Revista nº 887
ISSN 1885-6039

Un anarquista catalán en el sindicalismo canario. Centenario del asesinato de José Canela Recasens.

Viernes, 11 de Diciembre de 2020
Agustín Millares Cantero
Publicado en el número 865

Siendo presidente del Sindicato Único del Ramo de la Alimentación, fue asesinado por pistoleros de los Sindicatos Libres en la madrugada del 27 de noviembre de 1920, al salir del Bar Ciclista en la barcelonesa Plaza del Buen Suceso. Los cocineros y camareros de la urbe pararon en señal de protesta. Tenía, según parece, 28 años

 

 

Algo se ha escrito sobre el papel de los anarquistas catalanes en el sindicalismo tinerfeño desde la época de la Asociación Obrera de Canarias y en años posteriores; mucho más tendrá que escribirse en lo venidero. Sobre José Canela Recasens (Gabriel del Río), cuya biografía excede los moldes de estas líneas, me limitaré en especial a resumir sus diligencias en Santa Cruz, porque le atribuyo misiones fundamentales en el definitivo asentamiento de la CNT local. Nacido en Plá de Cabra (Tarragona) en 1892, hijo de Sebastián y Ana, residió desde la infancia en Barcelona y muy joven militó en la Agrupación Radical, carnet que tuvo al ser detenido en las manifestaciones consecutivas a un mitin republicano del Teatro Amalia el 21 de julio de 1912, bajo la acusación de haber tiroteado a un guardia1. Por delitos de sedición y disparo de arma de fuego permaneció encarcelado desde el 22 de julio de 1912 al 7 de mayo de 1913. El mecánico rompió al poco con el lerrouxismo y quizás realizara sus viajes a París antes de la Gran Guerra y en los inicios de la misma. Lo cierto es que en dicha capital frecuentó el grupo Libre Examen y trabó amistad con redactores de L´Anarchie y L´Humanité, manteniendo frecuentes relaciones con Jean Grave y Charles Malato, entre otros “caracterizados elementos”2.

 

Secretario del Sindicato de Hostelería de a CNT en Barcelona, tornó Canela a la Cárcel Modelo el 14 de enero de 1916, durante una tentativa de huelga general que principiaron los metalúrgicos y los albañiles. El juez de instrucción del distrito de la Barceloneta apreció que era responsable de desórdenes públicos y coacciones e incoó el procesamiento legal3. El “conocido ácrata” redactó en la Prisión Celular artículos para Solidaridad Obrera en los que arremetió contra el régimen carcelario. A los tres meses lo puso un juez a disposición del fuero de guerra al ser prófugo y reo de “falta grave de primera deserción”, así que lo trasladaron al Cuartel de Atarazanas y luego a Prisiones Militares4. Transcurrido idéntico trecho fue incorporado a filas con destino en la Comandancia de Ingenieros de Santa Cruz de Tenerife. En unión de dos “compañeros” salió de Barcelona el 17 de junio, conducido por la Guardia Civil, y en Cádiz pasó ocho días “hospedado” en el Castillo de Santa Catalina. “El recuerdo de [Fermín] Salvochea, infundía valor en mi espíritu”, anotó en unas remembranzas posteriores. Arribó a la capital provincial de Canarias el día 30, a bordo del vapor Delfín de la Sociedad Navegación e Industria de Barcelona5. Entre otras cosas, prestó servicios de plantón en las baterías de San Joaquín y de María Cristina y se le abrió expediente por faltar a una concentración en noviembre de aquel año6.

 

La vigilancia policial no evitó que el “soldado anarquista” se convirtiera en “un redactor activo y apasionado” desde agosto de 1916 del periódico Cultura Obrera, portavoz del Centro Obrero Instructivo de Oficios Varios de la Federación Obrera, al que sucedió La Lucha avanzado 1917. Canela perteneció al equipo redactor del primer semanario y popularizó el seudónimo de Gabriel del Río en las jefaturas gremiales. Los ocho miembros del grupo, encabezados por el catalán, rechazaron a fines de octubre de 1917 la publicación en el mismo de dos manifiestos de la bisoña Agrupación Socialista, pues ellos no eran “políticos de ninguna especie” ni participaban “en más luchas que las económicas-sociales que preconiza el sindicalismo moderno”. Detrás de Canela, presidente del Centro Obrero de Oficios Varios, firmaban los que siguen: Eugenio Sosa de Carreteros, Antonio García de Trabajadores del Campo, José Coba de Carpinteros de Ribera y Calafates, José García de Artes Mecánicas y otros dos regentes de aquel Centro, el director del periódico Baldomero Perdomo y Silvestre Quesada, futuro secretario de la Federación; de tal elenco de batalladores anarcosindicalistas solo hizo mutis José Zerpa, secretario de la Juventud Socialista en noviembre de 19187.

 

Fachada del Bar Castells (antes, Bar Ciclista) en la Plaça del Bonsuccés de Barcelona,

donde fue asesinado José Canela Recasens el 27 de noviembre de 1920

 

Los jóvenes que rodearon a Canela, una vez extinguidos ambos periódicos, crearon la Biblioteca de Cultura Obrera desde el local federativo de la calle Santa Clara, en mayo de 1918, para “hacer labor educativa y revolucionaria” y “divulgar las concepciones sociológicas entre los trabajadores”. El primer folleto editado y único del que hay constancia fue ¿Qué es el sindicalismo? del valenciano José Negre Oliveras, anarquista e inicial secretario de la CNT. Todos los pedidos al conjunto impresor debían efectuarse a través de Gabriel del Río8. Por estos meses encontró este hueco en el semanario socialista, cuya redacción lo acogió con “fraternales brazos hospitalarios” a despecho de “existir discrepancias de formas y de modalidades en las ideas”9. Sus artículos descubrieron al incondicional de Kropotkin y lector entusiasta de Vargas Vila, Máximo Gorki o Ángel Samblancat, valedor de los métodos racionalistas de la Escuela Moderna de Francisco Ferrer Guardia, siempre revolucionario iconoclasta frente a dioses, reyes y caudillos10.

 

El pregonero anarcosindicalista realizó un aporte esencial en la decantación del sindicalismo de Santa Cruz de Tenerife hacia la CNT. La serie “Hagamos organización”, insertada por el portavoz socialista del 14 de octubre al 7 de noviembre de 1918, tuvo efectos parciales sobre los gremios y él mismo se encargó al mes de acentuar con las siglas las recetas que formuló bajo el seudónimo. Para sacar al proletariado santacrucero de la “evolución regresiva” que experimentaba desde la huelga general de diciembre de 1915, apeló a los ejemplos de la Confederación Regional del Trabajo de Cataluña en su reciente congreso de Sants11. Las recomendaciones pivotaron alrededor de una Confederación del Trabajo de Tenerife, desde la amalgama de federaciones locales y sindicatos e inscrita en la CNT, y esa “reunión magna” preparatoria requerida, limitada por lo pronto al ámbito municipal, fue precisamente la que adoptó conclusiones bastante ajustadas y que el propio Canela infundió al encabezar la comisión promotora.

 

La junta de la Federación Obrera, presidida otra vez por el obrero panadero Francisco Alemán, emplazó al mediar diciembre de 1918 “a los militantes más caracterizados del sindicalismo” para estudiar “las causas que dieron margen a la desorganización obrera”, reconocimiento tácito de haber perdido las densidades gremiales previas a finales de 1915. Los asambleístas decidieron restablecer los “sindicatos de oficio”, que ingresasen todos ellos en la Federación y que esta se adhiriese a la CNT, “genuina representación del proletariado español”. La comisión organizadora (Gabriel del Río, Pedro María García, José González, Antonio Rodríguez Bethencourt y Francisco Alberto), logró que el manifiesto convenido llevara las autorizaciones de 11 uniones gremiales. Inmediatamente propuso el comité una suscripción a fin de invitar a dos apoderados confederales en “jira de propaganda obrera” .

 

 

En su adiós a Canarias, el anarcosindicalista catalán agradeció a los militantes federativos haberle otorgado “el fuego del santo entusiasmo para que la organización obrera fuera fuerte, grande, capacitada para la lucha contra la burguesía capitalista”13. Hasta el semanario del PSOE lo despidió calificándolo de “propagandista incansable de las ideas más avanzadas, constante batallador e infatigable iniciador de todo aquello que redundase en pro de la organización de la Federación Obrera y, por ende, de la mejora de la clase”14. Los dos años y medio que permaneció en Santa Cruz de Tenerife, en suma, dejaron huella en la historia del movimiento obrero canario. Embarcó el 11 de enero de 1919 rumbo a Barcelona y allí residió en la barriada de Gracia, donde ganó amplia popularidad.

 

Durante el II congreso nacional de la CNT, que sesionó del 10 al 18 de diciembre en el Teatro de la Comedia de Madrid, la Federación santacrucera estuvo representada por un total de 971 federadas y federados de cinco sociedades de resistencia, la más identificadas entonces con los presupuestos confederales15. Su delegado no fue otro que José Canela Recasens y el informe que rindió a propósito desde Barcelona “el incansable propagandista” fue estudiado por el comité y las juntas agregadas el 26 de marzo de 192016. Un año después de haberse decantado por la CNT la mayoría de los gremios locales en diciembre de 1918, su implicación entre los congresistas de la Comedia, los que rechazaron la fusión con la UGT, culminaba el pleno encaje del grueso de la Federación en el anarcosindicalismo hispano que va a mantenerse hasta la Dictadura.

 

 

La etapa final de la corta vida de José Canela lo situó en la primera línea de la Confederación Regional del Trabajo de Cataluña, perteneciendo a su comité. Estrechamente controlado por las autoridades, vivió algún tiempo fuera de la ciudad condal y aun así promovió varias huelgas, sobre todo en el arte textil, y guio una tropa empeñada en desarmar al Somatén de Gracia. Se le detuvo en enero de 1920 por la presunta colocación de dos explosivos en la fábrica de bordados de Rosa Cabeza Villalonga el 12 de diciembre, mientras participaba en el II congreso de la CNT. Asesor de Salvador Seguí Rubinat (El noi del sucre), formó parte del sector de los sindicalistas “templados”, en unión también de Andrés Nin Pérez o Juan Peiró Belis. Siendo presidente del Sindicato Único del Ramo de la Alimentación, fue asesinado por pistoleros de los Sindicatos Libres en la madrugada del 27 de noviembre de 1920, al salir del Bar Ciclista en la barcelonesa Plaza del Buen Suceso. Los cocineros y camareros de la urbe pararon en señal de protesta. Tenía, según parece, 28 años17.

 

El autor en la Plaça del Bonsuccés de Barcelona (enero de 2020)

 

 

Notas

1. Cuando lo asesinaron, el también guardia Manuel Cruz, otrora afiliado a dicha agrupación, evocó el apresamiento conjunto por los incidentes del Amalia. “Por correo. Desde Barcelona”, La Región, Palma de Mallorca, 23-VII-1912, p. 3; y “Provincias. Otro atentado en Barcelona”, Diario de Córdoba, Córdoba, 28-XI-1920, p. 1.

2. Sostuvo con algunos de ellos correspondencia durante su estancia en Santa Cruz de Tenerife. En los antecedentes que el inspector de Seguridad de Barcelona cursó al capitán general de la Cuarta Región el 18 de enero de 1916, se lee: “Figura en los registros de este Centro como anarquista de acción peligroso; está en relación con los principales anarquistas extranjeros y durante su permanencia en París a donde hizo frecuentes viajes (coincidiendo siempre con los de Su Majestad el Rey Don Alfonso XIII) pertenecía al grupo anarquista titulado Libre Examen. Archivo Intermedio Militar de Canarias (en adelante, AIMC), caja 6721; y J[osé] C[anela], “Cosas mías. Memorias”, El Socialista, Santa Cruz de Tenerife, 14-XII-1918, pp. 1-2.

3. El antedicho informe de la Inspección de Seguridad de Barcelona lo retrata como ”gran propagandista de sus ideas, por medio de la prensa, como colaborador de los periódicos anarquistas, y como orador, en todos los actos societarios de importancia, que se celebran en esta Capital; se expresa siempre con extrema violencia contra todo lo que representa Autoridad, y últimamente, en el Mitin Anarquista celebrado el día 6 del actual en la calle de Montaña, números 83 y 85, de esta Capital, y en el que hizo uso de la palabra en la forma acostumbrada, terminó su discurso con un ¡Viva la revolución social! ¡Abajo el militarismo! y ¡Abajo la Anarquía!”.Idem.

4. Telegrama del gobernador civil de Tarragona del 14 de enero de 1916. Ibidem.

5. “Nacional”, El Norte, Gerona, 14-I-1916, p. 4; y José Canela (Gabriel del Río), “Flores rojas. Recuerdos de la lucha”, El Socialista, Santa Cruz de Tenerife, 28-I-1919, p. 1.

6. Un telegrama cifrado de la Capitanía General de la Cuarta Región, fechado el 17 de junio de 1916, advirtió a la de Canarias que fuera “vigilado debidamente con el fin de evitar la propagación de sus ideas entre las tropas de la guarnición”. AIMC, Ibidem.

7. “Carta abierta”, Gaceta de Tenerife, Santa Cruz de Tenerife, 28-X-1917, p. 2; La Prensa, Santa Cruz de Tenerife, 29-X-1917, p. 1; y GONZÁLEZ BETHENCOURT, José Vicente (2008): El médico de los pobres. Manuel Bethencourt del Río, Ediciones Idea, Santa Cruz de Tenerife-Las Palmas de Gran Canaria, pp. 32-33.

8. “Biblioteca Cultura Obrera. ¿Qué es el sindicalismo?”, El Socialista, Santa Cruz de Tenerife, 7-V, 21-V y 14-VI-1918, p. 2.

9. José Canela (Gabriel del Río), “Flores rojas”, op. cit.

10. De marcado estilo literario en general, destacamos J. C., “El último caudillo”, El Socialista, Santa Cruz de Tenerife, 21-IX-1918, pp. 1-2; Gabriel del Río, “Crónica. La sociedad de la muerte”, ib., 14-XII-1918, p. 3; y “Crímenes del régimen”, ib., 28-XII-1918, p. 1.

11. Gabriel del Río, “Hagamos organización, I”, ib., 14-X-1918, p. 1; II, ib., 21-X-1918, p. 1; IV (por III), ib., 7-XI-1918, p. 1; y J. C., “Desde la tribuna pública. Al margen de unos artículos”, ib., 7-XII-1918, p. 1.

12. “Movimiento obrero”, El Imparcial, Santa Cruz de Tenerife, 21-XII-1918, pp. 1-2; y “Tribuna Obrera”, El Socialista, Santa Cruz de Tenerife, 28-XII-1918, p. 1.

13. “Flores rojas”, op. cit.

14. “José Canela”, ib., 14-I-1919, p. 3.

15. Memoria del Congreso celebrado en el Teatro de la Comedia de Madrid, los días 10 al 18 de diciembre de 1919, Barcelona, Tip. Cosmos, 1932, pp. 58-59; y ELORZA, Antonio (Ed.) (1975): “Congreso Confederal de la Comedia”, en Revista de Trabajo, núm. 49-50, volúmenes I-II, 1.º y 2.º trimestre, Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, Madrid, p. 230.

16. El Comité, “Vida obrera”, La Prensa, Santa Cruz de Tenerife, 27-III-1920, p. 2.

17. “Noticia de provincias”, La Correspondencia de Valencia, Valencia, 13-XII-1919, p. 3; “Los crímenes sociales. Los últimos atentados”, La Correspondencia de España, Madrid, 27-XI-1920, p. 7; “De Barcelona”, El Pueblo, Valencia, 28-XI-1920, p. 3; y “José Canela”, El Socialista, Santa Cruz de Tenerife, 7-XII-1920, p. 3.

 

 

Este texto pertenece al libro del autor Llegaron los compañeros. La primera Agrupación Socialista de Las Palmas (1919-1923), Santa Cruz de Tenerife, 2018, pp. 107-116.

 

 

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