Revista nº 780
ISSN 1885-6039

San Miguel y su Castillo de Salvas. (Programa de fiestas en Breña Alta)

Miércoles, 22 de Septiembre de 2010
Redacción BienMeSabe
Publicado en el número 332

Desde la incorporación de La Palma a la Corona de Castilla, la Isla y sus gentes fueron puestas bajo la protección del Arcángel San Miguel. Las imágenes y el culto miguelino aún hoy destacan, con distintas facturas y épocas, en los altares de iglesias parroquiales y ermitas. El Adelantado Alonso Fernández de Lugo sentía especial devoción por esta advocación y, de ahí, el patronazgo insular de San Miguel, así como la obligación de conmemorar su onomástica por el antiguo gobierno insular, hoy asumido por el Cabildo de La Palma.

 

Desde antiguo se viene celebrando con actos y regocijos populares la festividad en nuestro municipio de Breña Alta, especialmente en la ermita de su titularidad. Van pasando los años y la memoria colectiva de los vecinos y las vecinas revive el renovado culto con funciones religiosas, elocuentes sermones y procesiones de la Imagen por los caminos colindantes con el pequeño templo. Hace unos años, los vecinos de Miranda y El Llanito se afanaban en la preparación del novenario, con participación de la Banda La Esperanza, por ese entonces bajo la batuta de Gumersindo Galván de las Casas, y el canto de loas e himnos, especialmente preparados para el paso de la procesión.

 

Los regocijos populares jalonaban los días de la víspera y el propiamente dicho de la festividad. El programa de 1931 anunciaba: «El día 28, lunes. Al amanecer, como anuncio de fiestas, al oírse el primer repique de campanas, infinidad de cohetes surcarán el espacio, al mismo tiempo que el Castillo hará las salvas de ordenanza». La referencia a este castillo se refiere al que, anualmente, dentro del enrame del espacio festivo se improvisaba al modo de los dedicados a la Virgen de las Nieves (Santa Cruz de La Palma) y a la Virgen de los Remedios (Los Llanos de Aridane), construidos con cujes, telas, cartones y papel; en la distancia, el realismo lo proporcionaban las ramas de monteverde, las hojas de palma y el enjalbeado de cal. Las «salvas de ordenanza» retumbaban al amanecer y convocaban a la fiesta de San Miguel en Breña Alta.

 

La Comisión Organizadora, con el estimable apoyo del Ayuntamiento y varias casas comerciales, se propone en este año renovar una vez más la festividad de San Miguel. Para ello es necesaria la colaboración de los vecinos. A todos ellos, nuestra gratitud. Sólo esperamos que en esta edición las celebraciones eucarísticas y procesionales y los recuperados y peculiares fuegos artificiales, así como el Diablo de San Miguel, convoquen a propios y a extraños.

 

 

Programa completo aquí.

 

 

Foto de portada: María Victoria Hernández

 

 

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