La calle don Pedro Infinito fue en sus orígenes el único camino vecinal que atravesaba la desolada meseta alta de Las Rehoyas, y a lo largo del cual se construyeron, durante las décadas de 1920 y 1930, las primeras viviendas que con el tiempo serían el germen del actual barrio.
La construcción masiva en esa zona comienza realmente en los años 40 del siglo XX. La escasez de viviendas y el precio que éstas habían adquirido en las áreas bajas de la ciudad hicieron pensar en la construcción de viviendas en lo que por aquel entonces era el extrarradio de Las Palmas: lejano, aislado, desierto y ventoso.
El origen de la mayor parte de la población de este nuevo barrio fue fruto de la llegada masiva de personas provenientes del interior de Gran Canaria e incluso de otras islas. Llegaban con la esperanza de encontrar un trabajo gracias a la demanda creciente de empleos en la capital, y de mejorar sus condiciones de vida en los difíciles tiempos de la posguerra civil. En suma, un barrio popular de trabajadores y trabajadoras que hacía poco se dedicaban mayoritariamente a las labores del campo.
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Foto: Schamann en torno a la década de 1950 (www.fotosantiguascanarias.org. FEDAC)
