Revista nº 801
ISSN 1885-6039

ESTÉVANEZ Y MURPHY, Nicolás (1838-1914).

Viernes, 24 de Junio de 2016
Jorge Rodríguez Padrón
Publicado en el número 632

Político y escritor n. en Las Palmas de Gran Canaria y m. en París. Desde niño vive en La Laguna (Tenerife), adonde su familia se ha traslado. En la casa del barrio de Gracia transcurrirá la niñez del escritor.

 

En 1852, marcha a la Península, para seguir estudios en la Escuela de Infantería de Toledo. Desde entones, alternará breves estancias en Tenerife (1857, 1862, 1863) con largas ausencias, obligado por su profesión militar. 1856: apenas concluidos sus estudios, ha de intervenir en la represión de la intentona revolucionaria en Madrid. Entre 1856 y 1858: destinado en Asturias. 1859-1860: participa, con el ejército de O'Donnell, en la guerra de África e interviene en la batalla de Castillejos, en la conquista de Tetuán y en Guad-Ras, donde sus méritos de guerra le hacen acreedor de la Cruz Laureada de San Fernando. En 1863 se halla en Puerto Rico, desde donde es enviado a los Estados Unidos para estudiar la guerra de Secesión norteamericana. Nueva acción de guerra en Santo Domingo (1864-1865). En 1867 está en Tenerife, cuando ya han muerto algunos de sus hermanos. Pero ya no volverá más a la isla, salvo en una escala de su viaje a La Habana en 1906. En 1868 se encuentra en Londres con Prim para organizar la revolución de ese año y la insurrección federal del año siguiente. Encarcelado en Salamanca y Ciudad Rodrigo, colabora desde la prisión en los diarios El Combate y El Rayo. Amnistiado en 1870, colabora en La Ilustración Republicana Federal, de Madrid. De nuevo es enviado a Puerto Rico, donde contrae matrimonio. Pasa a Cuba en 1871. Allí, el fusilamiento de un grupo de estudiantes insurrectos, tras condena de un Consejo de Guerra, le lleva a solicitar la baja del ejército, indignado por lo que considera flagrante injusticia. Regresa a España. Se afilia al Partido Republicano Federal. Diputado en 1872 y ministro con Pi y Margall. Se radicaliza y solicita la autonomía de Cuba y de Canarias. Combate en la sublevación andaluza de 1872 y participa en al proclamación de 1873, en Linares. Gobernador militar en Madrid, rechaza la petición que le hacen algunos miembros de su partido para erigirlo dictador. Pi y Margall le pide vuelva a Cuba, pero Estévanez no considera aceptable la estrategia que se le presenta. Tras la Restauración, se exilia primero en Lisboa y, más tarde, en Cuba; de ambos lugares será expulsado. Tras una breve estancia en Estados Unidos y en México (1879), se instala en París donde trabaja activamente como editor y traductor para la editorial Garnier, bajo cuyo sello publica muchas de sus obras. No obstante, se mantiene atento a la evolución de la política española y en 1891 vuelve a ser candidato republicano al Congreso. En 1898, regresa a España y se instala en Getafe (Madrid). Aún en 1899 y 1901 trata de reunificar a los republicanos y, al año siguiente, vuelve a ser diputado con el gobierno de Silvela y Maura. Regresa a París, en donde residirá hasta su muerte. Dada su radicalización republicana y su activismo revolucionario, Pío Baroja, en sus Memorias, señala que fue Estévanez quien pasó desde París el artefacto explosivo con que el anarquista Mateo Morral atentó contra los reyes en Madrid (1906). El propio Morral, para quien Estévanez fue siempre un referente ideológico, publicaría una semblanza del político canario. Su trabajo en la editorial parisina nos revela sus dotes de traductor, no solo en textos literarios, sino en obras fundamentales de los clásicos del pensamiento, de Aristóteles a Séneca y Cicerón, de Montesquieu y Diderot a Auguste Compte. En 1891 publica Romances y cantares, con prólogo de Eduardo Benot. En 1899, Mis memorias, aparecidas primero como folletón en el diario madrileño El Imparcial y que abarcan desde su nacimiento a 1878. Hay ediciones posteriores, de 1903 y de 1975. Su poema más celebrado, "Canarias", fue escrito durante su estancia en París y vería la luz en la tinerfeña Revista de Canarias*, en 1878. Un fragmento del mismo se publicó también en La Ilustración de Canarias*. El autor lo incluiría en su libro Musa de Canarias (1900). Estévanez insiste en la posición regionalista iniciada por los escritores prerrománticos y románticos insulares: identifica el sentimiento de patria con el paisaje, como señala María Rosa Alonso*, quien advierte, además, cómo esa actitud reduccionista con respecto a Europa y el mundo no es "un particularismo regional de campanario aldeano", como erróneamente interpretaran Unamuno y los jóvenes escritores canarios de la vanguardia, sino que responde a "un individualismo espiritual y romántico". Y tampoco puede hablarse de ese poema de Estévanez, continúa María Rosa Alonso, como inicio de una pretendida escuela regionalista de La Laguna cuya existencia, para la profesora Alonso, no tiene fundamento alguno. Títulos de Estévanez, entre otros, son: La vuelta al mundo por un joven norteamericano (1887), Los goces de la vida (1892), Diccionario Militar (1897), Episodios Africanos (1897), La metamorfosis del siglo o el animal humano (1899), Carta prólogo a Estudio sociológico-económico de las Islas Canarias, de R.Ruiz y Bravo de Laguna (1904), Prólogo a De la lucha, de Alejandro Lerroux (1908) o Rastros de la vida y remembranzas (1913). De 1975 es la edición de sus Cartas, preparada por Marcos Guimerá Peraza*.

 

 

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