Científicos de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona de la Unidad de Biología Evolutiva lo han dicho hoy después de indagar en el estudio de los restos de la piel que cubría a una momia de la necrópolis arqueológica de El Espigón, en Puntallana (La Palma). El análisis nos comunica que la piel es de ciervo, con lo cual podría proceder o del Norte del continente africano o incluso del Norte de la Península.
Jorge Pais, el arqueólogo del Cabildo palmero, recalca que lo importante es que esta piel es totalmente inusual en todos los yacimientos de las Islas, y pudiera ser que se vincule a los pobladores primeros llegados al Archipiélago hace muchísimo tiempo. Lo normal es que las momias aborígenes están envueltas en pieles de cabras.
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