En 1974, la investigadora Margit Frenk Alatorre descubriría un conjunto de endechas, no ya fúnebres sino amorosas y melancólicas, compuestas en dísticos y trísticos monorrimos o en cuartetas hexasilábicas. En ellas es frecuente la presencia del tema del mar. Lothar Siemens* estima que el vehículo importación de esos trísticos monorrimos podría ser la llegada de colonos judíos españoles, emigrados desde la Península tras la expulsión. El profesor Álvarez Delgado*, por su parte, defiende la prioridad de los trísticos indígenas sobre las endechas castellanas.
