Revista nº 784
ISSN 1885-6039

Martín Chirino: el escultor canario y su obra (entrevista).

Miércoles, 13 de Marzo de 2019
C. Delia Leal y Francisco Viña
Publicado en el número 774

La muerte del importante artista isleño nos lleva a rescatar este texto de agosto de 1984 en el que se hace un repaso a su vida y a su obra y en el que se incluye una entrevista con el propio Martín Chirino.

 

 

La naturaleza personal de Martín Chirino se transmitió a sus hierros...

Suya y de ellos es la sencillez y austera serenidad que

los caracteriza; la efusiva expansión en que se distinguen.

Ángel Ferrant

 

De gran alcance son las aportaciones que ha hecho Martin Chirino a la escultura contemporánea y no deja de ser curioso observar cómo desde muy temprano, y con una lucidez excepcional, su obra surge no desde una postura clara, sino desde la confusión y el debate. A través de su continuada labor ha demostrado el sentido y la función del Arte, su vigencia y actualidad así como su eficacia moral.

 

Datos biográficos. Nace Martín Chirino en 1925 en Las Palmas de Gran Canaria, undécimo de una familia de doce hijos. Durante generaciones los hombres de su famila se encuentran vinculados a trabajos de la mar: su padre es jefe de talleres de unos astilleros insulares que Martin Chirino conoce desde su infancia, y que dejan una profunda huella en su memoria; el moverse entre este ambiente de herrerías y fundiciones, construcciones y desguazamientos de barcos, útiles y herramientas, influirá en gran medida en su imaginación creadora. Ya en 1930 ingresa en el Colegio de los Franciscanos donde estudia la Primera Enseñanza y cursa todo el Bachillerato. Paralelamente asiste a clases en un colegio inglés, ambos enclavados en su barrio marítimo.

 

Su inclinación por el Arte queda manifiesta en 1940, etapa en que modela y talla madera de forma intuitiva, iniciando un autodidactismo al que siempre será fiel y que le resultará auténticamente propicio para su capacidad de entender y aventurarse en la vanguardia artística. Por imposición paterna en 1942 se ocupará de trabajos propios de armadores (utillaje, mecánica y abastecimiento de barcos), que le llevarán hasta la costa de África. Este trabajo tan ajeno a su propio pensamiento le permite dedicarse intensamente a la lectura y a la reflexión del Arte.

 

En 1944, decidida su vocación artística, Martín Chirino se entrega por completo al conocimiento y aprendizaje de todos los materiales escultóricos: piedra, madera, hierro... hasta que en 1947 es llamado a filas, prestando servicio como soldado de la Quinta del 47 en Canarias. Al concluir su servicio militar, marcha a Madrid. Aunque el panorama de la universidad española es desolador, se decide por seguir cursos académicos en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando. Tienen lugar, así, sus primeros contactos con la cultura oficial académica, a la que se somete en silenciosa inconformidad. Entre 1948 y 1952 intensifica, al margen de sus clases, el aprendizaje de uno de los más antiguos oficios artesanales: la forja del hierro. Trabaja en talleres privados donde realiza (guiado por su autodidactismo) sus primeras experiencias dentro ya de la más pura vanguardia. En 1952 viaja a París, donde vuelve a estar inmerso en un período de reflexión a través de la confrontación con la obra de Fernand Léger y Julio González. La propuesta de este último significará una larga meditación sobre la naturaleza de la escultura.

 

Su viaje a Italia (en 1953), durante el cual realiza análisis de la obra de Piero della Francesca, así como descubre el David de Miguel Ángel, es seguido de otro a Londres; en la School of Fine Arts amplía sus conocimientos artísticos y estudia la escultura contemporánea en Inglaterra. Por estas mismas fechas trabajará en Madrid y Valladolid en talleres privados, completando sus conocimientos de la forja y dominio del hierro.

 

En 1954 regresa a Las Palmas de Gran Canaria, donde comienza, de modo definitivo, una etapa en la que realiza dentro del campo de la abstracción, utilizando diferentes materiales, toda una serie de obras que serán el punto de partida de su futura trayectoria. En alguna de las esculturas de este momento se refleja la problemática del Arte africano: sus Reinas negras realizadas, unas en piedra roja del barranco de Balos y otras en hierro, atestiguan su investigación en esa corriente que invade al Arte contemporáneo. Es también un período de concienciación y estudio del Arte aborigen de las Islas.

 

Mantiene una fecunda convivencia ideológica con el pintor Manolo Millares y con el poeta Manuel Padorno, a quienes siempre estará unido por una profunda amistad. Sus actividades de grupo de vanguardia causan duras polémicas en una sociedad hostil y refractaria a toda innovación. El resultado y exponente claro de esta problemática fue la exposición Cuatro Artistas Españoles. Con sus amigos artistas marcha en 1955 a Madrid, donde se instala. Estudia la cultura de las herramientas en hierro creando lo que más tarde llamará herramientas poéticas e inútiles: rejas, arados...

 

Un año después se traslada a Londres, estudiando detenidamente la escultura sumeria y egipcia en el British Museum, para regresar a Madrid, donde por necesidades económicas alterna el trabajo de la fragua -durante más de un decenio- con la dedicación a la pedagogía infantil de las Artes Plásticas, aplicando unos métodos de enseñanza con los que consigue logros de gran significación en esta materia, poco desarrollada hasta entonces en el país, siendo coordinador y asesor artístico para la exposición Arte Infantil en el Ateneo de Madrid (1956).

 

En 1957, y por necesidad histórica, un reducido número de artistas de la joven vanguardia española se reúnen y forman el grupo EL PASO. El escultor de dicho grupo es Martin Chirino. La espiral, que con el hierro será una constante en su obra, surge entonces como resultado de anular todo atisbo narrativo del espacio. A su regreso a Madrid surgirá El Viento. Su experiencia de nuevo en Italia (1959) será considerada como su segunda etapa del David y Florencia.

 

Vientos de Chirino

 

En 1960 funda su taller en San Sebastián de los Reyes (Madrid), centro donde trabaja y enseña, se dan lecturas, conferencias, conciertos... Un año después abandona, temporalmente, el campo de la abstracción, acercándose a una pretendida figuración, es decir, a una abstracción expresionista de severa línea de economía geométrica, atenta a la crítica histórica: etapa de los Inquisidores.

 

Martín Chirino contrae matrimonio en 1962 con Margarita Argenta y un año más tarde nacerá su hija Marta. En 1967 viaja a EEUU donde trabaja en su serie Raíces para New York. En su absoluta necesidad de crear una expresión monumental realiza varias obras en chapa de hierro, creando volúmenes herméticos que contraen nuevas proposiciones e interpretaciones. Es en 1969 cuando aparece su primera escultura monumental pintada: la serie Mediterránea 1. De vuelta a Madrid sigue trabajando en sus Mediterráneas (1971) para iniciar luego su tercera etapa del David y Florencia, regresando a las Islas Canarias donde trabajará casi todo este año en otra de sus grandes obras monumentales: My Lady, encargada por el Colegio de Arquitectos de Canarias (Santa Cruz de Tenerife), y que será emplazada en el entorno del propio Colegio.

 

Su nuevo estudio será instalado en el 72 en EEUU, donde preparará toda la obra para la exposición que, en el año siguiente, presentará en New York. La experiencia americana es conflictiva y fecunda. Aparecen nuevas formas arriesgadas y tentativas, que se concretarán en Aeróvoros y Paisajes. Es entonces cuando el crítico John Kanaday afirma: "Seguramente sería imposible encontrar esculturas en cualquier medio o en cualquier tiempo, en el cual un material tan duro haya sido más satisfactoriamente sometido a la voluntad del artista sin sacrificar la fuerza de su carácter inherente".

 

Fruto de su siguiente etapa de meditación en Madrid es el Afrocán (1975) y en 1976 regresa a Cananas para redactar, junto a un grupo de artistas e intelectuales isleños, el Manifiesto del Hierro, considerado como el primer manifiesto cultural canario. Participa asimismo en la Expoxposición Katay 76, actividad cultural llevada a cabo por los miembros de Contacto 1 y Zaj, en el Castillo de la Luz. En este año se concreta, definitivamente, la creación del Museo de la Resistencia de Salvador Allende. Martin Chirino forma parte del comité fundacional.

 

Chirino, que viene trabajando desde el 73 en su múltiple Oölogy, irá dando forma a esa síntesis entre la Espiral y la máscara del Arte negro: el AfroCán, con vida ya desde 1975, se convertirá, a partir de su exposición del 76 en Madrid, en una cuestión altamente polémica. Surgen por todas partes, ideas contradictorias y confrontaciones culturales que harán que estas esculturas, sin abandonar su ámbito estético, ocupen un espacio político. Al mismo tiempo que se celebran sus exposiciones en Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife, estampan imprevistamente los partidos políticos canarios en el papel y en los muros de las ciudades pintaderas y espirales. Rescatadas, las formas del Arte africano cobran una nueva dimensión en sus esculturas; en el proceso de su trabajo entre la espiral y el AfroCán una nueva forma surge entre ambas apretadamente: Laberintiá.

 

 

 

Entrevista a M. Chirino

• ¿Cómo se definiría como ser humano, como artista y como canario?

- Es una pregunta muy compleja. De todos modos, primero me definiría humano, muy humano, y después artista canario, que no creo que tenga ninguna connotación diferente con el resto de los artistas, de los verdaderos artista del mundo.

 

• ¿Cuáles son sus inquietudes inmediatas?

- La primera es seguir trabajando sin descanso, puesto que el tiempo apremia y tengo la sensación de no poder decir todo lo que querría. Yo pienso que aún llevo muchísimo dentro de mí, en cuanto a lo que pueden ser temas creacionales.

 

• ¿Se considera un artista comprometido o supedita su quehacer a la pura investigación formal?

- Yo creo que, como hombre de mi tiempo, mi obra es el resultado de las circunstancias que vivo día a día y con las que me comprometo. Claro que este compromiso mío no es con una ideología determinada, a pesar de que yo la tengo bien matizada.

 

• ¿Qué opinión le merece el momento que atraviesa hoy el Arte en el Archipiélago Canario y, en particular, la escultura?

- Creo que el Arte es el producto de los artistas, y nuestro Archipiélago (subrayado nuestro Archipiélago) es profuso en creadores. Tal vez la Administración tenga que tener una conciencia más clara de su latitud y, así posiblemente evite la tan controvertida idea de abandono y alejamiento que se da en nuestra Cultura Canaria. En cuanto a la escultura, creo que se encuentra en la misma situación que la pintura, la arquitectura, la literatura, etc.

 

• ¿Ha pensado regresar a Canarias y fundar definitivamente aquí su taller?

- Idealmente siempre me ha parecido unplanteamiento muy apetecible. Es evidente que volver a las Islas tiene para mí un gran atractivo, pero haciendo luego detenidamente un análisis de mi vida y, sobre todo, de mi trayectoria artística, creo que resultaría muy complicado, ya que mi actividad profesional se desarrolla de modo preferente en los dos centros de mayor vitalidad artística. Este es el debate en que me mantengo constantemente: entre la atracción que puede tener para mí volver a la tierra, y la tristeza que significa mi vida alejado de ella.

 

• Nuestra curiosidad nos induce a pedirle que nos relate brevemente cómo transcurre su vida diariamente.

- Mi vida diaria es la vida de un hombre normal, ocupado intensamente, con preocupaciones no mayores que las de los otros. Trabajo desde la mañana hasta muy entrada la tarde en mi taller, en donde existe una actividad que yo no podría definir como serena sino muy constante, donde trabajo, trabajo y trabajo, ya que la escultura en hierro es un proceso muy lento, que lleva tiempo no solo en niveles de reflexión sino en horas de trabajo.

 

• ¿Cómo recuerda el Manifiesto del Hierro?

- El Manifiesto del Hierro sigue siendo, para mí, un documento válido; tiene un interés excepcional dado el conflicto que se creó a su alrededor, de tipo político fundamentalmente, pues aparece en el panorama de la Cultura Canaria en un momento excepcional y tengo la sensación de que viene a ocupar un espacio vacío y antes de un periodo de reflexión y de madurez, lo controvierte y lo convierte en un documento que, si bien es importante, yo sé que tiene muchísimas faltas, muchos aspectos que había que remodelar.

 

Afrocán de 1975 (Colección Testimonio. La Caixa. Barcelona)

 

• En cuanto a su obra, descríbanos sus trabajos en los últimos cinco años.

- Mi obra es muy continua. Es una obra bastante lineal, siempre realizada a partir de una espiral. Yo sigo trabajando y sigo creando un tipo de escultura que siempre hace referencia a lo que puede ser nuestro acervo cultural. En este caso me refiero a lo que nosotros tenemos como patrimonio histórico, lo que hemos heredado de la cultura guanche, por llamarlo de algún modo. Mi obra, que se da en estos grandes centros impulsores, va participando de lo que pueden ser siempre todas las tendencias y todo lo que hay de novedad en el Arte. Entonces hablar de una línea es muy difícil, pero yo creo realmente que mi escultura es siempre una sola escultura.

 

• ¿Cuáles son sus proyectos inmediatos?

- Mis proyectos más inmediatos son los de seguir trabajando y seguir exponiendo. Tengo una serie de compromisos con galerías internacionales en su mayoría. Para el próximo año tengo previsto exponer en Nueva York y en Japón. Es posible que también lo haga en París, y entonces lo que estoy haciendo es la obra para llevar a cabo estas exposiciones.

 

• ¿Se siente satisfecho como artista?

- No sé. Yo me siento más satisfecho como hombre. Como artista, no creo realmente que eso sea ningún tipo de peculiaridad; más bien es un modo de estar o un modo de hacer.

 

• ¿Por qué el hierro como material por excelencia a lo largo de su trayectoria como escultor?

- La justificación del hierro yo creo que viene dentro de ese proceso histórico. A partir de Julio González, la escultura española se define como la escultura del hierro y, por ser un hombre de mi tiempo, quizás adopto el mismo sistema de trabajo.

 

• Brevemente, ¿en qué consiste el proceso de creación de una escultura?

- Es un proceso de trabajo muy ordenado. Primero se dibuja muy demoradamente, pensando lo que se quiere hacer; o sea, que antes de este dibujo, ya existió el acto de creación al saber lo que uno quiere hacer. Luego esto se lleva al taller, se realiza, se hacen todos los planteamientos lógicos del material, se corta el hierro, se pule, se forja..., en fin, se manipula hasta convertirlo en una escultura.

 

• ¿Cuál es su concepto del Arte?

- Es una pregunta muy compleja. Mi concepto del Arte responde bastante a lo que puede ser el concepto de la vida. O sea, que no se puede hablar de un concepto de Arte descontextualizado sino que es algo, creo, que se va dando con la misma naturaleza del hombre.

 

• ¿Cómo ve la situación actual del Arte y, en particular, de la escultura?

- Yo no creo que haya situaciones en este momento diferentes a las que hubo en otros momentos históricos. La situación del Arte en la actualidad está implicada dentro de la dinámica natural de la historia y, tanto la pintura como la escultura, o sea, el Arte en general, no hacen más que seguir su proceso lógico.

 

• ¿Cuáles son los escultores canarios de nuestro tiempo que destacaría?

- Realmente no conozco muchos nombres; aquellos de quienes estoy más cerca y a los que me une más afinidad son Pepe Abad, Tony Gallardo... no sé, quizás haya muchos otros, más jóvenes, que yo conozca.

 

• ¿La escultura es un arte de élite o puede denominarse arte popular?

- Es muy difícil este tipo de controversia existente entre lo popular y lo elitista; porque realmente si un artista no pretende ser Miguel Ángel o no pretende llegara a ser Leonardo, yo creo que está equivocado y, evidentemente, eso es una quintaesencia. El Arte, por naturaleza, es selectivo, pero esto no niega su carácter popular, porque ciertamente el Arte empieza a partir del pueblo.

 

 

Documentación bibliográfica:

- Chirino Magec el deslumbrador, José María Moreno Galván y otros. Madrid. Taller de Ediciones JB (1977).

- Martín Chirino, Manuel Conde. Madrid. Dirección General de Bellas Artes (1971).

 

 

Este fue publicado previamente en el n.º 4 (agosto de 1984) de la revista San Borondón del CCPC. Imágenes de la página oficial del escultor (http://www.martinchirino.com)

 

 

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