Revista nº 702
ISSN 1885-6039

DUGOUR MARTÍN, José Desiré (1814-1875).

Sábado, 20 de Febrero de 2016
Jorge Rodríguez Padrón
Publicado en el número 614

Poeta, dramaturgo y periodista n. en Nancy (Francia) y m. en Santa Cruz de Tenerife. En 1827, naufraga frente a la costa africana el barco que lleva a la familia Dugour hacia América. Auxiliados por una embarcación, los náufragos desembarcan en Tenerife y se instalan en la isla, primero en La Laguna y poco después en La Orotava.

 

Por más que el escritor dijo siempre haber residido desde muy joven en Santa Cruz; y mostraría siempre su agradecimiento por la acogida y el trato de los insulares. Ejerció como secretario del consulado de Francia en Tenerife. Al parecer, autodidacta; pero estableció una pequeña academia en la que impartía clases de Francés, de Historia y de Geografía, lo que contribuyó, según sus biógrafos, a que se le nombrase maestro en 1844. Entre los años 1830 y 1840, reside en Lanzarote, donde trabajó en la explotación de la cochinilla. Desde el principio, la preocupación principal de su trabajo como escritor fue exaltar los diversos aspectos, geográficos y culturales, de la isla. A tal fin, funda en Santa Cruz de Tenerife la revista El Museo Canario (1867-1868) y participa activamente, junto a José Plácido Sansón* e Ignacio Negrín*, entre otros, en la redacción de La Aurora* (1847-1848) y en la de El Instructor y Recreo de las Damas (1852-1853). Entre 1852 y 1862, dirigió en diversos momentos El Eco del Comercio. Colabora en El Teide (1862-1863) y en El Ramillete de Canarias (1866-1867). Contribuye a la fundación y actividades (como actor y tenor) de la Sociedad de Aficionados al Arte de la Declamación (1854), con las poetas Ángela Mazzini*, Victorina Bridoux*, entre otros escritores tinerfeños; y fue presidente de la sociedad dramática Talía (1870). Asimismo, e influido por El Poema de Antonio de Viana*, que tanto admiró, publicaría en la prensa una serie de biografías de los caudillos isleños que lucharon en la Conquista. También escribió y publicó leyendas de tema canario, como Un drama en Montaña Clara, La cuesta de los Habaras o Guadafe, ojo de cuervo. En 1851, al inaugurarse el nuevo teatro en Santa Cruz de Tenerife, estrena El hombre propone y Dios dispone y La reina Faina, con el juguete cómico Agencia matrimonial. Y continúa su labor como dramaturgo con el dramas Tenerife en 1492 (1853), Un corazón de otros tiempos (1858), Rafael de Urbino (1870), Una noche en Santa María de la Rábida, Poder contra poder (1870) o Un hambriento; y con la comedia Quien porfía mata callando (1865). En los años de su estancia en Lanzarote dedicó especial atención a la geografía e historia de la isla, fruto de lo cual fue la serie de artículos Descripción geográfica de la isla de Lanzarote, publicados en La Aurora, en 1848. En 1875, como obra póstuma, aparecen sus Apuntes para la historia de Santa Cruz de Tenerife y dejó sin concluir una Historia de las Islas Canarias.

 

 

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