Revista n.º 1135 / ISSN 1885-6039

Procesos de creación artística en Canarias: la mirada colonizadora (I)

Miércoles, 3 de septiembre de 2025
Lucía Suárez Afonso
Publicado en el n.º 1112

Productos artísticos actuales de Canarias como los de Lana Corujo, Aida González Rossi o margullito -Sandra González- se están ordenando en forma de una supuesta corriente artística sobre unas bases sociales relacionadas con los movimientos por la defensa del territorio.

Ilustraciones de Sandra González en las reivindicaciones de 'Canarias tiene un límite'

La actualidad asiste a la configuración de un nuevo movimiento artístico y literario propio de las Islas Canarias. Los nombres de las escritoras Aida González Rossi y Lana Corujo y las ilustraciones de margullito –Sandra González– forman parte de las nuevas visiones propias sobre Canarias en el arte. A través de entrevistas con las tres creadoras, se reflexiona sobre la formación de un movimiento y su carácter a partir de sus condicionantes y del origen de su definición.

Los productos artísticos y culturales que están surgiendo en las Islas Canarias se están ordenando en forma de una supuesta corriente artística, que se plantea sobre unas bases sociales relacionadas con los movimientos por la defensa del territorio. Se contempla la posibilidad de que el arte contemporáneo canario, calificado como reivindicativo, no sea más que una consecuencia de la realidad actual sobre las jóvenes artistas del Archipiélago. De esta manera, el arte actuaría como recopilador de la memoria histórica, como de costumbre, con la diferencia de que en el presente se encuentra con un público receptivo ante todo lo definitorio de una identidad canaria.

Desde el punto de vista de las productoras del arte y la cultura, este conjunto de obras “surge como la necesidad de inventar una narrativa para poder justificar lo que está pasando”, según explica Lana Corujo. Las problemáticas de las Islas quedan reflejadas en experiencias personales contadas desde lugares desde los que no se suele crear. Se aportan perspectivas nuevas a campos como la literatura y la ilustración que son recibidas por un público capaz de identificarse con ellas y que además se alinean con los valores de un movimiento social.

La mirada colonizadora. Esta receptividad del público ha generado que la atención a los nuevos productos culturales locales aumente, por su contribución a lo que se considera lo canario. Aun así, las artistas entrevistadas no consideran esta agrupación de obras como un movimiento artístico. Por un lado, por el carácter reciente de las mismas, y por otro, por la falta de intencionalidad de reflejar realidades concretas asociadas con un movimiento social. Todo aquello que se califica en este momento como lo canario es cuestionado por las autoras cuando se les pregunta por ello. Plantean, en cambio, la pregunta: ¿desde dónde se está definiendo? Aida González Rossi se refiere a este fenómeno como la mirada colonizadora y las artistas lo han experimentado de diferentes maneras a partir de que su arte sea agrupado dentro de algo más de lo canario.

Lana Corujo comparte cómo desde la publicación de Han cantado bingo se introduce la novela como parte de una supuesta corriente en la que se enmarcan otras autoras, como Andrea Abreu o Aida González Rossi. La lanzaroteña reivindica la falta de inclusión en esta lista de escritoras de Meryem El Mehdati, la autora grancanaria de Supersaurio. “¿Por qué Meryem no entra dentro del circuito de autoras canarias? Si Supersaurio es supercanario y es una crítica al turismo [...]. ¿Qué estamos dejando fuera?”, se queja. “Canarias parece que tiene que ser consumible, como un estereotipo”, insiste Corujo.

Sobre la formación del movimiento a partir de estas formas que buscan definirlo, a Lana Corujo le preocupa que “Canarias se convierta en paisajes vendibles y consumibles por todo el mundo”, pues observa que “engloban todo en una cosa y todo de Canarias parece que tiene que ser consumible, como un estereotipo”. Así, lo canario corre el riesgo de definirse en torno a la difusión para el gran público al ser mirado desde los ojos del consumidor para decidir qué triunfa y qué no. Las artistas entrevistadas comparten que este intento de catalogar todo como canario dentro de un prototipo convierte el arte en un producto exótico, entretenido y elegido por la mirada colonizadora. Esta catalogación de “lo canario y todo muy centralizado, muy limitado. Ese discurso a mí ni me interesa ni lo comparto”, declara Sandra González.

Existe otro factor limitante de lo canario en las obras editoriales: la falta de una industria editorial potente en las Islas Canarias. Así, un producto artístico ha de alcanzar la Península para ser publicado y reconocido. “A lo que se supone que aspiramos muchas veces, tristemente, desde las Islas, es a publicar en una editorial que no sea canaria, y eso me da una pena que flipas”, comparte Aida González Rossi. En los procesos editoriales que traspasan nuestras fronteras, elementos característicos de la región, como el lenguaje y las expresiones canarias, corren el riesgo de desaparecer. Se producen presiones por encajar el arte canario dentro de un mercado mucho más amplio en el que se está definiendo qué es canario y qué no desde un punto de vista, según las artistas, centralizado.

Una ilustración de nuestra compañera 'margullito'

Canariedad desde los productos culturales. En la sociedad canaria existe una incertidumbre y un afán de encontrar algo con lo que definirse desde donde se trata de calificar lo canario en el arte, y que también ha impulsado la configuración del término canariedad a partir de la relación de la identidad y el movimiento social Canarias Tiene Un Límite. El ensayo 928-922: Apuntes sobre la canariedad hirviendo, de Borja Rubio, trata de reunir bajo este concepto el conjunto de expresiones artísticas y activistas que contribuyen a la formación de una nueva visión de Canarias desde dentro.

Si definir una identidad es complejo, la canariedad en este caso ha de atender a partir de qué –o quién– se define, determinar qué experiencias son comunes para todos los canarios y las canarias, teniendo en cuenta las fuertes diferencias interinsulares, y contemplar criterios artísticos y también activistas o derivados de la lucha social. En contraste con la delimitación de un movimiento artístico, Borja Rubio considera en su ensayo sobre la canariedad que “lo canario es global”: lo entiende como todo aquello que aporta relevancia a lo canario y lo describe “no solo como una postal turística”.

Un proceso descolonial en Canarias. Además, los valores del movimiento social vigente se establecen en torno a la memoria colonial de las Islas. Esta es una variable que hay que tener en cuenta en la definición de la canariedad, pues en muchos casos se considera necesario un reconocimiento de la condición histórica de Canarias previo a la formación de una identidad regional colectiva.

Lo que pasa es que Canarias vive un proceso descolonial mucho más complicado que Latinoamérica, porque creo que reconocernos como colonia es lo que más cuesta y la generación de nuestros padres no se reconoce como colonia. Creo que ahora en esta nueva generación, que sí que está más enfadada, que quiere una reivindicación mucho más exacta, es más fácil que también se dé mucho en las obras artísticas.

De esta manera explica Lana Corujo la conciencia que observa al respecto. Así, la reunión de elementos artísticos y culturales que se consideran canarios se seleccionan en este contexto por su potencial para llenar un vacío histórico y cultural heredado del colonialismo.

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