A pesar de que la mañana se presentó fría y desapacible, fueron muchos, más de tres mil personas, los que se acercaron hasta el pago galdense para disfrutar de las tradiciones canarias, en especial de la trasquilá de las ovejas, que cada año encandila a adultos y pequeños.
Sobre las once de la mañana, desde el Cortijo de Caideros, partía el ganado de 300 ovejas, propiedad Cristóbal Moreno Díaz y su mujer Benedicta Ojeda Almeida, para protagonizar la trasquilá en el antiguo campo de fútbol del barrio. Los esquiladores, herramientas en mano, se afanaron en ir despojándolas, con movimientos rápidos pero seguros, de la lana, y así dejarlas preparadas para las altas temperaturas del verano.
Cerca de la trasquilá, la lucha canaria, las exhibiciones del salto del pastor, la lucha del garrote y la trilla, acaparaban también las curiosas miradas.
Para seguir leyendo y ver vídeo, pincha aquí.
