Entre 1979 y 1983, publica sus primeros poemas en suplementos literarios y revistas insulares. Indaga en el lenguaje y su condición insular; en el estilo y tono del poema. Lecturas de César Vallejo, Jorge Guillén o Baudelaire. La literatura francesa contemporánea como espacio de su particular interés. Lectura de Poeta en Nueva York y Residencia en la Tierra. Entre los poetas insulares, Alonso Quesada y Eugenio Padorno. Más tarde, los ensayos de Octavio Paz y la poesía de Lezama Lima, de José Ángel Valente o de Jaime Siles. En 1989 recibe uno de los premios Tomás Morales de Poesía. Entre 1990 y 2004, período sin publicar: necesidad de un silencio reflexivo en torno a la escritura. Después, participa en publicaciones colectivas y algunas lecturas públicas. Resume así su poética: “escribir como decir, desdecir o contradecir el mundo; para deconstruirlo y construirlo; el poema debe desvelar la tensión entre palabra y silencio”. A su primer libro, Hemisferio (1984), le sigue, en 1991, Las sílabas del sol (1991). Aún inéditos se mantienen: Grija (2000-2004), Como tilde de buque (2010), La cera de Ícaro (2012-2014) o Estancias. Burano (2014). Poemas escritos entre 2006 y 2017 se reúnen en Cimbras (2017) y luego se publican Voz de balandro (2019), Sama de donde tomo el colibrí (2020), Lindes (2020), Vereda (2021) y Las lomas del viento (2023). Poemas suyos se incluyen en las antologías Acantilado y silencio, Panorama de la poesía grancanaria de los 80. Sigo XX (2004), Bitácora. Las cosas tras que andamos (2016) o Palabras para todas (2024).
