Revista nº 784
ISSN 1885-6039

LUJÁN PÉREZ, Escuela.

Miércoles, 20 de Marzo de 2019
Jorge Rodríguez Padrón
Publicado en el número 775

Creada a finales de 1917 en Las Palmas de Gran Canaria, inicia sus actividades en enero de 1918. Escuela Artes Decorativa, fue promovida por el escritor Domingo Doreste, Fray Lesco*, junto al pintor Juan Carló y al arquitecto Enrique García Cañas.

 

Costeada por las aportaciones de los alumnos y por otras pequeñas subvenciones, tuvo su domicilio primero en la calle de García Tello de la capital grancanaria. De allí pasaría a la vecina calle de San Marcos y, más tarde, a la plaza de Santa Isabel. Después de atravesar una etapa crítica, en la que tuvo que acomodarse en un local de los bajos del antiguo Estadio Insular, la Real Sociedad Económica de Amigos del País le cedería los locales de la calle de Los Balcones, que ocupa desde 1956. A causa de las estrecheces económicas y de su fragilidad administrativa, hubo de vincularse a El Museo Canario*, en los años en que fue presidente de esta institución el doctor Rafael O'Shanahan*. En torno al grupo fundacional, se congregaron los escritores Luis y Agustín Millares Cubas*, Tomás Morales*, Saulo Torón* o Alonso Quesada*; Pedro Perdomo Acedo*, Luis Benítez Inglott*, Fernando González* o Claudio de la Torre*. Junto a ellos, otros intelectuales grancanarios como Melitón Gutiérrez, José Feo Ramos, José Jaén, Miguel Martín Fernández de la Torre o Rafael Cabrera Suárez estuvieron muy unidos a la marcha de la Escuela. La escritora Pino Ojeda o las artistas Lola Massieu, Yolanda Graziani o Jane Millares han pasado también por las aulas de la Escuela. El primer director sería el propio Domingo Doreste, Fray Lesco, que ostentaría el cargo hasta su fallecimiento en 1940. Le sucedería el escultor Eduardo Gregorio, vinculado a la Escuela desde 1927, año en que muriera Juan Carló. A partir de 1947, han sido sus directores, entre otros, los pintores Santiago Santana o Felo Monzón; Juan Betancor, Agustín Avarado Janina u Orlando Hernández. La temática y la realidad insulares (paisaje, flora, tipos humanos) fueron siempre, desde el principio, puntos de referencia para las actividades de la Escuela; y la reivindicación de un arte indigenista canario, otra de sus principales inquietudes. La actividad y la enseñanza artísticas, por otra parte, ha sido el motor primordial de su trabajo; pero ha acogido, igualmente, manifestaciones de carácter literario (conferencias, lecturas poéticas, debates y encuentros entre intelectuales y artistas), decisivas para la vida cultural de Las Palmas de Gran Canaria. La primera muestra de la Escuela en Las Palmas se presentó entre los meses de diciembre de 1929 y 1930, y entre los alumnos que expusieron su obra figuraron Felo Monzón, Jorge Oramas, Santiago Santana, Jesús Arencibia, Juan Jaén, Juan Márquez o Plácido Fleitas. En mayo de 1930, la Escuela presentó una exposición del trabajo de sus alumnos en Tenerife (en el Círculo de Bellas Artes de Santa Cruz y en el Ayuntamiento de La Orotava), mostrando de ese modo la afinidad de criterios sobre la identidad insular y sobre el ideal regionalista con los que desarrollaban en Tenerife, por esos años, los grupos de vanguardia reunidos en torno a las revistas La Rosa de los Vientos* y Cartones*. En la presentación y clausura de la muestra de Santa Cruz de Tenerife, hablaron los escritores Ernesto Pestana Nóbrega y Pedro García Cabrera* que lee su ensayo-manifiesto "El hombre en función del paisaje". Coincide todo ello con la publicación, por parte de Andrés de Lorenzo-Cáceres*, del ensayo "Geometría del paisaje", que dedica expresamente al pintor grancanario Felo Monzón. En La Orotava, la muestra fue presentada por el crítico Eduardo Westerdahl*, quien subraya la lucha, tanto de la Escuela grancanaria como de las revistas tinerfeñas de esa hora, por combatir lo pintoresco y lo típico con un "regionalismo exacto", con un espíritu de modernidad y de universalidad, sin que se pierda por ello la fidelidad a un país y a su historia. Eficaz enlace entre los grupos de ambas islas hubo de ser el pintor y poeta Juan Ismael* que, por entonces, residía en Tenerife. Poco después, en 1933, dicha concurrencia y convivencia interinsular se consolidaría, cuando se reúne, en Las Palmas de Gran Canaria, el Congreso* de Jóvenes Escritores, organizado conjuntamente por la Escuela Luján Pérez y el grupo tinerfeño de la revista Gaceta de Arte*.

 

 

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