He intentado encontrar algún estudio donde se hable de las aficiones de fray Pedro Basilio de Peñalosa, el benedictino del convento de San Benito en el Real de Valladolid, de las que habla don Bartolomé Cairasco de Figueroa en sus alusiones al fraile, que era su primo hermano por parte de madre: la pintura, la escritura de epístolas, los comentarios de los evangelios.
Manuel Lobo Cabrera nos presenta al fraile benito como poseedor de una nutrida biblioteca en el trabajo “La biblioteca de fray Pedro Basilio de Peñalosa”, que se lee en el tomo I del Homenaje a Alfonso Armas Ayala (Ediciones del Cabildo de Gran Canaria, Las Palmas, 2000, páginas 257-266). El investigador nos va presentando lo que se sabe de este canario que se hizo benedictino en Valladolid, corrigiendo algunas reticencias del profesor Cioranescu sobre el personaje en su artículo sobre la vida y obra de Cairasco del número 3 del Anuario de Estudios Atlánticos. Nació en Las Palmas en 1528, “hijo de Bartolomé Peloz y de Bernardina de Peñalosa, y nieto materno de Pedro Hernández de Peñalosa, regidor y receptor del Santo Oficio, y de Catalina de Valera, hermana de la madre del poeta y músico Bartolomé Cairasco de Figueroa, ambos tenidos por la Inquisición como descendientes de conversos reconciliados, que vieron en las islas una tierra de promisión, para escapar de un mayor control inquisitorial”.
Nos sigue mostrando Manuel Lobo las referencias al personaje: que ingresó en la orden de san Benito y profesó como monje en el convento de San Benito el Real de Valladolid; cita los primeros versos del grupo 6 del Discurso segundo de la Primera parte del Templo militante referentes al personaje, donde habla de su vuelta a su isla. Esto ocurre por 1565, a sus 38 años. En su tierra es una figura destacada, tanto en asuntos religiosos como culturales; fue calificador del Santo Oficio; combinó los negocios con el estudio; poseía y administraba sus bienes. También cita el profesor Lobo la canción que le dedica Cairasco en la Esdrujulea, encabezada por “Docto y magno Basilio”, y habla de su empeño por fundar en Las Palmas un convento de monjas.

El investigador Esteban Alemán Ruiz nos habla en su tesina (ULPGC, 1998) de los Inicios de la clausura femenina en Gran Canaria: el monasterio de la Concepción, 1592-1634. El proyecto de Fray Basilio de Peñalosa. Apoyos y contradicciones. En 1572 presenta Peñalosa ante el Cabildo Catedral la petición del asentimiento para el monasterio de monjas que pretendía fundar. No se acepta la petición, a la que se volvería varias veces. Una facción del Cabildo catedralicio, comandada por el arcediano Juan Salvago, y la comunidad franciscana de la ciudad, se oponían terminantemente. Bartolomé Cairassco de Figueroa encabezó el sector favorable a la fundación. Se encarga de refutar las razones del arcediano, ponderando los beneficios morales y espirituales de la obra.
Pedro Basilio de Peñalosa gozó de bienes raíces y de rentas nada despreciables. Testó en 25-II-1612; legó su librería al convento franciscano de Las Palmas, para limosna de las misas que habrían de decir por su alma, y previa licencia del abad del convento de San Benito de Valladolid. En el citado grupo 6 de versos del Discurso segundo de la Primera parte del Templo militante, Cairasco introduce a fray Pedro Basilio. Un poco antes, en el grupo 4, la virtud de la Fe cuenta a las demás virtudes que entre sus “cliéntulas y fámulas” se encuentra la Curiosidad. El día anterior, esta “cliéntula” le ha contado
grandes curiosidades, cosas varias,
que el cielo da a la tierra como empréstido,
y entre ellas una que hace a mi propósito,
y fueron sus cantares de este término,
sin quitar ni poner una semínima.
En el grupo de versos siguiente, el 5, se presentan los “cantares” de Curiosidad. Esta cliéntula y fámula de la Fe ha llegado a un puerto de Canaria,
que está a la parte do Titán clarífico
en el Ocaso baña el carro espléndido.
Hace en aqueste puerto el mar cerúleo
un ancho seno, y sale un promontorio,
gran trecho por las ondas del Océano,
en cuya memorable cumbre altísima
de muy lejos se ven teosos másteles,
con acopada verde gavia umbrífera,
de do, para ganar fama perpetua,
solía precipitarse gente bárbara1.
Aquí mandé lanzar al hondo piélago,
para firmar mi nao, tenaces áncoras
a la parte do está la peña cóncava
de un gran hombre marino albergo prístino,
de donde se parecen las reliquias
de la primera torre de los vándalos2.
Acordé de pisar la tierra flórida.
Y entrando en el esquife, las nereidas
salieron de la mar acompañándome,
hasta llegar a un templo, do los túmulos
están de ilustre gente cristianísima,
dedicado a la Virgen de las vírgenes,
que derramó en agosto nieves cándidas.
Curiosidad ha llegado al templo de la Virgen de las Nieves, en Agaete, donde estaba retirado fray Pedro Basilio de Peñalosa.
Estaba en él un benedicto mónaco,
en letras, vida y nombre gran Basílico,
que, por huir del mundo los incómodos,
de España los bullicios y los tráfagos,
de quien se retiró desde su infancia,
vivía en soledad, entreteniéndose,
ora con escribir santas epístolas,
por imitar en todo al gran Jerónimo;
ora con declarar el evangélico
sentido literal, y tropológico,
y los demás con peregrino ingenio;
ora con dibujar santas imágenes,
que en esta parte es otro Micael Ángelo;
ora con otros santos ejercicios3,
guardando siempre el término monástico,
la vida, el modo, y reglas eremíticas.
Este, como era en todo curiosísimo,
me dio con agradable voz benévola
acogimiento grato en su basílica.
Y después de tratar diversas pláticas,
preguntándole yo por cosas célebres,
de Gran Canaria, y de las otras Ínsulas,
fue de aquesta manera respondiéndome.
Fray Pedro Basilio le cuenta a Curiosidad la historia de Canarias en los grupos de versos 8-11. En el grupo 11 presenta una lamentación (que entra dentro del tópico de alabanza de los tiempos pasados) por el mejor gobierno de las islas “en los pasados siglos áureos”. Se trata de una crítica a los gobernantes que ha tenido Canarias, que no pueden ser otros que los conquistadores castellanos. Los versos fueron censurados, como he dicho, en las ediciones siguientes. Estamos en el mismo Discurso segundo (folio 21v de la edición de 1602, y páginas 34-35 de la edición de 1603), en el grupo de versos undécimo, que de 19 versos queda reducido a 6 en las ediciones de 1613 y de 1615 (página 11)4. Aquí tiene el lector el grupo de versos número 11:
Pero si en los pasados siglos áureos,
cuando en su trono estaban estas Ínsulas,
curiosidad, pisaras las marítimas
playas de Gran Canaria, estoy certísimo
hallaras a medida de tu ánimo
cosas en ella dignas de tu espíritu.
Mas, ¡ay dolor!, que ya por estar héticas
las almas, y las tierras que eran útiles,
que no se puede referir sin lástima,
o por castigo de las insolencias
del imperioso orgullo y vano estrépito,
o por haber faltado los repúblicos,
que hicieron esta tierra felicísima,
o porque en toda parte el mundo mísero
degenerando va de sus principios,
que es mucho bien de mucho mal pronóstico,
o por otros secretos a Dios públicos,
solo hallarás en ella aquel adagio
que se dice de Troya y sus hipérboles.
En el grupo 12, el “benedicto mónaco” le entrega a Curiosidad el Templo militante de Cairasco para que lo lleve “a la región hispánica”.

¿Qué añade Cairasco en la canción que le dedica a Peñalosa en las tres Esdrujuleas de que se tiene noticia?: lo llama “Docto y magno” en la primera estrofa. En la segunda y tercera, enumera sus virtudes. En la cuarta, elogia sus saberes del griego y de la jurisprudencia. En la quinta, menciona su faceta de escritor y de pintor, nombrando en este apartado las hieroglíficas, al modo de Micael Angelo. De su abandono del mundo y de su entrada en los benedictinos se habla en la estrofa sexta. En la séptima se comenta su vuelta a Canarias desde la Península; de su elección para calificante del Santo Oficio. En la octava estrofa se habla de la fundación del monasterio de las Bernardas en Las Palmas. En la novena se habla de su predicación, su práctica de confesor en varias lenguas, y de su fama en las Canarias. En el corto envío que culmina la canción, afirma que lo dicho es “verdad notoria”. He aquí la canción:
AL PADRE FRAY PEDRO BASILIO DE PEÑALOSA, PRIOR DE LA ORDEN DE SAN BENITO, PREDICADOR Y CONSULTOR CALIFICANTE DEL SANTO OFICIO DE LA INQUISICIÓN DE LA CIUDAD Y REINO DE CANARIA.
Docto y magno Basilio,
en cuyo domicilio habitan ángeles,
determinan arcángeles concilio
y prometen auxilio a beneméritos,
oíd de vuestros méritos un cántico
en estilo diamántico.
Virtud, valor, prudencia,
rectitud de conciencia meritoria,
gravedad senatoria y elocuencia
teológica ciencia y alta física
se halla y metafísica de estoico
en vuestro pecho heroico.
Humilde ministerio,
majestuoso imperio y elegancia,
caridad, vigilancia, magisterio,
de virtudes pomerio y seminario,
mostráis de un San Hilario, un San Antonio,
a pesar del demonio.
Desde vuestra puericia
amastes la justicia de un Arsenio,
ocupando el ingenio en la noticia
de literal pericia, y la teórica
del griego, y la retórica y la ciencia
de la jurisprudencia.
Y por que la ordinaria
contienda literaria, entreteniéndose,
con algo, fuese haciéndose más varia,
con pluma extraordinaria, y pincel célico,
de Micael angélico magníficas
hizo mil hieroglíficas.
Este ilustre canario,
llegando al fin sumario de su estudio,
dio carta de repudio al mundo vario,
y en el gran santuario que está en Pincia
a la eterna provincia le alzó el ánimo
Benedicto magnánimo.
Dio vuelta a nuestras dríadas,
napeas, hamadríadas, nereidas;
y el que compuso Eneidas y el que Ilíadas,
Ulíseas, Chilíadas, Farsalias,
a sus virtudes varias conociéndolas
humillarán sus péndolas.
Y viendo el Santo Oficio
sus letras, ejercicio, trato angélico,
documento evangélico y servicio,
del común beneficio inquisitorio
en su alto consistorio le desinia,
calificante insinia.
Un grave monasterio,
un celestial pomerio de virgíneas
flores plantó apolíneas so el imperio,
orden y magisterio del santísimo
Benito, y devotísimo, y pulquérrimo
Bernardo celebérrimo.
Predica como sabio,
quita cualquier resabio su prudencia,
confiesa, y la conciencia, con su labio,
del inglés, del arabio, el belga limpia,
y, en fin, su fama limpia es luminaria
del reino de Canaria.
Canción, di libremente a la república,
en voz sonora y pública, tu historia,
pues es verdad notoria.
No he encontrado rastro de las “mil hieroglíficas” que elaboró nuestro personaje, según cuenta don Bartolomé Cairasco. En su época se publicaron los Hieroglyphica de Horapolo en latín (desde 1515); en España, el humanista Lorenzo Palmireno publicó en Valencia una edición del texto griego en 1556. Cuando se publicaban los jeroglíficos con ilustraciones, solía aparecer una indicación del concepto o idea que se va a representar, la imagen que se corresponde con el concepto y la justificación de la correspondencia entre imagen y concepto. Desde 1531 se conoce la obra Emblemata, los Emblemas, del italiano Andrea Alciato, tan difundidos por toda Europa. Por 1549 presentó en Lyon su traducción el vallisoletano Bernardino Daza. Posiblemente los Jeroglíficos de nuestro Pedro Basilio de Peñalosa serían dibujos del tipo de los de Alciato, seguidos de textos breves que los explicarían. Estos eran utilísimos para la enseñanza y las prácticas de las clases de retórica y composición. El canónigo Bartolomé Cairasco cita algunos en su Templo militante, como anoto en mi edición de la obra: en el terceto 21 de la introducción del Canto de San Ildefonso, al citar a las cigüeñas; o en la octava 19 del Canto de San Anastasio (el hombre ingenioso), en la Primera parte. En la Segunda, el delfín y el áncora, en el grupo 3 de la introducción del Canto de Tiburcio, Valeriano y Máximo; en la octava 51 del Canto de San Alejandro, Papa, Evencio, Teodulo y Juvenal, mártires (la palma se arquea según el peso); “In simulacrum spei”, en el grupo 6 de la introducción del Canto de la Fiesta de la Ascensión. En la Tercera parte; “in occasionem”, en los tercetos 9-12 de la introducción del Canto de Proceso y Martiniano, mártires; en la Cuarta parte, el emblema “Ars naturam adiuvans”, en el grupo primero de la introducción del Canto de La Presentación de la Reina del Cielo, Señora nuestra, en el Templo. Donde más emblemas aparecen es en la introducción del Canto primero de la Fiesta del Santísimo Sacramento de la Eucaristía, en la Segunta Parte del Templo militante, donde las virtudes van presentando sus emblemas: pelícano, nave, balanza, ave fénix, arco iris, león muerto con un panal en la boca, espiga, la flor y la abeja, el cordero, las grullas, la torre y la alta palma.
El profesor Jesús Díaz Armas escribiò “Cairasco a la luz de la Emblemática: la Comedia del recibimiento al obispo Fernando [de] Rueda, en el volumen dedicado a María Rosa Alonso (Entre las dos orillas... 2010, páginas 71-102). Nos recuerda los emblemas utilizados para el recibimiento de Cristóbal Vela (1576): “la vela encendida, la nave con las velas extendidas, y la torre con una vela o centinela”. También nos trae a la memoria cómo “Amor y Muerte apoyan sus flechas... en un laurel y un pino”, en la Tragedia de Santa Susana, y “las metáforas arquitectónicas en la descripción” del templo: “Y el nombre en ellos de los doce apóstoles, / debajo de ingeniosas jerogríficas” (Templo militante, Primera parte), “un coro de personnajes alegóricos, presidido por Caridad, entre los que puede encontrarse la Fama”, o Curiosidad, “u otras figuras que suelen acarrear objetos que las identifican, como ocurre con las tres virtudes teologales... fuego, cálix, ancora”.

También nombra Cairasco a fray Pedro Basilio de Peñalosa en su Goffredo famoso, la traducción de la Gierusalemme liberata de Torquato Tasso. Léase la octava 62, una de las introducidas por Cairasco en el Canto XV del poeta italiano:
Claro en doctrina y peregrino ejemplo
de menosprecio y vida gloriosa,
un benedicto mónaco contemplo
debajo de una ilustre Peña losa.
Este en el sacro púlpito del templo
facundia mostrará maravillosa,
y de Basilio Magno la excelencia
imitará en la vida, el nombre y ciencia.
En el Templo militante es usual encontrarse con frases que aparecen en algunos de los libros citados en la lista de los libros de fray Pedro. Citaré un caso, el de los grupos “la luz visiva” y “la fuerza visiva”, empleados por Cairasco. Se leen en la obra de León Hebreo, tanto en la traducción de Carlos Montesa (1593) como en la de Garcilaso Inca de la Vega (1586), que es el que aparece en la lista de libros citada, en el Diálogo III, fol. 140r y 144v, respectivamente. El grupo “la luz visiva”se lee en la octava 28 del Canto de Alejandro, Papa, Evencio y Teodulo, Segunda parte del Templo militante, p. 125:
Mitiga, dijo el santo, los enojos,
que el mozo vivirá, y la luz visiva5
no te la quitará la eterna mano;
que no es en eso como el mundo vano.
El grupo parecido, “la virtud visiva”, aparece en la octava 53 del Canto de San Pedro, Apóstol, Segunda parte, página 353:
Fue Pedro piedra movediza; y para
que fuese firme, la virtud visiva6
de Cristo le tocó en el pecho duro,
y salió de su llanto arroyo puro.
Cabría esperar encontrar en la Biblioteca de nuestro fray Pedro Basilio algún libro de su primo hermano fray Bartolomé de las Casas. En el número 52 del catálogo de la Biblioteca de fray Pedro Basilio de Peñalosa que nos presenta el profesor Lobo Cabrera, aparece una “Historia de las Indias, en pergamino”. Es evidente que no puede ser la del dominico fray Bartolomé de las Casas, sino posiblemente la de Fernández de Oviedo, publicada en parte entre 1526 y 1538. La de Bartolomé de las Casas se acabó de escribir por 1561, pero no fue publicada entonces, sino muy posteriormente, en la Biblioteca Americana, en 1951, México: Historia de las Indias, por fray Bartolomé de las Casas (edición de Agustín Millares Carlo y estudio preliminar de Lewis Hanke, Fondo de Cultura Económica, México, Buenos Aires). Es lícito imaginar (como fue planteado por José Miguel Perera en 20037 al sugerir algunas conexiones entre Cairasco y Las Casas) que el título y la temática nos lleven a pensar en la existencia de alguna obra del llamado Apóstol de los indios, que estaba emparentado con nuestro Pedro Basilio de Peñalosa. Precisamente en el Libro I, Capítulo LXXXII, páginas 347-348 de la Historia de las Indias, nos informa Bartolomé de las Casas de algunos datos familiares, que nos acercan a nuestro fray Pedro Basilio de Peñalosa:
Nombraron los reyes por capitán general de la flota... a Antonio Torres... Por contador de la isla... Bernal de Pisa... Por capitán de la gente de guerra o del campo vino un Francisco de Peñalosa, criado de la reina, a lo que yo creo, y estimo también que un Alonso de Vallejo vino por capitán; personas prudentes y de esfuerzo, mayormente Francisco de Peñalosa, el cual, después de llegado a esta isla Española y servido su capitanía tres años, se tornó a Castilla, y según estimó la reina, porque le quería bien, le mandó con Alonso de Lugo, adelantado primero de la isla de Tenerife, para entender en la conquista de los moros del cabo de Aguer y Azamor, y en el armada que se hizo para Azamor, donde iba el Alonso de Lugo; siendo el dicho Francisco de Peñalosa capitán general, vinieron tantos moros y alárabes sobre ellos, que se retrajo toda la gente por salvarse en las barcas de los navíos, y no pudiéndola detener el capitán general, detúvose con 20 caballeros, que se halló, y hizo una raya redonda, jurando y protestando que a cualquiera de los 20 que de allí saliese le echaría la lanza; los cuales pelearon tan fortísimamente, que detuvieron todo el ímpetu de los moros. Los cuales, al cabo, fueron por los moros hechos pedazos, y entretanto tuvieron lugar los demás cristianos con el Alonso de Lugo de se salvar en las dichas barcas, y bien cierto fue que el esfuerzo y la muerte del dicho capitán Francisco de Peñalosa, con los 20, fue vida del dicho Alonso de Lugo y de los demás que con él escaparon. Y, aunque de aquí resulte algún favor mío (pero la gloria sea toda para Dios, pues es suya toda), este Francisco de Peñalosa era tío mío, hermano de mi padre, que se llamaba Pedro de las Casas, que vino con el Almirante y con el hermano a esta isla Española, este viaje; quedose mi padre con el Almirante cuando mi tio se volvió a España, y moriría mi tío Francisco de Peñalosa el año 1499 o entrante el de 500.
Notas
- En la edición de 1615: faltan cinco versos, desde “en cuya memorable cumbre altísima”, hasta “solía precipitarse gente bárbara” (12-16); también faltan 4 versos, desde “a la parte do está la peña cóncava”, hasta “de la primera torre de los vándalos” (19-22). Los nueve versos faltan también en la transcripción de Millares Torres (1861), ya que copia de la edición de 1615; (1615): margen izquierdo: “Fray Pedro Basilio de Peñalosa, Monje Benito, deudo del Autor, natural de Canaria, Predicador y consultor calificante del santo Oficio. Varon mui insigne”. En los nueve versos que no se transcriben, la Curiosidad, por la pluma de Cairasco, parece referirse al pinar de Tamadaba, contemplado desde, posiblemente, el Roque de Las Nieves (conocido también por Antigafo) de Agaete, donde existieron cuevas. La “torre de los Vándalos” sería el antiguo fuerte erigido por el conquistador Alonso Fernández de Lugo, y que Cairasco cita en la octava 61 del Goffredo famoso (“Una alta torre en sitio acomodado, / al occidente de Canaria veo, / obra del generoso Adelantado / que a los ilustres Lugo da trofeo”).
- La falta de los nueve versos citados en la nota anterior responde evidentemente a censura; es curioso que esta no se haya operado en la segunda edición de la Primera parte del Templo militante, de 1603, sino en la tercera edición, la de 1615. Las alusiones a lo que se ve desde Agaete, recordando hechos de los canarios de antes de la conquista, y las posesiones que la familia de Cairasco tenía en Agaete parecen responder a los motivos de la falta de las tres octavas del Canto de Nuestra Señora de las Nieves en la edición de la Tercera parte del Templo militante de 1618, las que en la edición de 1609 comienzan “Está de verdes pinos coronado”, “Junto a las olas fabricó la ermita” y “Reside aquí su imagen milagrosa” (octavas 3, 4 y 5). Véase al respecto el artículo de Antonio Henríquez Jiménez “Unas octavas de Cairasco sobre Agaete. ¿Censuradas?” (en Vegueta. Anuario de la Facultad de Geografía e Historia, 14, pp. 289-301, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, 2014).
- Viera y Clavijo en Noticias de la historia general de las islas de Canaria (T. 4, Madrid, 1783), en el Libro 18, en “LII. Fundación del Convento de Religiosas Bernardas de Canaria” (pp. 440-441), al hablar del monje benedictino, fray Pedro Basilio de Peñalosa, dice: “el mismo que, intitulándose Calificador del Santo Oficio de Canaria, fue uno de los Aprobantes del Templo militante del Divino Cairasco, deudo suyo, y de quien hizo este Poeta singulares elogios en aquella obra”. En nota a pie de página transcribe Viera 11 versos, que se corresponden con los versos 1-9, y 12-13, del grupo 6, e indica que los versos están tomados del Templo militante, “Disc. 2, pág. 10”.
- En los versos 12-13 del citado grupo 11 del Discurso segundo se habla de la falta de los gobernantes como una de las causas de la no prosperidad de las islas. En la octava 22 del Canto de Santa María Egipcia (Primera parte, pág. 283), se habla de la miseria en que vive la gente canaria. En la octava 2 del Canto de San Vidal (Segunda parte, pág. 63), acalla un feroz retrato de la situación de las islas, que se desprende de las durísimas palabras del capítulo 3 de Isaías (Dios castiga a su pueblo enviándole gobernantes niños, afeminados): “Contigo habla, oh mísera Canaria, / esta proposición. Mas no se trate / de aquesto, porque siendo culpa varia, / será citar a muchos de remate”.
- Véase León Hebreo, Los Diálogos de Amor de León Hebreo, en La traduzión del indio de kis tres Diálogos de Amor de León Hebreo, hecha de Italiano en Español por Garcilaso Inga de la Vega (Madrid, 1590) en la edición de Miguel de Burgos Gómez, Sevilla 1989), Diálogo III, fol. 140r: “De donde el sabio profeta Moysén dize del principio de la creción del mundo, que siendo todas las cosas una confusión tenebrosa a manera de una escura profundidad de agua, el espíritu de Dios aspirando en las aguas del Caos, produxo la luz. Quiere dezir que, que del resplandeciente entendimiento diuino fue produzida la luz visiua en el primer día de lacreación”.
- En La traduzión de Garcilaso Inga de la Vega, fol. 144v.: “como se vee por el calor natural que el Sol da hasta el centro de la tierra: y assí con sola la virtud vissiva comprehende sutilíssima y perfetíssimamente todas las cosas, calidades, passiones, y artes del mundo corpóreo”.
- "La pobre víctima de Cairasco de Figueroa", en Bartolomé Cairasco de Figueroa y los albores de la literatura canaria (coord. por Germán Santana y Eugenio Padorno, 2003, pp. 207-232); incluido también en el libro Literatura canaria con identidad (y más allá) (2017).
