Una vez cumplido su período de formación, regresa a Tenerife y fija su residencia en La Laguna. Desde ese momento, participa activamente en los más diversos asuntos públicos de la ciudad y de la isla. En 1797 ingresa en la Rea Sociedad Económica de Amigos del País (RSEAPT) y desempeña allí una actividad más que notable. Redacta memorias, discursos e informes encaminados a la modernización y el progreso político e industrial en las Islas. Dedicará especial atención al establecimiento de una cátedra de Latinidad en La Laguna (1791); a promover el establecimiento de la Real Audiencia de Tenerife (1811) y, asimismo, el establecimiento allí de la capital de la provincia (1822). En 1820, pronunciaría en la RSEAPT un “Discurso a los niños”; y en 1843 y 1846, respectivamente, hace pública su felicitación a la reina Isabel II, por su mayoría de edad y su gratitud por haber concedido a La Laguna un Instituto de Segunda Enseñanza.
