Revista n.º 1049 / ISSN 1885-6039

Apuntes históricos sobre los papahuevos de la Villa de Agaete.

Domingo, 10 de agosto de 2008
Alejandro C. Moreno y Marrero
Publicado en el n.º 221

No hay duda de que los papahuevos de la Villa de Agaete son -junto a los de la vecina ciudad de Santa María de Guía- los más importantes que se bailan actualmente en las Islas Canarias. Estos hermosos figurones de cartón piedra se presentan como uno de los elementos más atractivos de cuantos confluyen en la denominada Fiesta de La Rama, una festividad en honor a la Virgen de las Nieves que tiene lugar cada 4 de agosto en la Villa de Agaete.

Foto Noticia Apuntes históricos sobre los papahuevos de la Villa de Agaete.

 
Así, todo apunta a que las primeras noticias que se tiene acerca de los papahuevos agaetenses corresponden a finales del s.XIX, época en la que D. Juan de Armas Merino confecciona varios ejemplares para el municipio.


             
 Papahuevos en la Fiesta de La Rama de Agaete, año 1965. Fotografía: Fondo José Antonio Pérez Cruz, FEDAC.

 
Décadas después, según escribía Sebastián Sosa Álamo, esta labor fue continuada por D. César Expósito del Rosario, un artesano local que realizó diversas cabezas que representaban a las razas humanas. Sin embargo, parece ser que debido a la multitud de lugares a los que eran prestadas, no tardaron mucho tiempo en irse estropeando y hubo necesidad de incorporar otras nuevas.
 
 
 
Fue entonces cuando -como bien dice Sosa Álamo- Pepito Armas Galván (alcalde entonces de la Villa de Agaete) decide encargar seis cabezas que se pagaron el día 19 de junio de 1948 con un coste total de trescientas pesetas de entonces. Estos papahuevos representarían a D. Quijote de la Mancha y Sancho Panza, un diablo, un negro, un chino y una china.
 


El papahuevo negro entre las gentes agaetenses. Fotografía: Jesús Quesada Medina.
 
 

Luego, siguiendo aún las palabras de Sosa Álamo que hemos tomado prestadas, sería el mismo alcalde quien convenciera a D. José de Armas Medina (un afamado escultor agaetense) para que confeccionase algunas cabezas más. Se puede decir que fue a partir de esta fecha cuando los papahuevos de Agaete adquirieron una nueva dimensión, representando -por primera vez- a personajes populares de la Villa.
 
 

En el año 1987, el estudioso Alberto Galván Tudela nos informa de que -por entonces- dichos papahuevos escenifican a Maggie (una señora estadounidense que residió muchos años en este pueblo), un sepulturero (apodado El Pupulo), un carnicero (al que llamaban La Perica), un negro y un corcovado (D. Cirilo del Rosario, quien fue Secretario del Ayuntamiento de la villa), etc. De otro lado, el investigador Gustavo Santana Jubells, además de los papahuevos ya citados, añade dos nombres más a la lista: El Chan-Chan y Telo.
 


Perfil del papahuevo agaetense que representa a la señora Maggie. Fotografía: Jesús Quesada Medina.
 
 

Como decíamos anteriormente, la señora Maggie era una periodista americana que -dado el gran amor que sentía por esta villa- pidió que se le hiciera un papahuevo inspirado en su persona que se bailara para siempre en la Fiesta de la Rama de Agaete. Y es que en el pueblo existe una tradición que dice que los papahuevos solo pueden ser bailados mientras vivan los personajes a quienes representan, guardándose inmediatamente una que vez éstos fallezcan. Pero es obvio que esto no fue lo que ocurrió en el caso de Maggie, ya que fue ella misma la que autorizó que su papahuevo también fuera bailado cuando ella muriese. Y así se hizo y sigue haciéndose.
 
 

Según el historiador Valentín Barroso, muchas veces estos papahuevos son bailados por las mismas personas del pueblo a quienes representan. En este sentido, para los foráneos que se dan cita en Agaete por las fechas señaladas, debe ser inmensamente llamativo el hecho de mirar al papahuevo y luego -al bajar la vista- observar que la persona que va dentro tiene la misma cara. Asimismo, hasta lo que hemos podido averiguar, se trata del único caso de esta naturaleza que a día de hoy existe en todo el panorama papahuevero internacional.
 
 

En definitiva, ni que decir tiene que todo este hermoso conglomerado de elementos peculiares es lo que ha hecho que los papahuevos de la Villa de Agaete estén situados merecidísimamente entre los más afamados que se bailan en las Islas Canarias y -por qué no decirlo- también en el mundo. 
 
 
 

NOTA: Este artículo ha sido publicado en el número 17 de la Revista del Círculo Internacional de Amigos de los Gigantes y Cabezudos (edición papel), traducido a varios idiomas.


www.papahuevos.es
 
 

El autor es Delegado en las Islas Canarias del Círculo Internacional de Amigos de los Gigantes y Cabezudos. 
 
 
 
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