Basta con tomarnos un pequeño descanso en su faldas para sentir su extraordinario atractivo, hechizándote de manera colosal con sus diaclasas, sus colores, su silencio, cómplice de la aventura de los habitantes de la Gran Canaria, lugar de culto y sacrificios, donde se cree se encontraba el Risco de Humiaga, templo de los antiguos canarios.
