Revista nº 797
ISSN 1885-6039

Los mayores de Antigua rescatan la recogida tradicional de la cochinilla.

Martes, 06 de Agosto de 2013
Redacción BienMeSabe
Publicado en el número 482

La experiencia abre el abanico de posibilidades del recurso ecológico en ámbitos como el arte, la moda, la gastronomía o el turismo.

 

Ataviados con vestimenta tradicional, acompañados por dos burros, provistos de cucharas de latón y cargados de paciencia, un grupo de mayores de Antigua (Fuerteventura) escenificó estos días las labores de recolección y tratamiento de la cochinilla en una finca de El Obispo. Sin prisa, pero sin pausa, como antaño, quisieron resaltar la importancia que tenía esta actividad industrial y comercial y animar a las jóvenes generaciones a rescatar una tradición que constituyó una fuente de ingresos adicionales para multitud de familias durante buena parte de los siglos XIX y XX, hasta que el producto fue desplazado por los tintes sintéticos; pero también para valorar las posibilidades que puede ofrecer este recurso natural en ámbitos como la educación, el arte, la moda, la gastronomía, el turismo o la innovación. Un mundo por descubrir, abierto a emprendedores, asociaciones, colectivos  e instituciones públicas.

 

Juan Cabrera (Juancito), Eloísa Hernández, Prudencia Peña, Carmen González, Peña Perdomo, Estrella Espinel, Carmelo Vega, Trinidad Medina, José Cabrera y Pablo Cabrera participaron en la iniciativa, impulsada por el área de Bienestar Social y la Asociación de Mayores Zona Centro para celebrar el Día del Abuelo en colaboración con la Concejalía de Agricultura, Ganadería y Pesca, dentro de la línea de trabajo emprendida por la Corporación para rescatar y difundir nuestras tradiciones y costumbres, aprovechando las posibilidades que le ha brindado el entorno natural. Los participantes resaltan los duros trabajos desempeñados por los majoreros en unos tiempos no tan lejanos, donde la agricultura y la ganadería eran los principales sustentos de vida para la población. Todos recuerdan cómo salían de sus casas desde bien temprano, todavía sin desayunar y con la tarosada de la noche, hasta llegar a los cercados de tuneras, donde esperaban a que calentara el sol para comenzar la faena, acompañados en el mejor de los casos de un camello o un burro para transportar el producto. Días de verano, con el solajero, bien preparados para la recogida y tratamiento de la cochinilla. Nadie olvida esa huella latente en la historia y en el paisaje insular, que puede ser una “válvula de escape”, por pequeña que sea, para afrontar esta difícil coyuntura económica. Así se lo plantean a los jóvenes, con los que ahora quieren compartir su experiencia y sabiduría.

 

Cría y recolección. Los mayores desarrollaron todo el proceso de la cría y recolección de la grana o cochinilla, insecto que parasita en las hojas de tunera o nopal. Realizaron la primera semillación (poner saquitos con la cochinilla madre sobre algunas tuneras para que se vayan infectando), procedimiento que se hace en los meses de marzo, abril o mayo, cuando comienzan a desovar las destinadas a ser madres. Se da la circunstancia de que el macho copula con diferentes hembras y luego se atrofia y muere, mientras que la hembra liba la savia de la tunera y es la que se utiliza para la crianza y extracción del tinte.

 

Concluida la semillación o plantación, cogieron el resto sobrante con unas cucharas grandes de latón que desprenden el insecto de la penca, prestando atención para no recolectar de una vez toda la que tiene la hoja, sino la que está más oscura y grande, dejando para otra recogida la más pequeña. Posteriormente, procedieron a cernirla para desprender toda la sustancia blanca que las protege. Cada día de recolección, o más tardar al siguiente, se tiene que matar toda la grana escogida. Se coloca en una tabla o tela y se va removiendo con las manos de vez en cuando para que el insecto vaya muriendo.Ya muerta, se coloca en cajones o tableros y se pone al sol hasta que se seque bien, procurando moverla cada día para que no se ponga mohosa.

 

El secado al sol y al aire libre debe realizarse cuando no llueva, por lo que se eligen los meses de verano (julio y agosto). Tras el secado se limpian las impurezas (cáscaras) y luego se coloca en sacos porosos para que transpire. En estos momentos ya está preparada para su venta. Con la cochinilla se confecciona el colorante que se usa en la industria cosmética (carmín) o en la industria alimenticia (yogures, bebidas, etc.), al tiempo que sirve para teñir tejidos. Asimismo, el ácido carmínico tiene usos en fotografía a color y pigmentos para artistas.

 

Divulgación. La concejala responsable del área social, América Soto, insistió además en la próxima divulgación de esta actividad en los centros educativos del municipio, “para que los abuelos enseñen a sus nietos el quehacer, la constancia y el sacrificio de las tareas del campo, relegadas posteriormente tras la llegada de la industria turística”. Igualmente, agradeció a Luis Santana, dueño de la finca, su predisposición para realizar la actividad en esta zona de Antigua, así como a la monitora Luz Marina Padilla, que colaboró en la iniciativa. El edil de Agricultura, Jesús Cubas, Jesús Cubas, subrayó la importancia de “mostrar a las jóvenes generaciones una de las actividades que contribuyó al sustento económico de muchas familias y que, ante los tiempos de crisis que estamos atravesando, puede ser una salida para algunas personas emprendedoras”. Además de los centros de enseñanza, el área municipal prevé ampliar la difusión de esta actividad en ferias agrícolas como Feaga y en la celebración de iniciativas culturales y etnográficas, a través de un vídeo promocional.

 

 

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