Revista nº 779
ISSN 1885-6039

LINARES DELGADO, Manuel (1839-1909).

Sábado, 26 de Enero de 2019
Jorge Rodríguez Padrón
Publicado en el número 767

Periodista n. en Guía de Isora (Tenerife) y m. en La Habana (Cuba). En 1852 pasa a Venezuela y de allí viaja a Cuba, en 1856, donde establece su residencia definitiva. Con algún viaje a Canarias, como el que hace en el verano de 1890, por razones de salud.

 

Aparte su obra periodística, tuvo una participación muy activa en la defensa de sus compatriotas, combatiendo la creación de una Compañía Importadora de Trabajadores, cuyo propósito era introducir mano de obra blanca en el país, en condiciones de semiesclavitud. Junto al doctor Fernández Cubas, contribuiría a fundar, en 1906, la Asociación Canaria de La Habana. Con el pseudónimo de M. Salneri, publicaría el folleto Dos palabras acerca del proyecto de los señores Ibañez, Calvo, Pulido y Moré (1878), que idearon la Compañía Importadora de Trabajadores. Sus artículos trataron, de modo preferente, temas de carácter político, en favor de la causa republicana y liberal en los tiempos de la colonia. En 1906 publica Un libro más. Fragmentos de 1881 a 1906, reunión de los trabajos publicados en la prensa habanera y canaria en donde colaboró asiduamente, a ellos sumó algunos artículos inéditos. La referencia cronológica del título nos remite a los años que van desde que se plantea por vez primera redactar una Constitución en Cuba ("la batalla final entre el ciclo colonial que se cerraba al peso de sus propios errores y el ciclo de la libertad que se abría (...) con los pies ensangrentados y la respiración jadeante", como escribe) hasta la aún incipiente y "mal comprendida" república instaurada en Cuba, artículos estos que mostraban las dificultades del nuevo régimen para consolidarse. En la tercera parte del libro se reúnen algunos textos escritos en el citado viaje a Canarias, en los cuales se mostró muy crítico con la superstición religiosa o con el atraso económico social y político que observó en las Islas, que él consideraba consecuencia del abandono en que las tenían los gobiernos de la monarquía. Tocó también otros asuntos, como el uso de determinados tratamientos a los cuales consideraba, más que una mera costumbre, muestras de la pervivencia de un sistema servil; pues había visto que en Cuba eran tratamiento habitual de los esclavos hacia sus señores. A la selección de artículos se suman también varios cuentos, condicionados todos ellos por su ideología y cuyos argumentos plantean conflictos de moral pública y privada.

 

 

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