Revista n.º 1049 / ISSN 1885-6039

Historia de la Literatura Canaria. Las Endechas Canarias y el Romancero.

Jueves, 22 de septiembre de 2011
José Miguel Perera
Publicado en el n.º 384

Estos son los primeros escritos que se conocen de la Literaratura Canaria, y concretamente ese maravilloso poema originario de las Islas llamado Endechas a la Muerte de Guillén Peraza, fechado por Abreu Galindo en 1447.

Imagen de la Conquista de Canarias, sacada del Le Canarien.

 

 

(Escuchar en audio)

 

 

a) Endechas de Canarias

Las estrofas llamadas endechas son canciones de lamento anónimas. Tratan asuntos tristes, muchas veces fúnebres. Suelen estar compuestas por dos o tres versos monorrimos (de una sola rima). La creación de endechas se extendió por el Mediterráneo, aunque hubo unas, particulares y muy conocidas, que se llamaron endechas de Canarias. Son las primeras manifestaciones literarias en español dentro de la Literatura Canaria.

 

La particularidad de las endechas canarias es la aparición, en sus contenidos, de aspectos relacionados con el Archipiélago: hablan de la insularidad (qué significa vivir en una isla) y del paisaje (sobre todo el mar), asuntos estos que se repetirán en nuestra literatura hasta hoy en día.

 

Según cuentan las Crónicas de la Conquista, los aborígenes tenían unos cantos fúnebres muy parecidos a las ya conocidas endechas. Para algunos autores, el ritmo de la endechas canarias escritas en español es una influencia de aquellos cantos fúnebres en lengua aborigen.

 

- Endechas a la muerte de Guillén Peraza

Es el primer texto de nuestra literatura. Se trata de una elegía dedicada a la muerte del caballero Guillén Peraza. Fue compuesta hacia 1447 y ofrece algunas de las constantes propias de la literatura insular, más que nada la referencia al paisaje propio del Archipiélago.

 

No se conoce su autor, pero se sabe, por su identidad creativa, que es una composición culta y no de tradición popular como lo solían ser dichos textos.

 

Más información detallada pinchando aquí.

 

 

¡Llorad las damas, si Dios os vala!

Guillén Peraza quedó en La Palma

La flor marchita de la su cara.

 

No eres palma, eres retama,

Eres ciprés de triste rama,

Eres desdicha, desdicha mala.

 

Tus campos rompan tristes volcanes,

No vean placeres sino pesares,

Cubran tus flores los arenales.

 

Guillén Peraza, Guillén Peraza,

¿do está tu escudo?, ¿do está tu lanza?

Todo lo acaba la malandanza.

 

 

Recopilación de romances de Maximiano Trapero en la Biblioteca Básica Canaria.

 

b) Romancero Canario

El romance es una estrofa de versos octosílabos donde riman los pares en asonante (después del acento de la última palabra del verso, sólo riman las vocales, por ejemplo bala con cama).

 

Los conquistadores de Canarias trajeron a las Islas la tradición del romance peninsular en lengua castellana. Esas narraciones orales, anónimas, de carácter colectivo, se difundieron y se conservaron en el Archipiélago como parte de su memoria popular. Actualmente, sigue conservándose una memoria viva de romances inmensamente rica en todas las Islas.

 

Los romances canarios, al igual que decíamos de las endechas, incorporan el paisaje, el lenguaje y las formas de vida insulares a los argumentos y a los personajes del romancero peninsular.

 

Hay variados temas en este tipo de poemas: temas clásicos, temas picarescos, temas religiosos, etc.

 

Los romances canarios tienen un factor o característica que solo se da en nuestras Islas: los responderes, que son estribillos breves (dos versos) y que -parece- se perdieron en los romances peninsulares. Se suelen cantar y, en algún caso, bailar.

 

 

La fe del ciego (o La Virgen y el ciego)

 

Camina la Virgen pura

de Egipto para Belén

en la borriquita mansa

que le regaló San José.

Lleva al niño en los brazos;

el Santo camina a pie.

En el medio del camino

el Niño tenía sed.

- No pidas agua, mi vida,

no pidas agua, mi bien,

que los ríos vienen turbios

y no se pueden beber.

Más arriba, en aquel alto,

hay un rico naranjero,

el hombre que lo guardaba

es un viejo que no ve.

Por Dios te pido, buen viejo,

así Dios te deje ver,

que me des una naranja

que mi Niño tiene sed.

- Entre usted, Señora, y coja

las que hubiere menester.

La Virgen, como es prudente,

no ha cogido sino tres;

el Niño, como era niño,

no paraba de coger.

Camina la Virgen pura

y el ciego comienza a ver.

- ¿Quién ha sido esa Señora

que me hizo tanto bien?

Era la Virgen María

que camina hacia Belén.

 

 

(Versión de Ingenio, en Gran Canaria. En Romancero Tradicional Canario, Maximiano Trapero, Biblioteca Básica Canaria, Viceconcejería de Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias, 1989).

 

 

 

(Ver Esquema General de la Historia de la Literatura Canaria)

 

 

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