Al propio tiempo, Tagoro pretende recuperar y fijar los rasgos caracterizadores de la moderna tradición poética de Canarias. Publicaría libros de Agustín Millares Sall* y de Pedro Lezcano*, de Chona Madera* y de Pino Ojeda*, de Baltasar Espinosa* y de los propios responsables de la colección. Pero había iniciado su singladura con el primer libro que Saulo Torón* publicaba, desde 1932: Frente al muro. En la décima entrega, la primera edición de la obra reunida de Alonso Quesada* (Poesía), precedida con el prólogo que Miguel de Unamuno redactara para El lino de los sueños y completada con un epílogo, introducción que Gabriel Miró escribiera para la edición frustrada que intentó hacerse, poco después de la muerte del poeta. Además, la colección dio a la luz el Homenaje a Domingo Rivero, en donde se reunían, junto a una muestra de la obra del poeta, textos de Ángel Valbuena Prat, de José Suárez Falcón Jordé y Lázaro Santana*, con poemas de este último, de Fernando Ramírez*, de Arturo Maccanti*, de Alfonso O’Shanahan*, de Manuel Padorno* o de Jorge Rodriguez Padrón*. El último volumen de la colección será Poesía Canaria 1939-1969*, antología de ese período, preparada por Lázaro Santana. Bajo el epígrafe de Tagoro se editaría también, poco después, Poesía canaria viva*, grabación de poetas canarios en sus voces.
