Se dice que el chocolate, la bebida entonces de moda, se saboreaba con gusto en aquellas reuniones. Entre los asiduos, cabe citar a los maestros de capilla Ambrosio López y Francisco de la Cruz; a fray Alonso de Espinosa y al espadista Luis Pacheco; a los tinerfeños Antonio de Viana* o Silvestre Balboa*; Gonzalo Argote de Molina, el canónigo Morales, Serafín Cairasco, hermano del escritor, poeta también, o fray Juan de Abreu y Galindo. También pasaron por la tertulia el comediógrafo y bajo Juan de Centellas o fray Basilio de Peñalosa, calificador del Santo Oficio; el dramaturgo sevillano Juan de la Cueva, que residió en la capital grancanaria entre 1591 y 1595, adonde había llegado acompañado a su hermano Claudio, visitador del Santo Oficio, y también el ingeniero Leonardo Torriani*.
