Revista nº 801
ISSN 1885-6039

HISTORIA de la Poesía Canaria.

Domingo, 20 de Mayo de 2018
Jorge Rodríguez Padrón
Publicado en el número 731

Publicada en Barcelona en 1937 por el profesor Ángel Valbuena Prat*, es el primer tomo de una obra más ambiciosa, iniciada por el citado profesor durante sus años de catedrático en la Universidad de La Laguna (Tenerife), entre 1926 y 1930.

 

Hay edición de 2003, a cargo del profesor Daniel Duque*. Acogida al plan de publicaciones del Seminario de Estudios Hispánicos, creado por el propio Valbuena Prat cuando llega a la Universidad catalana, el segundo tomo no llegaría a publicarse porque el catedrático se traslada en 1938 a Londres y no regresaría hasta los primeros años de la década de 1940. El libro surge a partir del discurso inaugural del curso 1926-1927, en la Universidad tinerfeña: "Algunos aspectos de la moderna poesía canaria" (Librería Hesperides, s/f). El autor añade a esa algunas otras referencias bibliográficas que justifiquen el fuste académico de la publicación; en particular, "Voces de la Atlántica: los líricos de Canarias", publicado por Enrique Díez-Canedo, en La Nación de Buenos Aires (1924); o la Biobibliografía de Escritores Canarios, de Agustín Millares Carlo*. Y también más lecturas, con intención, ante todo, de fijarse en el "paisaje y psicología de la región". Todo ello le lleva a fijar su interpretación de los precursores y de las últimas tendencias de la poesía insular, que no desarrolló lo suficiente en aquella conferencia. En suma, se trata de un primer acercamiento y ordenación de los nombres y obras más relevantes de la poesía escrita en Canarias, desde el siglo XVI hasta principios de siglo XX. Y, al propio tiempo, el primer intento de señalar y estudiar los rasgos característicos de la poesía insular dentro de la poesía escrita en lengua española. La primera parte se detiene en la lectura de Antonio de Viana* y de Bartolomé Cairasco*; para él, los dos poetas canarios del Siglo de Oro. El segundo apartado, del XVII al romanticismo, es el más breve de todo el libro: se acerca a la figura de fray Andrés de Abreu*, poeta que -dice- no le parece responda a la "nota isleña" ni al sentimiento autóctono; en una época en donde destacan los prosistas Clavijo y Fajardo* y Viera y Clavijo*. El poeta a quien presta mayor atención es José Benito Lentini*. Al siglo XIX dedica el capítulo siguiente; período, entiende, en que se puede determinar "la verdadera escuela de poetas canarios". Los nombres de Domingo Rivero*, Luis Rodríguez Figueroa*, Julián Torón* o Luis Doreste Silva* le sirven de referencia; junto a José Tabares Bartlett*, el poeta más regional, dice, dada su "concepción lírica del paisaje canario". Del movimiento regional tinerfeño pasa, en el apartado siguiente, al movimiento lírico de Gran Canaria. Tras insistir en la importancia de Domingo Rivero, se llega a Tomás Morales*, en donde ve rasgos peculiares de la poesía isleña, y a Alonso Quesada*, a quien considera el más isleño de todos, aunque lo sitúa cercano al pesimismo del 98. Será el cosmopolitismo el asunto que lo ocupe en el último apartado, en torno a la figura de Manuel Verdugo, acaso el poeta menos isleño de todos, al decir del autor. Los límites de la interpretación de Valbuena Prat se hallan en los rasgos que considera caracterizadores de lo insular (paisaje, color local, espíritu de la isla, sentimiento autóctono; aislamiento, cosmopolitismo); así como su empeño académico de fijar lo que llama una escuela de poetas canarios, al tiempo que busca conexiones o similitudes con las corrientes estéticas y nombres de referencia de la poesía peninsular.

 

 

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