Revista nº 761
ISSN 1885-6039

Santísimo Cristo de El Planto y su Retablo.

Domingo, 20 de Noviembre de 2011
José Guillermo Rodríguez Escudero
Publicado en el número 392

Afortunadamente, a principios de noviembre de 2011, el Cabildo de La Palma y el Gobierno de Canarias han concluido los trabajos de restauración del exquisito retablo mayor. De nuevo, esta espectacular pieza luce en todo su esplendor.

 

Se trata de una sencilla edificación, fabricada en el Camino Real del Planto, extramuros de la ciudad, compuesta de una sola nave (11 mts.76 cms. por 5 mts. 30 cms.) con capilla mayor cuadrilonga (5 mts. 28 cms. por 5 mts. 30 cms.); cubre ésta un artesonado mudéjar de cuatro faldones, con cuadrantes en los ángulos, en tanto que la de la nave es en artesa. Está enclavada en el bello paraje de La Dehesa de La Encarnación, zona alta de la capital palmera, destinada en el pasado al pastoreo de los ganados. Fue propiedad del Concejo de Santa Cruz de La Palma, que concedió una fanega de tierra para su fundación.

 

En el exterior, como en el arte popular andaluz, destaca la masa cúbica del presbiterio -con techumbre a cuatro aguas- de la del resto de la fábrica, con tejado a dos vertientes; así mismo sobresale la blancura de los muros, de mampostería, encalados, son de piedra y barro, de tres palmos y medio de grueso, con esquinas de cal. La fachada es peculiar del acervo artístico de La Palma: puerta de medio punto, en cantería, sobre la que se alza un pequeño balcón en madera, y encima la humilde espadaña, de la que pende una pequeña campana.

 

Se sabe por el alcalde Lorenzo Rodríguez -entre otros cronistas- que la fabricó a su costa Águeda Gómez Chinana, con licencia dada por el Arcediano de Canaria y Provisor General Pedro Espino de Brito el 6 de diciembre de 1611. Viuda de Lázaro Viera, ingresó en el convento de monjas dominicas de la capital palmera en 1627 y a la hora de profesar, en la escritura de renuncia que otorgó ante el escribano Andrés de Chávez el 19 de agosto del mismo año, nombró por patronos y administradores del templo a Jerónimo García Vandale, a Inés de Jesús, o en su caso, a los Beneficiados de El Salvador, razón por la cual intervino en la obra Don Juan Pinto de Guisla, Beneficiado propio dicha iglesia parroquial y Visitador General del Obispado. La construcción había sido contratada por Águeda Gómez con el cantero Juan Rivero el 27 de agosto de 1612. Este artesano se obligaba así a levantar todas las paredes de barro y piedra con esquinas de cal, con arreglo a unos cimientos que estaban abiertos. Pérez Morera nos informa así mismo de que el plazo para acabar los muros se convino en 25 días, de manera que se pudiese afianzar el enmaderamiento de la techumbre.

 

La benefactora, como vimos, ingresó en el convento de las catalinas con el nombre de Águeda de la Pasión. El nombre Águeda era usual, al llamarse así la olvidada patrona de la ciudad, entonces de gran devoción entre las gentes de la isla, por haber sido elegida la Abogada de las Mieses.

 

La ermita de El Planto había sido construida en una fanega de tierra que el Cabildo había donado para la fundación, ya que La Dehesa era término público; tierra que el Consistorio aumentó en 1674 a una fanega y media. Después de  1681 se le dio mayor extensión, durante el tiempo del patronato del Lcdo. Juan Pinto de Guisla. Dijo de ella: se acabó por fin la obra quedando muy bien parecida. El administrador había decidido acrecentarla y levantarla algo más de paredes por haberse reconocido que era forzoso hacer una nueva pared principal, donde estaba ubicada la puerta de entrada y el campanario. Para ello, puso la obra en pregones y fue rematada por Julián Sánchez Carmona (1632-1702)  en 2.500 reales. Las veneradas imágenes que conforman el Calvario fueron trasladadas procesionalmente en 1683 hasta la histórica iglesia parroquial de Nuestra Señora de La Encarnación mientras duró la obra.

 

Era parada obligatoria y descanso de la Virgen de Las Nieves en su Bajada Lustral desde su Real Santuario hasta El Salvador. Por este motivo, el pequeño y recoleto recinto sacro era muy conocido y visitado, a pesar de estar, como vimos, alejado del centro de la ciudad. Un anónimo autor nos dice que en la Bajada de la Señora de 1765 … en el campo, todo el qual estaba adornado de laureles y vanderas que parecía un propio monte, cuio adorno siguió hasta la hermita del Planto, la que estaba mui compuesta sobre el primor y hermosura de aquel vistozo sitio... De igual manera, a ella concurrían en procesión las hermandades y cofradías penitenciales de la ciudad durante la Cuaresma y la Semana Santa, con gran acompañamiento de pueblo.

 

El presbítero Domingo Maziel de Salazar fabricó un cuarto contiguo a la ermita, para asistir en él, el cual es hoy sacristía con puerta a la capilla mayor. Por consiguiente, las pilastras dóricas del arco toral se fechan perfectamente en el siglo XVII. Ángela de San Diego, vecina de La Guaira, envió 1000 pesos a dicha ermita, que se dieron al censo y fundó una capellanía de una misa todos los domingos. Se concedió licencia para celebrar misa el 21 de marzo de 1613. Posteriormente, en la visita de Felipe Alfaro de Franchy en 1769, ante la visión de ruina sin la seguridad que corresponde a un edificio antiguo sin imediación de vecindario,  se ordenó alargar la capilla mayor y la sacristía, como se desprende de las cuentas de 1782. Los gastos ascendieron a 8.668 reales y 6 maravedíes.

 

 

El Cristo. La ermita tuvo varias advocaciones: Nuestra Señora del Planto o de la Soledad y también del Calvario -por haber sido edificada junto a tres cruces de tea existentes desde el s. XVI- hasta que se consolidó el patronazgo del Santo Cristo, representado por una realista escultura de procedencia mejicana de tamaño natural. Como no se celebraba en esta capilla ninguna fiesta especial, mandó un visitador eclesiástico que fuera hecha a este Crucificado, devoción que rápidamente arraigó entre las gentes, incluso de la mar. Prueba fehaciente de ello es el catálogo de exvotos marineros que cuelgan de sus paredes. Pérez Morera nos informa de que estas pinturas, de nítidos acentos populares, recuerdan las tempestades y huracanes acaecidas durante las travesías entre La Guaira, Veracruz, La Habana y las Islas Canarias.

 

Esta interesante efigie -de la que se ignora si data de la misma época de la fundación de la capilla, 1611- fue modelada con pasta de la médula de la caña de maíz triturado, siguiendo la sorprendente técnica de los indios tarascos del estado mejicano de Michoacán, quienes la usaban para la confección de sus ídolos. Es un peculiar sistema de ejecución de las imágenes de bulto que usaban en la realización de las deidades indígenas en las que destacaba su poco peso y, con ello, la idoneidad de su transporte. Recordemos que una de las funciones principales era la de llevar los dioses a la guerra y con esta técnica no se corría el peligro de dejarlas abandonadas en caso de una retirada repentina. En palabras de Amador Marrero: la escultura ligera en caña de maíz es una de las creaciones artísticas novohispanas más destacadas del primer siglo de la colonia. Más tarde, aleccionados por el Obispo Vasco de Quiroga, la aplicaron a las efigies religiosas. Esta escuela estuvo localizada en el mencionado estado mejicano a lo largo del s. XVI. Existen otros investigadores, como el nombrado Amador Marrero, que especifican que aunque se venía afirmando que la escultura en caña era oriunda de los tarascos o purepechas mexicanos, hay que matizar que el empleo de las pastas de caña se extiende a todo el territorio de Mesoamérica antes de la llegada de los españoles. De la Rozière había manifestado que un sacerdote pagano, después de su conversión fue quien reveló el secreto de la composición de las imágenes al obispo de Michoacán en 1565. Calero Ruiz confirma que fue una tradición continuada en las siguientes centurias, aunque fue en el Setecientos cuando desapareció definitivamente. Es una técnica que consiste en la modelación de las figuras mediante una pasta hecha con la médula de la caña de millo triturada, después de seca y goma denominada titsingueri. La misma investigadora nos dice que esta pasta se aplicaba sobre un armazón o esqueleto formado con cañas y hojas de millo hasta dejarlo todo recubierto, aplicándose capas sucesivas hasta lograr reproducir la imagen deseada. Esta pasta servía para modelar el cuerpo, aunque a veces se tallaban en madera la cabeza y las extremidades. Continúa diciendo que en estas representaciones populares perviven las tradiciones medievales, con acentos más dramáticos y vivas policromías que intentan aproximarse a efectos realistas.

 

La sobrecogedora talla hueca, que apenas pesa diez kilos, representa a Cristo muerto, llagado y cubierto de sangre, con boca y ojos entreabiertos, acorde con la estética expresionista indígena. Destila espíritu popular y sereno dramatismo que caló en el ánimo de campesinos y marineros.

 

Son varias las piezas encontradas actualmente en Canarias de la misma procedencia y técnica. Esto fue el resultado de los estrechos vínculos que históricamente ha mantenido el Archipiélago con América. Son en total ocho cristos realizados según la técnica tarasca o derivadas de ésta. Lamentablemente, la antigua imagen del Cristo de la Vera Cruz, Patrón de la Ciudad de Las Palmas -ya muy deteriorada-, fue sustituida entre 1813-1814 por otra del escultor Luján Pérez. Ejemplos actuales son: el venerado Cristo de Telde, el de los Canarios en Ingenio y el de la Buena Muerte en Agüimes (los tres en Gran Canaria), el Cristo de la Misericordia de Garachico y el Señor Difunto de Icod de los Vinos (Tenerife). Encontramos también interesantes Crucificados en La Palma, como el de la Sacristía de la Victoria en San Andrés y Sauces y los de las ermitas de San Telmo y éste de El Planto (ambos en Santa Cruz de La Palma). Procedente de esta capital es el de la Salud, venerado en Los Llanos de Aridane, de trazas formales muy cuidadas.

 

En estas representaciones populares perviven las tradiciones medievales, con acentos más dramáticos y vivas policromías que intentan aproximarse a efectos realistas. La concepción religiosa, que comulgó con las formas de expresión vivencial de las clases populares, se orientó a la superstición. Sequías, temporales, epidemias, alta mortalidad, sobre todo infantil, etc., condicionaban muy de lleno la vida del creyente, que necesitaba la intervención directa de la divinidad para paliar sus desgracias. Así, las creencias tratan de alcanzar lo inalcanzable a través de una pléyade de cristos, vírgenes y santos. Recordando las palabras del célebre Vizconde del Buen Paso, Cristóbal del Hoyo Sotomayor, la imagen del Cristo del Planto era la primera que a mi memoria se presenta cuando las congojas de mi mala vida me acomenten, afirmando, con el mismo tono humorístico, que sólo Él sabe hacer milagros y que los demás no entienden de eso palabra.

 

En un archivo de El Salvador existe un fragmento de una causa seguida contra el alguacil real, Tomé Yanes de la Calle, por inmunidad eclesiástica. Un triste suceso acaecido en el interior de esta ermita de Nuestra Señora de la Soledad, en El Planto, que llaman las Cruces, convulsionó a toda la sociedad palmera y a la Iglesia. Alonso Hernández fue obligado a salir della á fuerza contra su voluntad por el mencionado alguacil el día jueves, 17 de mayo de 1629 a las diez de la noche. A los gritos del primero Aquí del Rey que me sacan de la yglesia, acudió el ermitaño Melchor de León y su esposa, por lo que fueron testigos oculares del suceso. Don Tomé, mientras gritaba favor á la Justicia, dio una cuchillada en un dedo a don Alonso que le cortó cuero y carne y le salió sangre, con lo cual quedó violada la dicha Ermita y muy ofendida la Santa Iglesia Romana. En el juicio que posteriormente tuvo lugar ante el Racionero de Canaria y Vicario desta isla se castigó al culpable del sacrilegio.

 

Desde 1659, al menos, existe constancia documental del arraigo de la profunda devoción, cuando tuvo lugar una solemne procesión con el Santísimo Cristo hasta la parroquia matriz de El Salvador, con motivo de las rogativas que se sucedieron para atajar una plaga de langosta que asolaba la isla. Cuenta Lorenzo Rodríguez: Jueves, 16 de octubre de 1659. Entró en la isla la langosta de cigarrón en esta ciudad, que llenó toda la isla y comió la corteza de todos los árboles y destruyó todos los pastos, con que murió mucho ganado menor y mayor y muchas cabalgaduras yeguas y jumentos… Hicieron muchos sufragios y sermones; trújose a esta ciudad al Santo Cristo del Planto. Fue nuestro Señor servido que no durase esta langosta más que hasta marzo de dicho año.

 

Aún existe un Calvario de tea en el exterior de la capilla mayor, a la entrada a la pequeña plaza de la ermita y en la zona elevada de la pendiente del Camino Real del Planto. La ascensión a la misma rememoraba la subida al Monte Gólgota. Según se dice en 1867 y como vimos anteriormente, al lugar concurrían periódicamente ciertas procesiones de penitencia que se hacían por corporaciones de la ciudad al Calvario… estaciones que hace más de cien años no se verifican ya.

 

Exvoto marinero

 

Por otra parte, la devoción de los hombres de la mar por este Crucificado tiene expresivas demostraciones en las pinturas votivas que cuelgan de sus paredes y que recuerdan tormentosas travesías entre los puertos americanos y los de Canarias. Están fechadas entre 1715 y 1757 y, en ellas, se recuerdan las especiales y sentidas invocaciones que las tripulaciones, viéndose en peligro de muerte, hacían al Santísimo Cristo para implorarle su ayuda. Otro claro ejemplo de esta devoción entre los navegantes y marineros era el nombre con el que bautizaban algunas naves isleñas. Así, una fragata fondeada en el muelle de la capital palmera en octubre de 1684 llevaba el nombre de Santo Cristo de El Planto.

 

En el año 1757, el ermitaño Manuel Pérez había manifestado que por la mucha devoción que tengo con la santísima imagen se había retirado a su ermita para cuidar de su aseo. El beato era tan pobre que había solicitado que se le concediese una ayuda de una fanega y media de trigo, propiedad del recinto. Gracias al buen quehacer de este ermitaño, el oratorio había recuperado algo de su pasado esplendor después de varios años de haber sido usado como establo. Efectivamente, sus predecesores habían tratado el santuario con tan poca veneración que, en ocasiones, se habían hallado ganados cabríos y serdos dentro de la propia iglesia, como también  permitiendo descubrir la santísima imagen sin ninguna luz…

 

Una de las piezas más antiguas que se conservan en esta ermita es una campanilla de altar hecha en bronce fundido de mediados del siglo XVI en Amberes y que se atribuye a Jan Van den Eynde (1515-ca.1556). Al igual que la conservada en la parroquia de San Mauro de Puntagorda, tiene un mango formado por tres esculturas clásicas desnudas fundidas entre sí y está bastante desgastado por el uso. Procedente de la cercana iglesia de La Encarnación, se destinaba a tañer a santus durante la consagración. En su falda tiene las figuras en relieve de la Virgen y el arcángel San Gabriel.

 

En la visita que realizó en 1681 el licenciado Pinto de Guisla, señaló que la fiesta principal se celebraba cada 14 de septiembre, que por la deuoción que se tiene a un crusifixo grande de talle que está en el altar se mandó en una visita que se cantase misa el dia referido por la fundadora y bienhechores de la hermita, atendiendo a que no se celebra en ella fiesta alguna. Hasta no hace muchos años, se seguía celebrando la Fiesta del Cristo ese día -onomástica de la Exaltación de la Santa Cruz- con verbenas, tómbola, procesión hasta Los Pasitos, fuegos artificiales, etc. Hoy, lamentablemente, ésta se ha perdido, como tantas otras tradiciones de la capital de la isla. Era muy dificultoso sacar el trono por la pequeña puerta de la ermita, de lado, teniéndolo incluso que arrastrar por el suelo para que la cruz pasase a través de ella sin rozarla.

 

El Retablo. El Santísimo Cristo se venera en un precioso gran retablo-hornacina, documentado en 1705, profuso en tallas y pinturas. Según el desaparecido profesor Alfonso Trujillo, era el más portugués de cuantos hemos visto en Canarias, tanto por la traza y por la técnica y la minuciosidad de la decoración que todo lo invade. Este retablo colorista, barroco y sobredorado, data de principios del siglo XVIII, ya que en la visita de José Tobar y Sotelo en 1705 se habían aplicado 807 reales para proceder a su dorado. Dentro de la misma hornacina custodian la efigie del Señor las tallas de La Dolorosa y San Juan Evangelista (1886) -imágenes del decimonónico José Aníbal Rodríguez Valcárcel (1840-1910)- y una Santa María Magdalena del siglo XVII, también de candelero, que acusa la influencia de la imaginería flamenca. Estas imágenes abarcan los personajes necesarios para escenificar la tragedia del Calvario. El interés por el sufrimiento como camino ejemplar para la salvación ocupa a todas las clases sociales y la devoción se traduce en pedagogía.

 

La imagen clasicista de San Juan Evangelista (de 1,58 mts. de altura) fue concebida para ser vestida. Está trabajada en madera y policromada después, ofreciendo un correcto dibujo. En palabras de Fuentes Pérez, el modelado está bien tratado, haciendo hincapié en la talla del cabello. Continúa informando de que no hay en ella fuerza interna ni detalles anatómicos y su falta de carácter define a su autor como artista de poca relevancia… La imagen mira hacia lo alto mientras que sus manos están preparadas para recoger la pluma -uno de sus atributos iconográficos- para escribir el Evangelio. El estudioso del clasicismo propone que tal vez sea una imagen procedente de alguna comunidad religiosa de la ciudad, que debido a la secularización o a la desamortización fuera trasladada a la citada ermita.

 

En el estudio que Fuentes hace de la imagen de candelero de Nuestra Señora de los Dolores y tomando como referencia algunas crónicas locales, informa de que fue esculpida por deseos de la cofradía de la Misericordia de la parroquial de Las Nieves, pero sin conocerse las causas, fue trasladada al recinto que ocupa hoy. El investigador cree conocer el motivo: tal vez la poca aceptación que tuvo por parte de la hermandad del Santuario, quizás por presentar cierta pobreza artística. Realmente no revela una notable calidad escultórica ya que se advierten en ella la carencia de talento por parte de su autor, que imitó fielmente la Dolorosa de Fernando Estévez, venerada en la iglesia de Santo Domingo de la capital palmera. La Virgen, de 1,60 mts. de alto y realizada en 1885, es bajada en procesión desde la ermita hasta la parroquia de La Encarnación cada Viernes de Dolores por la noche, para regresar a ella en la mañana del Viernes Santo. Recientemente ha estrenado nuevo manto de terciopelo, así como andas doradas y digna Hermandad de la Virgen. En la edición de 2009, el día de su onomástica, el 15 de septiembre, fue expuesta a la veneración en lugar preferente durante la celebración solemne y de forma especial por parte de los vecinos de la ermita.

 

Detalle de la Magdalena de El Planto

 

La bonita y enigmática imagen de la santa María Magdalena se halla arrodillada a los pies del milagroso Crucificado (venerado en la antigüedad también bajo el nombre del Santísimo Cristo de El Llanto). Es una obra barroca de vestir o de candelero de mediados del siglo XVII que acusa la influencia de la imaginería flamenca. Sobre su cabeza lleva una preciosa aureola o halo en plata al estilo del de San Ignacio de Loyola (1794) de la parroquia de El Salvador. También de plata es el frasco para ungüentos o perfumes que sostiene en su mano izquierda. En la derecha alza un pañuelo de seda y encajes que aproxima delicadamente a su cara. La talla es de 115 centímetros de altura, y nos recuerda a la Santa Margarita de Cortona de la Venerable Orden Tercera, a la Santa Lucía de la parroquia de La Encarnación, o a la Santa Apolonia de la iglesia de San Francisco (todos ellos, templos en Santa Cruz de La Palma). Estas cuatro imágenes presentan una serie de características comunes como, por ejemplo, la cara elíptica, el cuello cilíndrico, la cabeza totalmente lisa para recibir una peluca natural, las cejas finas y arqueadas, los ojos semiabiertos y ausentes, con mirada perdida y abstraída, las manos articuladas que van ensambladas a una rueca campaniforme de madera, la nariz recta, la pequeña boca carnosa o la barbilla prominente.

 

Volviendo al retablo colorista, como ha señalado la doctora Carmen Fraga, el arte de los Silva se halla en las pinturas del retablo, cuya traza con el característico cierre semicircular a la manera portuguesa, presenta indudables concomitancias con la del retablo de Ntra. Sra. de Las Nieves, cuya planta no tiene otro ejemplar en Canarias que pueda comparársele. Así, Bernardo Manuel de Silva decoró los tableros del altar con vivos fondos portugueses a base de enroscadas formaciones vegetales y hojarascas de alegres tonalidades en rojos, azules y oros, entremezclados con juguetonas figuras infantiles de angelotes. Gracias al profundo estudio sobre este retablo del profesor palmero Pérez Morera, nos permitimos transcribir parte de sus conclusiones. Entre otros muchos detalles, nos informa de que en los intercolumnios se repite el tema de los ángeles barrocos y los fondos lusitanos, centrados en las figuras de la Inmaculada Concepción y San José, concebidos como santos-estatuas, colocados dentro de fingidas hornacinas semicilíndricas. Los vestidos aparecen decorados con la aplicación de adornos en oro. Las gamas cromáticas dominantes en el altar combinan el rosado con el azul y blanco. La profesora Fraga, a este respecto, informa de que en conexión con los Silva creemos que están las pinturas del retablo de la ermita del Cristo del Planto, así como un cuadro de colección particular, obras en la que la importancia del oro es primordial.

 

Afortunadamente, a principios de noviembre de 2011, el Cabildo de La Palma y el Gobierno de Canarias -a través de su Dirección General de Cooperación y Patrimonio Cultural- han concluido los trabajos de restauración del exquisito retablo mayor. Las labores de restauración, dirigidas por el Taller de Restauración del Cabildo de La Palma, creado en 1988, acometieron en diferentes etapas la fijación del estrato pictórico, la limpieza superficial, la desinfección, consolidación y reintegración volumétrica del soporte, la limpieza química, protección, estucado y, finalmente, la reintegración cromática y barnizado de la obra. De nuevo, esta espectacular pieza luce en todo su esplendor.

 

 

Bibliografía

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Comentarios
Martes, 04 de Marzo de 2014 a las 17:33 pm - LEOCADIO

#03 Estimado José Guillermo

Muchísimas gracias

Sinceramente no sé cómo hacerlo pero aquí te mando la idea de dar a conocer este proyecto

Creo que la ermita no deben ser sólo piedras bien puestas.

Los que vivimos en cada etapa de su historia también podemos hacer algo con nuestra presencia para aportar nuestro granito de historia

Tu lo has hecho muy bien

Te en vio lo que estoy haciendo al correo que me has indicado

Espero contar con ustedes el viernes 21 de marzo a las 6 de la tarde

QUEREMOS CONTAR CON TU PRESENCIA

El viernes 21 de marzo a las 6 de la tarde en TU ermita de El Santísimo Cristo de El Planto, celebraremos la misa en recuerdo de los 401 años de la primera misa celebrada aquí el 21 de marzo de 1613.

Durante la misa se bendecirá el grupo de oración de la ermita que todos los viernes de 7 a 11 de la mañana ofrecerá un retiro de oración porque vamos a rezar por ti y por tu familia, por la Paz en todos los países y pueblos del mundo entero y por el Papa Francisco.

Ya sabes, el viernes 21 de marzo por la tarde a las 6 misa y a las 5 y 30 rosario en TU ermita de El Santísimo Cristo de El Planto.

TU PRESENCIA NOS HONRARÍA.

JESÚS TE ESPERA, JESÚS VIVE, JESÚS TE AMA.

Viernes, 14 de Febrero de 2014 a las 14:25 pm - José Guillermo Rodríguez Escudero

#02 Estimado Leocadio. Muchas gracias por tus palabras. Claro que sí, es para mí todo un honor; te dejo mi correo: jrodriguezescudero@gmail.com. Un abrazo

Jueves, 13 de Febrero de 2014 a las 23:33 pm - LEOCADIO ALBERTO PEREZ FERNANDEZ

#01 JOSE GUILLERMO

MUCHISIMAS GRACIAS DE TODO CORAZON

ME HA ENCANTADO TU TRABAJO

¡CUANTAS ANOTACIONES QUE DESCONOCIA Y VIVIENDO TAN CERCA DE LA ERMITA DE EL PLANTO!

ME GUSTARIA FORMAR UN GRUPO DE ORACION EN LA ERMITA Y HE HECHO UN TRABAJO DE CULTURA Y RELIGION A MODO DE CUENTO Y ME GUSTARIA MANDARTE EL ARCHIVO CON EL TRABAJO. POR LO QUE TE AGRADEZCO ME MANDES TU CORREO Y QUE ME DES TUS CONSEJOS

NUEVAMENTE MIL GRACIAS

LEOCADIO