Revista nº 792
ISSN 1885-6039

Un nuevo libro desconocido del poeta Pedro García Cabrera.

Sábado, 01 de Mayo de 2010
Redacción BienMeSabe
Publicado en el número 311

El Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias, en el Puerto de la Cruz (Tenerife), acoge el miércoles 5 una conferencia sobre esta obra.

 

Ediciones Idea acaba de sacar a la luz, dentro de su colección Crítica Literaria, una obra desconocida del prestigioso poeta canario Pedro García Cabrera. El libro se titula La aurora sumergida y otros poemas inéditos y fue escrito en 1930, justo cuando el escritor gomero comenzaba a acercarse al lenguaje de las vanguardias, especialmente al surrealismo, tal y como se demuestra en esta edición. Esta obra se dará a conocer por primera vez, públicamente, el próximo miércoles, 5 de mayo, a las 20:00 horas, en el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (IEHC), en el Puerto de la Cruz; todo ello a través de una conferencia-presentación a cargo del escritor Roberto García de Mesa, que ha sido el editor crítico y autor de la nota preliminar del volumen. El acto se enmarca en las Primeras Jornadas del IEHC de Jóvenes investigadores y creadores.

 

El escritor y crítico Roberto García de Mesa proyecta, en el estudio preliminar de La aurora sumergida, un grado más de claridad en los estudios poéticos que se han desarrollado hasta ahora acerca de la primera adscripción a la escritura de vanguardia de Pedro García Cabrera (Vallehermoso, La Gomera, 1905-Santa Cruz de Tenerife, 1981), en los años 20 y 30. Durante este periodo de creación, la crítica especializada ha considerado estrictamente surrealista los libros Los senos de tinta (1934) y Dársena con despertadores (1936), ambos publicados, con posterioridad, en los años 80, así como también algunos poemas sueltos de Entre la guerra y tú, editados en 1936.

 

En La aurora sumergida, libro inédito hasta la fecha, escrito en 1930, se puede observar una incipiente iconografía psicoanalítica, muy próxima al surrealismo, donde se detecta fácilmente una necesidad de experimentar, desde entonces, con la escritura automática. La obra también contiene otras influencias de corte simbolista, modernista y creacionista. Pero no cabe duda de que constituye un válido testimonio representativo de las inquietudes poéticas vanguardistas de García Cabrera durante esta época.

 

Por otra parte, en esta edición también se incluyen cuatro textos poéticos inéditos hasta el momento, redactados por su autor entre 1934 y 1943. De todos ellos, destacan especialmente dos poemas escritos en la cárcel, que corresponden al libro Dársena con despertadores, hasta ahora no incluidos en él.

 

Pedro García Cabrera (Vallehermoso, La Gomera, 1905-Santa Cruz de Tenerife, 1981) publica su primer poemario, Líquenes, en 1928, bajo la influencia de las nuevas corrientes literarias de la época. En los años 30 funda la revista de vanguardia Cartones, participa activamente en Gaceta de Arte y edita su segundo libro: Transparencias fugadas (1934). En esa época también milita en el PSOE y desempeña diversos cargos políticos durante la II República, lo que le cuesta varios años de encarcelamiento durante y después de la Guerra Civil. En la dictadura llegó a publicar varios libros: La esperanza me mantiene (1959), Entre cuatro paredes (1968), Vuelta a la isla (1968), Hora punta del hombre (1969), Hacia la libertad (1978), entre otros. En 1980 se llevó a cabo la primera edición de su texto surrealista Dársena con despertadores. Póstumamente, en 1987, se reunió su obra completa en cuatro volúmenes. A partir de esta edición se recuperaron textos inéditos muy valiosos, como, por ejemplo, Los senos de tinta, escrito en 1934 y de clara filiación surrealista, la pieza teatral de vanguardia Proyecciones, la novela corta Las fuentes no descansan, o los poemarios redactados durante la contienda civil y su encarcelamiento: Entre la guerra y tú, Romancero cautivo, La arena y la intimidad, entre otros. Su producción literaria constituye un valioso diálogo con los modelos estéticos del siglo XX que más influyeron en las letras hispánicas. Si bien en sus primeros libros orienta su estilo hacia las corrientes de vanguardia, a partir de la Guerra Civil dirige los contenidos de su poesía hacia lo social, aunque sin renunciar a la experimentación formal, que nunca abandonó del todo.

 

 

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