Revista nº 969
ISSN 1885-6039

Pregón de las Fiestas en honor de Nuestra Señora del Rosario. 2022.

Lunes, 03 de Octubre de 2022
Domingo Umpiérrez Chacón, 'el Cuco’
Publicado en el número 960

Nuestras fiestas son cultura viva que se encuentra vestida de gala en el lenguaje de cada día, hecho canto, hecho vida... En la puerta de mi memoria ya empiezan a tocar un montón de recuerdos de los tiempos de aquellos días, de las fiestas del Rosario...

 

 

 

Ya la Virgen del Rosario
ha preguntado por ti,
le diré que estás aquí
mirando el itinerario.
Como perlas de un rosario
y bajo la fe cristiana,
será más de una semana
bien cargada de ilusiones
donde nuestros corazones
disfrutaráan la jarana.

¡¡Viva la Virgen del Rosario!!

Me sorprende la altivez
de mi gente y sus historias.
Imágenes hechas de glorias
para un pueblo legendario
en las fiestas de El Rosario,
en rosario de memorias.
Veo con más claridad
la imagen de aquel pueblito
que el lugar en el que habito
y moro en la actualidad.

Tanta luminosidad
se hace conmemoratoria.
En esta convocatoria
se repite el recetario
de las fiestas de El Rosario
en rosario de memoria.
Mientras el tiempo diluye
el rostro capitalino
resta como un hilo fino
que al recuerdo contribuye.

Se van los años, mas bulle
esa causa imitatoria:
una pasión amatoria
por mi puerto centenario
en las fiestas de El Rosario,
en rosario de memoria.
Me queda felicitar
a la capital que quiero,
también a su pregonero
y al pueblo en particular.

Me queda por resaltar
de todos la vanagloria
al compartir nuestra historia
anual en el santuario
de las fiestas de El Rosario
en rosario de memoria.

 

El barrio de mi niñez

Yo soy de un barrio de mar salada
donde en un charco yo me crié
me hice adulto algo más viejo
pero ahora he vuelto a por mi niñez.

Jugué a los trompos, a la virula
y a los indios también jugué
me hice un barquito con hojalata
que un día en la calle yo me encontré.

Tuve una caña con un anzuelo
que me lo hice de un alfiler
pesqué cabozos, lebranchos, sargos
y unas palizas también pesqué.

Con la alpargata de mi viejita
que me preguntó y ya sé el porqué
por el peligro, por las tardanzas
y por las veces que me mojé.

Yo soy de un barrio de mar salada,
yo soy del charco en que me crié,
yo soy de puerto, Puerto de Cabras,
yo soy del Charco en que me crié.

 

“Décima del Pregonero”

Solo soy el pregonero
de este pueblo y de mis gentes,
de ustedes que están presentes
escuchando a un majorero.
El principio es lo primero
que manifiesta el dietario,
y de un modo extraordinario
solo me cabe decir
que hoy nos toca aplaudir
a la Virgen del Rosario.

 

Pregón a la Virgen y sus fiestas. En el aire ya se nota el olor a octubre, el olor a fiesta. El mes de octubre para nosotros los majoreros cada año es nuevo, siempre tiene colores intensos y lleva consigo el sabor único de las fiestas patronales. Es color de alegría, es color de vida intensa, es color de un pueblo que sabe gozar, que sabe trabajar, vivir, sentir y sobre todo que sabe amar.

 

Estamos de fiesta, fiestas que ya vibran en el corazón de cada habitante de esta hermosa isla. Comienzan con este pregón, que aunque inmerecido agradezco infinitamente me lo hayan encargado, porque soy majorero hasta el último rincón de mi ser, y amo mi pueblo y sus fiestas populares. Nuestras fiestas son cultura viva que se encuentra vestida de gala en el lenguaje de cada día, hecho canto, hecho vida. Hasta los timples suenan mejor en estos días, hasta los dedos se mueven más ágiles y alegres, y la voz se hace arrullo para cantar mejor. En la puerta de mi memoria ya empiezan a tocar un montón de recuerdos de los tiempos de aquellos días, de las fiestas del Rosario.

 

Ya se comienza a respirar los olores a salta perico y mixtos de pólvora que vendía la Señorita Pinito, y a saborear los trocitos de coco del Mudo, a escuchar los ruidos de las escopetas de balines y de las anillas al golpear en las botellas de cristal. Se respira un olor a roscas de millo, a los calamares y al pescado asado.

 

También se escuchan los altavoces de los feriantes haciendo el llamamiento de las rifas. Y suenan los tambores y las cornetas de los soldados que desfilan ante la señora Nuestra Virgen del Rosario.

 

Todos los alrededores de la iglesia comienzan a llenarse de recuerdos del ayer. Un ayer vestido con sus mejores prendas de gala; justamente ahora me está llegando el ruido que hacía la campanilla del monaguillo dirigido y ordenado por el cura. Aquella peste a incienso que se hacía insoportable y que se mantenía toda la fiesta... los ruidos de los cochitos locos, de la noria y de los parranderos que cantaban la vieja farola del mar.

 

Parecen escucharse gritos y aplausos sin poder distinguirse el origen… Me pregunto si salen del Oasis con las 24 horas de baloncesto o serán del campo de lucha.

 

Si, son muchos anhelos y recuerdos que no se echan al olvido. Por ello y por nuestra Patrona solo nos cabe decir el ¡Viva la Virgen del Rosario!

 

La farola del mar

Las tómbolas de la fiesta
siempre hicieron su función,
de tienda, almacén y casa
con la cama en un rincón.

Sorteaban las chochonas
con alfombras y un caldero,
un pito de mata suegras
y algún que otro sombrero.

Se oye un timple, una guitarra,
y la voz de un tal Navarro,
son las fiestas del Rosario
que pregonan sobre un carro.

Luís Chacón con el timplillo
y Camacho a la guitarra
formaron tremenda farra
justo al pie del ventorrillo

Y siguieron de parranda
un día y el otro día,
a Navarro se escuchaba
más claro si no dormía.

Ponga carne de cochino
y ponga seis botellines
a ver si estos palanquines
ya pronto cogen camino.

Metido en el charco estoy
dando vueltas sin salir,
busco con el mirafondo
por la costa de Tetir.

Unos vienen de Tefia
otros son de Vallebrón,
de Tesguate y Casillas
son de la misma opinión.

 

Historia de Puerto Cabras. Puerto Cabras nace con la “pretensión” muy temprana de querer ser ciudad allá por el 1795, con la presencia de doña María Estrada y de don Antonio Jorge. Podríamos incluso decir que fue la capital más joven del Archipiélago. Todo ello gira en torno al interés comercial, por la explotación de la barrilla y la cochinilla. Sin podernos olvidar del ganado y del grano. Teniendo en cuenta que al igual que Lanzarote; Fuerteventura fue el famoso granero de las Islas Canarias.

 

Hay que decir como dato importante que Puerto Cabras, al menos documentalmente, se tituló con su nombre durante 530 años... Nadie con un sentimiento normal o un mínimo de sentido común, podrá hacer burla de un rótulo tan enraizado en nuestra geografía isleña. El cambio de denominación de 1955 se hizo oficial a partir de 1956 sin ser sometido a consulta pública.

 

Canción a Puerto Cabras

Es Puerto Cabras
una ciudad muy galante,
tiene comodidades de un pueblo elegante,
un jardín donde va la mejor sociedad
con juzgado de primera instancia
y alumbrado de electricidad.
Pero también tiene muy lindas muchachas,
dos boticas, seis cafenes,
amplias calles con lindas aceras
y un magnífico mar a sus pies.
Mi Puerto Cabras, pueblo que mira adelante,
quiere seguir la estela de otro más grande,
tiene más; correíllo la esquina de Blas.
Un mercado y el filtro del agua
y trabajo en los hornos de cal
pero también tiene…

 

Puerto de Cabras

Adoquines de la calle,
testigos de la ciudad,
cuéntenos la realidad
sin que se escape detalle.
Aunque mi memoria falle
son recuerdos en plural;
la Plaza Municipal,
su explanada, Muelle Chico.
Un comercio sano y rico
de la zona principal.

 

Segunda parte de "Historia de Puerto Cabras". Este embarcadero de unos 53 metros de longitud, fue parto de la necesidad y por la insistencia de las autoridades locales allá por el año 1963, siendo alcalde D. Bernabé Felipe Taño y de D. Ramón Fernandez Castañeyra como sucesor de tal petición.

Decir que al Muelle Chico no le llegó el dinero prometido por el gobierno de aquel entonces, y que gracias al empuje y a las aportaciones de la burguesía local se logró crear la sociedad mercantil para la construcción del muelle mencionado. Un suma y sigue con un total de 29 714 ptas.

 

Décima a la mar

Lo mejor que tiene el Puerto
es su gente en la avenida,
con la mar que le da vida
y lo mantiene despierto.
Es un asunto muy cierto
para aquel que se recrea;
que se acerque mire y vea
el baile que hacen las olas,
vestidas con largas colas
de espuma, luna y marea

 

El marino y sus barquillos

Amanece en la bahía,
ya salen los pescadores
unos barquillos a remo
otros a vela o motores.
Allá se ven los vapores
con el humo haciendo sombra,
como cubriendo la alfombra
de la estela al navegar;
son huellas sobre la mar
que el marino nunca nombra.


El marinero valiente

Mingo el Cuco y Teodoro
en una cuna marina
salieron desde el Castillo
a pescar en la otra esquina.

Llegaron a Pozo Negro
se pararon los motores
empezaron a pescar
comenzaron los sudores.
   
Entre el olor a gasoil
y aquel barquillo al garete
se puso el Cuco rojizo
que parecía un pallete.

¡¡Cuco!!, no seas tolete
que volvemos sin pescado,
come pan con aceitunas
si te encuentras mareado.

Haciendo caso al Patrón
una aceituna cogió
y al metérsela en la boca
por la borda la largó.

Escorado en una banda
entre fatiga y sudor
digo "Doro" al marinero,
"voy a encender el motor".

Una vez se hizo camino
la fatiga refrescó
con la brisa y el paseo
que Doro al Cuco le dio.
 
Iban a Gran Tarajal
mas Doro la vuelta dio
por el Cuco y sus fatigas
y aquel cambio de color.

Entran en Caleta Fuste
y atracaron en el muelle
el patrón y el marinero
que apenas tenía fuelle.
 
Lo llevaron a la casa
y en Guisguey se quedó
guardó cama cuatro días
hasta que recuperó.

Esta es la historia, señores,
de un marinero valiente
que le decía al Patrón
no se lo diga a la gente.

 

 

Décima de Juanito

Maruca, cariño mío,
no puedo vivir sin ti,
por ello es que estoy aquí
medio muertito de frío.
No pienses que soy de río,
yo vengo del mar salado;
traigo ese olor a pescado
propio de cualquier costero;
para decirte un te quiero
porque estoy enamorado.

 

 

Juanito el Cojo

Aquí vemos a Juanito,
el gran puntal de esta lucha,
será con jabón y ducha
cuando Sendo toque el pito.
Este hombre es como un mito
en toda la población;
Cuando llega la ocasión
por las fiestas del Rosario,
maestro Paco el portuario,
lo empercha de comunión.

 

Personajes inolvidables. Y quién puede olvidarse de este personaje tan famoso en nuestra historia, como era Juanito el Cojo. Por allá en el Muelle Chico, arreglando el pescado que sería vendido en el Mercado Municipal y que luego llegaría hasta nuestros hogares, o arreglando el pescado menudo a Vicente el de los Paragüitas, aquellos gallos fritos que el olor llegaba hasta la esquina de la fonda de Blas de León.

 

Y qué decir de Manuel el Colorao cuando se fue de varetas en el muelle grande con el timple bajo el brazo.

 

Antonio Camacho y amigos

 

El bucéfalo Chimpancé de Antonio Camacho, cuando lo cogió el policía nacional meando en la palmera que había en el jardín de la comisaría.

 

Y del amarrador del muelle, don Paco el Matarife, que era como un dios que te lo encontrabas en todas partes ayudando a cualquier vecino de aquel entonces, al igual que doña Hortensia Pérez la de la farmacia, mujer que siempre estuvo dispuesta en apoyar a las familias más necesitadas de cualquier barrio.

 

El Matarife y Hortensia

 

De don Manuel, el cura, que se remangaba la sotana para jugar al fútbol con los chiquillos del barrio, o bien se ponía la ropa de brega, para echar unas luchadas.

 

De Pepito “el guardia y la porra”, un pedagogo especial en el arte del fútbol deportivo, en el campo de los Pozos.

 

Pepito el Guardia con el Sr Fragiel imponiendo orden y respeto en el cine Marga

 

Doña Pinito, la de las sorpresas, que no daba un premio ni de coña, de ahí el decir “eres más falso que las sorpresas de Pinito.
 

O de Antonito el Dulcero, y de sus novelas de Estefanía.

 

Antoñito el Dulcero

 

De Tomasita, la de los pirulines de azúcar, donde los chiquillos se dejaban los dientes de leche.

 

Del amigo Bernardo Hormiga, con sus cuentos y decires de la época; eran ríos de lágrimas y risas.

 

De Paquito el de las guaguas y su agenda de tatuajes en los brazos y manos.

 

Y cómo no vamos a nombrar las reuniones en la OJE y en el futbolín de don Antonio Padrón Gutiérrez, con los hijos del Cabo Cabrera. Con los tres mosqueteros (Bernardo, Manolín y Luisín).

 

Pichín

 

Pichín

Dale fuerte a tu timplillo
que no le tema al gigante,
don Manuel Martín Martín
lo hizo con buen semblante.

Ya ven como Casimiro
es un noble majorero,
lo mismo que toca el timple
sabe acariciar un mero.
 

Casimiro Camacho

 

Casimiro Camacho

Sin olvidarnos de sus amigos:
Diego Sarabia y Matías,
se fueron de casería;
perdieron perro y hurón,
pero nunca la alegría
de gente con corazón.

 


 

Historia “Ciudad Puerto del Rosario” y despedida. En fin, un montón de personajes del ayer, que en las crónicas de nuestro pueblo se haría infinito el tiempo para contarlo todo...

 

Pero antes de finalizar, me gustaría hacer hincapié en una figura política que para mí ha sido un referente, y este es mi maestro y amigo D. Eustaquio Juan Santana Gil. Fue el Alcalde de Puerto del Rosario que más años ha estado al frente de la Corporación Capitalina, sumando en su largo mandato más de cuatro legislaturas. En cierta ocasión, en una entrevista televisiva que le hicieron a D. Eustaquio, le preguntaron que de cuáles de sus logros se encontraba más satisfecho, a lo que este respondió: “Primero de haber servido a Puerto del Rosario durante 24 largos años, gracias a la confianza otorgada por la ciudadanía. Segundo, haber conseguido para la capital varios centros docentes y culturales repartidos por los distintos pagos y barrios. Tercero, de también haber conseguido varios Centros de Salud y de la ampliación del Hospital Insular. Cuarto, de aprobar en 1979 por unanimidad, un Plan General de Ordenación para el desarrollo armónico de Puerto del Rosario, ya que con la evacuación del Sahara y la llegada de la Legión, la población se disparó. Y por último, de conseguir celebrar, con la brillantez de se merece nuestra capital, el Bicentenario de Puerto del Rosario de 1975 a 1995. El cual contó con la asistencia en la isla de unos cinco Ministros del Gobierno de España.Y este fue el motivo por el cual el Gobierno de Canarias otorgó en el año 1995 el título de CIUDAD a Puerto del Rosario”.

 

¡Viva la Virgen del Rosario!.

 

25 de Septiembre de 2022

 

 

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