Pero pronto sería el propio Juan Cruz junto a Julián Ayala, redactor también del diario, quienes se responsabilizarían del suplemento. Tagoror literario quiso ser siempre una asamblea abierta, una convocatoria en la que cabían todos los aspectos de la cultura y del arte. No se limitó a la literatura y las artes plásticas de las Islas. Acogió noticias, informaciones, reportajes referidos a la actividad cultural de la Península y del extranjero. Entre sus colaboradores habituales cabe citar a Domingo Pérez Minik* o Eduardo Westerdahl*, a Emilio Sánchez Ortiz* o Alberto Omar*, Luis León Barreto* o Fernando G. Delgado*. Desde París, enviaban crónicas José Miguel Ullán o Jean Michel Fossey. Especial atención dedicó el suplemento a la literatura hispanoamericana; en este sentido, se publicaron textos de Julio Cortázar, Guillermo Cabrera Infante o José Kozer. Y también fue Tagoror espacio de acogida para los por entonces jóvenes escritores del momento: José Carlos Cataño*, Carlos E. Pinto*, Andrés Sánchez Robayna* o Juan José Delgado*; Mayte García Llorca, Enrique L. Otazo o Andrés Doreste Zamora; Juan Pedro Castañeda* o Juan Manuel García Ramos*. A partir de 1976, el suplemento sería coordinado en exclusiva por Julián Ayala, e incorporó a su nómina de colaboradores al crítico teatral José A. Hormigón y al escritor Antonio F. Molina. Hacia 1979, el suplemento perdió su carácter de pagina viva y polémica, y languideció entre apariciones esporádicas y escasa actividad creativa.
