tienes razón, que por un previo pagode un dinerito,se te autorizaba a

que pudieras comer CARNE en ciertos días de la CUARESMA catolica,pe-

ro yo fuí más allá que tambien se utiliza como decretos y normas morales.

Puestos a culturizarnos,te pongo como ejemplo.Ordenanzas promulga-

das por Carlos IV,emperador germánico. Durante mucho tiempo fué la

ley fundamental del imperio.

Amigo,la verdad está en muchas partes y cada cual puede aportar lo

que estime conveniente,para enriqueser el mensaje que nos ha man-

dado Maria Victoria con este trabajo tan lleno de amor y mucho cariño

Un saludo para todos los que estamos colavorando en esta página.....

M.A.G...

Jueves, 11 de Septiembre de 2008 a las 15:24 pm - Ricardo Reguera

#11 Hola Mª Victoria, enhorabuena por tu interesante artículo. Textos fundamentados como el tuyo dignifican esta página y dan pie a discusiones siempre enriquecedoras. Aunque el estudio del ‘manto’ es muy amplio y diverso (como término y como prenda), me gustaría comentarte algunos aspectos:

-Considero que las tapadas tanto en Canarias como en la Península son eso ‘tapadas’, bien sea con manto, basquiña, enagua, mantilla, blonda, capa, toca, gasa, .... y no exclusivamente de manto y saya (C. Bernis y A. Diston).

-No acabo de comprender la forma del manto de Los Llanos. Tampoco comprendo cómo es su colocación (la fotografía de espaldas no me ayuda a entenderlo). Me gustaría que me aclararas estos dos aspectos un poco más si es posible.

-No conozco el motivo que te insta a considerar que manto de Los Llanos es más antiguo que el otro manto (el de forma similar a una saya -o falda-). Al igual que el manto de Los Llanos, el manto en forma de falda es también una prenda separada de la saya. Considero que estas dos prendas nunca han estado unidas en su hechura; otra cosa es que con el tiempo pasaran a usarse juntas y configuraran el vestido que en Canarias se llamó de ‘manto y saya’, sobre todo a partir del XVIII (R Reguera).

-En una de tus respuestas dices que el manto sólo se conservó en La Palma y desapareció del resto de las Islas. Supongo que te referirás e este manto de Los Llanos, pues hasta bien entrado el siglo XIX (como mínimo) el manto fue conocido y usado en casi todas las Islas (por no decir en todas).

Por si puede servir de comparación, este manto de Los Llanos mantiene algunas analogías con las formas de los dos últimos tipos de mantos utilizados en Lanzarote: 1º (a finales del XIX) un largo rectángulo de tela fruncida en su parte superior que va unida a una pretina que acaba en dos cintas que se atan a la cintura (es como una saya, pero abierta por delante de arriba a abajo y atada a la cintura con dos cintas); 2º (durante la 1º mitad del XX) un largo rectángulo de tela sin fruncir que se coloca sobre la cabeza en su parte central y sus extremos se cogen con los brazos o sus puntas se llevan a las muñecas (R Reguera).

Bueno, el uso histórico del manto en España y Canarias da mucho de sí y quizás mi comentario intenta profundizar demasiado, cuando quizás estos medios no son un camino muy viable para ello. Te lo indico porque si ves que las respuestas a mis preguntas pueden hacerse tediosas por estos medios, lo dejemos para otra ocasión.

Te reitero mi enhorabuena por el artículo y aprovecho para volver a agradecerte tu colaboración en mi publicación. Espero tener la grata oportunidad de volver a leer otro artículo tuyo en esta revista.

Un abrazo, Ricardo Reguera.

Jueves, 11 de Septiembre de 2008 a las 14:06 pm - Crispín Ramos

#10 Efectivamente, aquí se trata de dar un protagonismo a algo que existía en cualquier otro lugar de nuestras islas. Entiendo que es difícil a un pueblo relativamente joven buscar su historia y presentarla a otros. De todas formas, alabo la forma de tratar estos asuntos, pero son siempre verdades relativas y no se debe de ser tan tajante en las aseveraciones. La documentación presentada deja muchísimas lagunas y no se puede hablar de que fuera exclusivo de esta zona, sino que era objeto de vestimenta para resguardarse del frio, de fiesta o de protección e intimidad. Gracias

Jueves, 11 de Septiembre de 2008 a las 10:19 am - Othar

#09 Hola a todos, \"las bulas\" que yo sepa las bulas no era el pago de tributos a la Iglesia o me equivoco?, por otra parte no solamente intervino la Iglesia Don Manuel, también hay un Real Decreto de Carlos III ( el Ilutrado) que prohibió su uso en las Islas, está claro que este tipo de vestimenta se usó en todas las Islas, o por lo menos yo lo entiendo así, Un saludo.

Jueves, 11 de Septiembre de 2008 a las 02:14 am - ALEJANDRO C. MORENO y MARRERO.

#08

Si se me permite la apreciación personal, solamente quería añadir que este artículo de María Victoria Hernández -como todos y cada uno de sus trabajos de investigación histórica- es sencillamente magnífico. Delicioso. Muchas felicitaciones. Enhorabuena.

Un fuerte abrazo.

ALEJANDRO C. MORENO y MARRERO.

Santa María de Guía (Gran Canaria).

Miércoles, 10 de Septiembre de 2008 a las 22:26 pm - Para doña Victoria

#07 Hola.

Me deleité con tu articulo en \"Crónicas Canarias\" y en realidad me pareció uno de los más apetecibles de todos los muy interesantes que encontramos en los dos tomos. Vemos una gran coherencia y objetividad, asi como una manera exquisita de tratar todas las fuentes de documentación, de las que se ha valido para hacer tan interesantisimo capitulo. Muy bien la bibliografia y archivos de los que se ha servido, pues ya tenemos referencias para acercarnos a temas que nos puedan interesar. He seguido su trabajo de cerca intentando conseguir todos sus libros publicados, que tienen un lugar especial en mi biblioteca.

El que haya gente que intente infravalorar y criticar sin conocimientos su trabajo, es muy corriente en este territorio de envidias y frustraciones donde hay bastante oportunista polulando. Después, dandose cuenta del ridiculo que hicienron, intenta disculparse de una forma que meten más aun la pata. Vamos al dicho de \"Por sus obras los conoceremos\", para ver el cangrejo y las muelas que tiene.

Me atrevo a pedirte, que dada la poca posibilidad de encontrar libros de sus trabajos, ya que no los hay en plaza, que nos obsequie en esta página de Bienmesabe con artículos o resumenes de los mismos. quedariamos muy agradecidos.

sin más me despido de ti desde mi jardin de \"capas de la reina\"

Miércoles, 10 de Septiembre de 2008 a las 00:39 am - Manuel Acosta González

#06 PARA MARÍA VICTORIA; CON TODO RESPETO Y CARIÑO.....

Por favor no me trates de usted: Dios me libre de entrar en debates

lo que te comenté de las entromisiones del clero en los vestido de las

señoras,es algo que no tiene perdón,como se notaba que no tenian

mucho que hacer; me vino a la memoria una copla que nos biene al pelo (Con los curas a obcuras. Tu no te quedes. Que aunque lleban -

las naguas no son mujeres.)

Ya que nombraste las galas de Santa Cruz,te he de confesar que no

hay por donde agarrar tremendo disparate donde aparesen cada año

diseños novicimos,llenos de cromatismos decorados con multiples

perifollos y no te puedes imaginar cuando le ponen el siglo a que per-

tenese, y lo más sorprendente es que en el jurado siempre está,el

técnico y especialista en vestimenta dejando pasar carretas y carretas

y carretones,sin el menor pudor y no ha dado recomendaciones propias a las comisiones de fiestas, para que de algúna manera se

penalice a los que cometen tales desmanes...

Yo tambien estoy en la lucha de sacar para adelante todas las cosas

de laVESTIMENTA TRADICIONAL DE NUESTRA COMUNIDAD,procurando

de hacerlo lo mejor posible con los conocimientos que me da mi oficio

de Sastre,y las tecnica \"del librito de viejo Maestro\".Segiremos adelant

te\" y que salga el sol por Antequera....

Un fuerte abrazo desde Tenerife: Manuel.A.G....

Martes, 09 de Septiembre de 2008 a las 14:45 pm - María Victoria Hernández

#05 Para Manuel Acosta:

El \"relincho\"va dedicado especialmente a quienes con doctas e interesadas monografias o talleres pretenden, sin lograrlo, hacer y descubrir lo que ya estaba descubierto y lo peor ¡¡inventar!!. Le hacen un flaco favor a la indumentaria canaria. Este trabajo es un extracto, de muy pocos folios, de su original que publiqué en \"Crónicas de Canarias\" editado por la Junta de Cronistas Oficiales de Canarias nº 2 (2006). Le recomiendo su lectura. Comparto con usted la referencias a las estampas de tapadas con manto y saya en otros lugares, evidentemente mi propuesta no es una \"tesis doctoral\" aunque hay material para ello.

Lo más importante, a mi entender, es que esta indumentaria corresponde a una \"moda\" universal y que por suerte quedó viva en La Palma, desapareció en las otras islas y ahora se recupera.

Respecto a la fotogarfia del muchacho, reconociendo no corresponde a su talla, es meramente informativa y dejémelos ahí... El uso de otras reproducciones canarias, además de los textos históricos descriptivos, son la mejor fuente que podemos tener y de ninguna de las maneras las recreaciones y las propuetas tardias. Por ejemplo, la que vistió la señorita Romera Mayor de Santa Cruz de Tenerife. Admito que es una \"nova\" interpretación, pero, nunca su original.

Dicho esto, le doy las gracias por abrir debate.

Al \"palmero orgulloso\" mi agradecimiento y comparto ese mismo sentimiento, por ser palmera y canaria.

Martes, 09 de Septiembre de 2008 a las 10:55 am - Un Palmero orgulloso

#04 No sabe como me ha alegrado leer este artículo.

Lo que esta claro es que no se puede ir por la vida creyendo que se tiene la absoluta verdad de las cosas, descalificando además y poniendo en duda tradiciones y aspectos de nuestro acervo cultural y me parece que en este mundo de la vestimenta tradicional esto que afirmo abunda con una total desfachatez y falta de respeto a los demás, a veces da la sensación de que tenemos en esta tierra más que investigadores y \"expertos\", a unos emperadores de Roma que nos persiguen con sus látigos. Usted ha presentado una excelente trabajo de investigación, desde mi total ignorancia y parecer, muy bien documentado, pero lo más importante de todo es que nos demuestra que: primero, no puede haber nadie que se crea con derecho de \"poner las cosas en su sitio\" y segundo, que existen muchas personas interesadas en estos temas que alejadas de un afan de protagonismo tienen mucho que decir y que no son tontas como parece se piensa. En hora buena

Lunes, 08 de Septiembre de 2008 a las 20:20 pm - Manuel Acota González

#03 Dicha sea la verdad,Maria Victoria no entiendo el relincho de (duela

quien duela) lo dicho ,dicho está;

EL ARTICULO es muy bueno pero hay mucho mas que decir sobre este

tema de las TAPADAS, hace un tiempo atrás encontré en una revista de costumbrimo que citaba este tema y las prohibisiones del huso que

las mujeres fuern tapadas a la Catedral y las iglesias catolicas,en las

funciones religiosas;como la Misa.

En un viaje que hice a Madrid pasé por el museo municipal donde pude ver un cuadro de grandes dimenciones pintado al oleo,con una

represetacion de varias damas vestidas de manto y saya,por fuera

de el pórtico de una iglesia. Supongo que este tema como muchos otros fué manipulado por el clero y me atrevo a decir que incluso

fueron tajantes con BULAS PONTIFICIAS.

Cuando pongas fotos cuida un poco la vestimenta del pobre muchacho

que está de espaldas,que me dió mucha pena de com le quedaba la

chaquetilla \"chupa\" y no digamos el pantalón.

Mi opinion en este caso es como sastre...si más títulos añadidos pero

estoy notando que se recurre a la documentacion de dibujos y grabados, sin el menor pudor por ser un recurso fácil y no veo por

nigún lado recreaciones realizadas por alguien en la actualidad, que

es donde están las carencias de tanto y tanto artículo que nos de la

guia de como confeccionar esta prendas ,tan determinantes en la

vestimenta de La Palma,CANARIAS,y de otros lugares del mundo mundial, com se suele decir.

María Victoria: Hay que ir siempre adelante,que es donde vive gente..

Un fuerte abrazo desde Tenerife: Manolo.A.G.......

Domingo, 07 de Septiembre de 2008 a las 10:22 am - Vicky

#02 Escriba aquí el comentario

Gracias Teno. Que el comentario venga de un gran especialsita como eres, reconocido por todos, me da fuerza para continuar. Este articulo lo he trabajado mucho... y veo que lo apruebas. Podía ser criticado y abrir debate (por cierto, seguro que fructífero). Habrá algunos que no estarán de acuerdo,pero realmente han pasado de puntillas por la indumentaria de mi municipio. Reitero la tapada de manto y saya de Los Llanos de Aridane es: de color negro, dos piezas separadas, y sin gaza ni sombrero, duela a quien duela. María Victoria Hernández

Sábado, 06 de Septiembre de 2008 a las 19:51 pm - Teno

#01 Gracias Viky por tan estupendo artículo. Es como una luz que disipa las tinieblas de tanta mediocridad a que estamos siendo sometidos. Un riguroso estudio pormenorizado, donde te centras en Los Llano de Aridane, sin dejar de lado la universalidad de esta vestimenta femenina, pieza imprescindible tanto en los dotes de casada como en los de novicias al entrar a los conventos. Solidificas la base de tu estudio con las descripciones de viajeros y estudiosos. Noto en la descripción de Baudin, que llama blusa a lo que en su descripción es un justillo, cuyo color puede ser acertado, dada la amplia gama de los mismos para confeccionar esta prenda.

El manto y saya podría considerarse dentro de la vestimenta tradicional femenina en Canarias como el representativo de la mujer del archipielago, dada su proliferación en todas las islas. Si como apuntan diferentes autores la mujer comenzaba a utilizarlo a partir de los nueve o diez años. Se convierte en algo más espiritual y obligatorio que valioso. Usado para paseo, fiestas, misa, otras actividades religiosas, cancaneo de las más atrevidas y como moneda de cambio en diversos trueque de esta vestimenta por otras prendas, tanto femeninas como masculinas, como hemos visto en diversos legajos, sobre todo en el reparto de las herencias. ...\"El manto para mi hija Engracia y la saya para mi otra hija Maria del Pino. Esto con el manto y saya nuevo de mi uso. El otro manto y saya que adquirí en mi matrimonio sea vendido y la mitad del dinero para mi hijo Nicolás, y la otra mitad para misas por mi alma en la iglesia del Señor San Francisco\"... Esto sucedía en 1797

En fin Viky una delicia como todo lo que escribes, donde se nota un gran estudio del tema y fuentes documentales.

Por favor repite otros artículos en esta revista de Bienmesabe, pués asi enriqueces la página.

Felicidades y salud.