Entre sus colaboradores destacan algunos de los más significados escritores del republicanismo del momento, entre ellos: Rafael Pulido o Rafael Calzadilla. A partir del número 22, el Semanario se publicaría con el subtítulo de Edición de Literatura, integrado en El Ensayo que salió entonces como diario de noticias. Posteriormente, a partir del número 36, cuando El Ensayo cesó como diario, recuperaría el carácter y el subtítulo de Semanario de Literatura.
