Revista nº 906
ISSN 1885-6039

Monográfico a la emigración de Canarias a Venezuela.

Viernes, 24 de Enero de 2014
Redacción BienMeSabe
Publicado en el número 506

Se trata de una nueva recopilación, elaborada por el Cedocam, de Museos de Tenerife.

 

El Centro de Documentación de Canarias y América, Cedocam, dependiente del Cabildo, saca a la luz una nueva entrega de sus monográficos ‘Miradas canario-americanas’, que en esta ocasión está dedicada a la emigración canaria a Venezuela.


En su edición número 23 recoge cómo casi de forma paralela al proceso de conquista y colonización del Archipiélago, se asiste a un proceso de migración canaria a tierras venezolanas. Factores como la excepción al monopolio sevillano en el comercio con las Indias, la facilidad en los permisos para trasladarse al Nuevo Mundo  o el asistir a una época de expansión demográfica y de fuerte inmigración externa en Canarias, explican la participación de los canarios en la conquista y ocupación de Venezuela.

 

Están en la conquista de Paria y de Cumaná, en la gobernación de Coro con los Welsers (banqueros alemanes que habían establecido ingenios azucareros en el Valle de Aridane). También por tierras andinas, donde apellidos como Azuaje, Febres o Perdomo son hoy muy comunes. Pero es en el último tercio del siglo XVIII donde acontece una emigración colonizadora de familias que alcanza una intensidad tal que localidades marcadas por la crisis vinícola casi se despueblan, especialmente en Tenerife.

 

Esa migración de hombres, mujeres y niños ayuda a comprender el peso de la cultura isleña en la mestiza realidad cultural venezolana. El cultivo del cacao en San Felipe, Yaracuy y Panaquire, la expansión ganadera en Los Llanos, San Carlos, Cojedes y Calabozo, la agricultura de subsistencia en San Antonio de los Altos o La Vega en el Valle de Caracas, la colonización de Aragua, Carabobo o Lara, son algunos exponentes de una presencia que contribuye de forma significativa al crecimiento y la consolidación de la sociedad colonial.

 

Nuevas corrientes migratorias se desarrollarán en la segunda mitad del siglo XVIII y primera década del XIX, en las que el añil y el café se convierten en los cultivos hegemónicos. Los canarios trabajaron, además de en la agricultura, en oficios como arrieros, mercaderes, pulperos y artesanos. Algunos escalan en la esfera social y llegan a alcanzar títulos de Castilla como los Marqueses del Toro o Buen Suceso. En la emancipación venezolana, con su carácter de guerra civil y social, los canarios juegan un papel muy destacado.

 

Con la Independencia, la República promueve el traslado de isleños en calidad de agricultores para sustituir en los campos a los esclavos. Familias enteras cruzarán el Atlántico en busca de mejorar su fortuna, una migración que alcanzará su eclosión durante el gobierno de Guzmán Blanco. El hundimiento de los precios del café llevará a su decadencia, aunque la guerra de Cuba intensificará los prófugos y dará pie al primer periódico independentista canario ‘El Guanche’, de Secundino Delgado.

 

Tras el final de la contienda, se dirigirán a Cuba, cuya economía por tres décadas marcará el destino migratorio de los isleños. El crac del 29 llevará a una parte de ellos a la Venezuela petrolera. Tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial, los barcos clandestinos intensificarán la migración de hombres solteros, dadas las restricciones para emigrar en la España de la autarquía.

 

La Dictadura de Pérez Jiménez, finalmente, permitirá una emigración de varones sin restricciones, que se convertirá en familiar en los años sesenta y tendrán un último período de asentamiento tras la crisis de 1973. El caracazo, una rebelión popular que sembrará de cadáveres la capital venezolana, será el punto de inflexión, originando una aceleración en el retorno.

 

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