Su obra poética, que abarca dos tomos, el segundo dividido en dos partes, sigue inédita. El primero de los tomos, de obra profana. Tras la dedicatoria y la introducción, ambas también en verso, se suceden los poemas: "A las Musas", "A Dorisa", "La rosa", "A la tarde", "A la paz", "Al amor conyugal" o "A la noche"; "A un amigo", el soneto “Sombra de horror, que doquiera sigues…”, "Quintillas", "A Filis enojada", "Silva" o "Mis destinos". En el segundo tomo, reúne poemas de carácter religioso, como: "Al Ser Supremo", "Algunas máximas morales", una traducción libre del poeta Isaías (de 1817), "El cementerio del campo", traducido del inglés al francés y de ahí al español (de 1818), "A la pérdida de Nuestra Señora de la Candelaria en noviembre de 1826", "Lecciones de Doctrina Cristiana" o "A la Ascensión del Señor"; junto a otros de carácter profano, como: "Idilio", "A Julia", traducción de madame Deshuilier u otras traducciones de poetas franceses. Es autor también de las Misas de todos los domingos de Cuaresma, puestas en castellano, para uso de las personas devotas y unos versos celebratorios de la canonización de San Benedicto y santos franciscanos, en el Convento de San Francisco de La Laguna.
