Miembro activo del Partido Socialista, al comienzo de la guerra civil (1936) será perseguido y depurado, con otros profesores no afectos al levantamiento militar. Mientras algunos de sus compañeros, universitarios y redactores de gaceta de arte, optan por permanecer en la isla, decide emigrar a Brasil, donde se sabe que trabajó en un negocio de panadería cuyo propietario se lo legaría al morir. No se tiene noticia de que desarrollara una labor literaria continuada en el país de acogida.
