Revista nº 946
ISSN 1885-6039

San Bartolomé regresa a las acogedoras brumas de Fontanales.

Viernes, 07 de Diciembre de 2012
Redacción BienMeSabe
Publicado en el número 447

Pocas veces en sus casi 200 años de vida la imagen de San Bartolomé había estado tanto tiempo ausente de Fontanales (Moya, Gran Canaria). La histórica talla del imaginero canario José Luján Pérez se ha pasado gran parte de este último año en el taller de restauración, siendo analizada, cuidada y recuperada por un especialista en conservación del patrimonio histórico artístico que ha conseguido devolverle el volumen y los colores originarios tal y como fueron concebidos por su autor. Ahora, con el mismo aspecto impecable con el que llegó por primera vez en el año 1815, la imagen ya está lista para volver a ocupar su sitio. San Bartolomé retorna por fin a la iglesia de Fontanales.

 

Los trabajos de restauración han sido posibles gracias a la Consejería de Cultura, Patrimonio Histórico y Museos del Cabildo de Gran Canaria. Su responsable, Larry Álvarez, acogió con gran interés y sensibilidad la solicitud realizada por el Ayuntamiento de la Villa de Moya.

 

El autor de la intervención, el restaurador Iván Arencibia, se encontró una figura de gran valor patrimonial pero muy deteriorada, con importantes daños debido a su uso procesional y a inadecuadas intervenciones que habían distorsionado su factura original. “Estaba en muy mal estado de conservación. Había partes y policromías que se perdían con solo tocarlas”, señala. El técnico, junto con la historiadora del arte Auxi García, estarán presentes hoy viernes, a las 18:30 horas, en la reentrada de la talla a la iglesia, para explicar a los vecinos del lugar el proceso de conservación y recuperación que ha seguido la obra.

 

Restauración. Aunque los daños que la figura presentaba tienen su origen en las procesiones, Arencibia destaca que “Luján Pérez realizó esta obra para que se procesionara”, por lo que “hay que seguir respetando su función”. Por ese motivo, uno de los puntos más importantes de la actuación fue “consolidar los puntos de soporte”. Otro aspecto destacado fue el tratamiento de los colores. Había zonas con hasta 17 estratos de pintura superpuestos, por las muchas intervenciones inadecuadas de las que había sido objeto con el paso de los años.

 

Además se han eliminado capas de hasta “dos centímetros de estuco”, una masilla utilizada para reparar grietas que había originado la pérdida del modelado original realizado por el artista. La leyenda dice que Luján Pérez, poseedor de una singular técnica escultórica, llegó a tallar a San Bartolomé “con tan solo un cuchillo” como herramienta. “Mucha gente ignora que esta escultura es suya”, lamenta el restaurador. Ahora hay una excelente oportunidad para que todos puedan descubrirla.

 

 

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