Revista nº 812
ISSN 1885-6039

La Gomera en la primera crónica de Canarias de 1402.

Lunes, 02 de Junio de 2014
Pablo Jerez Sabater (Grupo de Investigación Lhisarte. ULL)
Publicado en el número 525

He considerado reproducir esta primera descripción que conservamos de la isla de La Gomera porque es el primer elemento documental en el que se nombra el silbo, eso sí, de manera muy particular: hablan con los bezos, como si carecieran de lengua.

 

 

La primera crónica de la conquista de Canarias, considerada por algunos como un verdadero libro de viajes, se atribuye a los clérigos franceses Pierre Bontier y Jean Le Verrier, que acompañaron al señor normando Jean de Béthencourt y al navegante Gadifer de La Salle en su expedición al Archipiélago. Una vez que hubo partido de La Rochelle en 1402, con dos navíos y apenas 280 hombres, el señor de Granville, Jean de Béthencourt, pronto consiguió apoderarse de la islas de señorío (Lanzarote, Fuerteventura y El Hierro). Le Canarien contiene la historia de esa conquista a medida que se producían los acontecimientos, junto con pequeñas descripciones de las Islas y de sus gentes.

 

He considerado reproducir esta primera descripción que conservamos de la isla de La Gomera porque es el primer elemento documental en el que se nombra el silbo, eso sí, de manera muy particular: hablan con los bezos, como si carecieran de lengua.

 

Estamos hablando, por tanto, de los primeros años del siglo XV, muchísimo antes de que personajes como los Peraza, Bobadilla o Colón llegaran a la isla y, sobre todo, un siglo antes de las primeras descripciones importante de La Gomera, como son las de Gaspar de Frutuoso y Leonardo Torriani.

 

 

La Gomera está a 14 leguas por este lado y es una isla muy fuerte, con forma de trébol. El país es muy alto y bastante llano, pero los barrancos son terriblemente grandes y profundos. El país está habitado por mucha gente que habla el lenguaje más extraño de todos los demás países de estas partes y hablan con los bezos, como si carecieran de lengua. Y por aquí cuentan que un gran príncipe, por algún crimen, los hizo llevar allí y mandó que le cortaran la lengua; y por su manera de hablar se podía creer. El país está lleno de dragos y de muchos otros árboles, y abundante ganado y de muchas otras cosas muy extrañas, que sería demasiado largo escribir.

 

 

 

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