Revista nº 837
ISSN 1885-6039

20 años de la Biblioteca Insular: uno de los mejores edificios de finales del XIX.

Domingo, 20 de Marzo de 2011
BinterCanarias (nº 84)
Publicado en el número 357

La Biblioteca Insular de Gran Canaria cumple, hoy 20 de marzo de 2011, veinte años de andadura. El servicio a los ciudadanos de la Capital y de la isla ha sido fundamental. Nosotros, para celebrar este cumpleaños, les acercamos un texto sobre el histórico edificio donde se ubica, así como el programa de actos que se celebran por este nuevo aniversario.

 

Entre los barrios de Vegueta y Triana, en la esquina de una de las plazas más animadas de la ciudad, se levanta la Biblioteca Insular de Gran Canaria, un edificio ecléctico, ejemplo de la arquitectura promovida por la burguesía canaria a finales del siglo XIX. Junto a ella, la popular Plaza de las Ranas, con protagonismo histórico propio.

 

Pocas veces reparamos en las importantes muestras de arquitectura burguesa que llenan las dos capitales canarias. El hecho de que muchas de ellas fueran y, en algunos casos, sigan siendo viviendas privadas suelen alejarlas del foco turístico. Pero los valores arquitectónicos de un edificio no dejan de serlo por la función a la que se destina. El caso que nos ocupa es algo distinto. Construido inicialmente para ser sede del Círculo Mercantil, pasó a servir de oficinas de una entidad bancaria y actualmente pertenece al Cabildo de Gran Canana, que lo ha destinado a ser sede de la Biblioteca Insular, gestionada por su Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico y Cultural. Así, se ha conseguido llenar de vida un edificio que ha podido pasar, en demasiadas ocasiones, desapercibido. Ahora, su restauración ha pretendido devolverle todo su esplendor.

 

Archivo de la FEDAC

 

 

La historia

Fue la desamortización de unos terrenos que pertenecían al convento de las clarisas lo que permitió el desarrollo de este rincón de la ciudad. Los antiguos terrenos de la orden incluían las actuales Alameda de Colón, la Plaza de Cairasco -donde se ubica el Gabinete Literario-, la propia Plaza Hurtado de Mendoza -conocida popularmente como Plaza de las Ranas y en el siglo XIX como La Plazuela- y hasta los terrenos que ahora ocupa el Teatro Pérez Galdos. Detrás del proyecto de construcción se encontraba, claro, el interés de la burguesía de la ciudad por dotar a su entorno urbano de equipamientos culturales, sociales y hoteleros. El edificio comenzó a construirse a finales del siglo XIX, siguiendo los planos del arquitecto Fernando Navarro -que participó también en otros proyectos arquitectónicos importantes de Las Palmas de Gran Canana como el Gabinete Literario, las viviendas modernistas de Triana, una serie de casas más academicistas en la calle Perojo o la reforma del Palacete Rodríguez Quegles-. Es un ejemplo del estilo ecléctico con el que se configuraron los primeros equipamientos destinados a uso público que se levantaron en el margen derecho del barranco de Guiniguada.

 

Archivo de la FEDAC

 

Se utilizaron las técnicas más avanzadas del momento en su construcción: el refuerzo del conjunto a través de estructuras de acero procedentes del Reino Unido y de un complejo conjunto de vigas de madera forjada que fueron ensambladas con materiales de primera calidad. El edificio poseía tres fachadas y utilizaba elementos ornamentales que mezclaban lo clásico con lo ecléctico. Así, se hizo uso de pilastras de orden jónico y corintio o frontones curvos en los huecos altos, como aún podemos observar. Pero el diseño original se modificó apenas tres décadas después para adaptar el inmueble a su uso como una oficina bancaria -en aquella reforma participaron los arquitectos Rafael Massanet, Miguel Martín-Fernández de la Torre o Manuel de la Peña-. Posteriormente, a finales de la década de los 80 del siglo XX, volverá a modificarse el espacio interior del edificio para albergar la Biblioteca. Esta vez, las obras corrieron a cargo del profesional José Luis Gago Vaquero. Recientemente, a finales del 2009, comenzaron a trabajar en la restauración y reforzamiento de la obra, consolidando los muros originales y parte de las piezas de cantería ornamentales.

 

 

La Plaza de las Ranas

La Biblioteca Insular de Gran Canana se sitúa en una plaza con mucha historia. Entre los barrios de Vegueta y Triana se encuentra la Plaza Hurtado de Mendoza -conocida popularmente, como dijimos, como Plaza de las Ranas-, que a lo largo de la historia ha recibido también los nombres de Plaza del Príncipe Alfonso y Plaza de la Democracia.

 

El origen de la plaza hay que buscarlo a comienzos del siglo XIX, con la obra de allanamiento de un lugar desamortizado que había pertenecido al patrimonio religioso, para construir un puente que comunicara las dos orillas del barranco del Guiniguada. El puente, llamado Puente Verdugo o también Puente de Piedra, estaba ornamentado con esculturas genovesas que representaban las estaciones, actualmente dispuestas como entonces. La obra finalizó en 1815, aunque ha sido objeto de varias reformas

 

El espacio se encuentra en la actualidad delimitado por la propia Biblioteca Insular y la casa Quintana Llarena. En el frente, un centro comercial con un popular cine ubicado en el antiguo Hotel Monopol.

                                                                                                                                   Foto: Gerardo Ojeda

 

En la plaza podemos ver dos kioscos de prensa cargados de historia; un monumento conmemorativo -junto a la Biblioteca- dedicado a la memoria de José Hurtado de Mendoza, Alcalde de Las Palmas de Gran Canaria a finales del siglo XIX, con una escultura femenina procedente de Italia y el relieve del homenajeado en el interior de un medallón; y la propia fuente que da el nombre popular a la plaza -la representación de unas ranas adornan la fuente- a partir de la remodelación del lugar que el propio Navarro emprendió en torno a 1922, Durante el día, es un rincón urbano donde disfrutar de la sombra de sus árboles, donde los estudiantes descansan de la jornada de estudio o en el que tomar un café en alguna de sus terrazas. Por la noche, las mismas terrazas se reconvierten para ofrecer una animada zona de copas.

 

 

 

Una torre emblemática

Fue una revolución constructiva en el panorama canario de finales del siglo XX y con el paso de los años se convirtió en uno de los emblemas de la arquitectura burguesa de Las Palmas de Gran Canaria. El objetivo de las recientes obras de consolidación estructural y reforma ha sido abrir al público el que fuera remate del antiguo Círculo Mercantil, para que todo el que quiera pueda disfrutar de un mirador privilegiado de la zona de Vegueta y Triana. Pero además, la obra incluía la reparación y restauración de la fachada, las piezas de cantería, los paramentos y el acondicionamiento del interior del inmueble.

 

 

Ver programa Veinte años no es nada por el 20 Aniversario de la Biblioteca Insular

 

 

Este artículo y estas fotos fueron publicados en la revista Nº 84 de BinterCanarias.

 

 

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Comentarios
Sábado, 09 de Abril de 2011 a las 20:28 pm - Preocupado por el patrimonio arquitectónico

#01 Muy buen artçiculo, aunque podia haberse extendido más, sobre la casa de las falconas, sobre la que se edificó etc.

No se habla de la ya comenzada ampliación de la biblioteca en dirección a la calle Muro, por el costado de la calle Remedios. Este nuevo proyescto, en la conocida casa de Doña Ursula Quintana, implica demoler el interior, según los planos y carteles expuestos, para meter un bodrio arquitectónico ultramoderno, despreciando los valores arquitectónicos e históricos que posee. La nueva moda de derribar monumentos invade la isla. El castillo de La Luz se arrasó por dentro para decorarlo como un almacen del Sebadal (Toto ilegal). El castillo de Mata casi lo han derribado para construir encima un mamotreto de hormigón, metacrilato y tubos de hierro. El museo canario da un ejemplo de desprecio a Vegueta y sus normativas para hacer un horroroso cubo donde antes habia un edificio protegido. La nueva biblioteca no dejará de ser el caprichpo de un arquitecto, quizás enchufado, que solo proyectará su punto de vista de acoso y derribo, no de restauración. Si al menos el proyecto estuviera de acuerdo con lo que hay, procurando respetarlo al maximo, podriamos aceptarlo, pero de esta forma, no. Lo carteles dicen "la biblioteca que queremos", imponiendo el proyecto seguramente apoyado por los ineptos e incompetentes de los que machacan nuestro patrimonio.

Para el 2016: "Las Palmas, capital de la incultura y el todo vale".