Revista n.º 1135 / ISSN 1885-6039

Procesos de creación artística en Canarias: la mirada colonizadora (y II)

Jueves, 11 de septiembre de 2025
Lucía Suárez Afonso
Publicado en el n.º 1113

Tras el éxito editorial de Panza de burro, los nuevos consumidores de literatura canaria esperan de las autoras isleñas obras similares, y se tiende a pensar de forma simplista lo canario bajo un estilo particular o unas experiencias determinadas.

Montaje horizontal de 'Hay una voz dormida', de margullito

(Viene de aquí)

En los últimos años, y sobre todo a partir de los movimientos sociales de Canarias tiene un límite, los isleños han tratado de reunir símbolos unificadores y definitorios de su cultura. De esta manera, se establece la búsqueda de la canariedad como algo consciente y que está presente en la vida de los canarios participantes de esta dinámica social –del movimiento–. A nivel artístico, entra en juego la clasificación de las obras dentro de lo descolonial. Así, la conciencia histórica de las generaciones en busca de una identidad canaria tomará parte en la estructuración de la propia canariedad.

Aunque la definición de la canariedad sea una búsqueda consciente, se trata de un término aún sin definir que para autores como Borja Rubio significa lo canario como global. La canariedad en construcción se asocia con términos clave como la identidad, la identificación o el sentimiento. En el conjunto de todo lo que hasta ahora se ha considerado lo canario dentro del arte reciente se observan asociaciones con lo cercano y lo exclusivo del territorio, pero también con rasgos característicos de las diferentes islas y circunstancias. Es así cómo se afronta el concepto en el proyecto Canariedades, desde la pluralidad y la diversidad de singularidades interinsulares, y sobre todo por los puntos de vista diferenciales que cada participante argumenta sobre los marcadores de género, clase social, raza... vistos desde las diversas y diferentes particularidades de la realidad canaria.

Se traslada a la cultura la responsabilidad de definirla. La concepción de la cultura como algo vivo, como reflejo de experiencias personales y propias de un lugar o sociedad pone el foco en las productoras del arte contemporáneo canario. Aida González Rossi comparte que las escritoras “estamos supercansadas de que nos pregunten por la canariedad, pero como algo vacío, ni siquiera por la canariedad en relación a lo que nosotras hacemos”.

Lo canario como “global” se convierte en un peligro en cuanto a la generalización del arte, pero puede identificarse un propósito de impulso del desarrollo de la industria a través de la visibilización de artistas canarios desde esta perspectiva globalizadora. Para Sandra González, “que estén saliendo esas corrientes y se les esté dando un hueco a mí me parece muy interesante. Además, yo me siento arropada por esa corriente, que estoy viendo cada vez en personas más jóvenes, en nuevos creadores y yo creo que eso es lo que importa”.

Ilustración de Sandra González referida a las Islas Canarias y  titulada 'Todas de aquí'

El riesgo de la generalización. La preocupación que se observa en las escritoras entrevistadas por la generalización de un grupo de obras en una corriente, que además está definida por otros, la ejemplifican las autoras de manera independiente bajo el “fenómeno Panza de burro”. La novela de Andrea Abreu es considerada un punto de inflexión en la literatura canaria en cuanto a la narración desde la periferia, así como por su éxito a nivel estatal e internacional. Es una obra caracterizada por el lenguaje personal de la autora, que además es excesivamente coloquial y parte del dialecto profundo de una zona concreta de la isla de Tenerife. Se observa en el siguiente fragmento.

de escuchar los estrallidos de las pulgas explotando contra las uñas raspudas de abuela y a abuela tosiendo y diciendo esta carraspera me mata, estoy jeringada, miniña, me dio por llorar muy fuerte, como cuando me caí dentro de un poyo de geranios y rosales y me piqué todo el cuerpo y no sabía otra cosa que llorar.

Andrea Abreu, Panza de Burro (2020)

Este primer éxito editorial contemporáneo puso la literatura canaria en el foco. Según cuentan las escritoras entrevistadas, se dan dos consecuencias a partir de esto. La primera es que los nuevos consumidores de literatura canaria esperan de las autoras isleñas obras similares a Panza de burro, de forma que se generaliza lo canario bajo un estilo o experiencias determinadas. “Parece que cuando sale algo que es canario es Panza de Burro II, III y IV y que las cosas que obviamente compartimos por ser de la misma isla o del mismo Archipiélago parece que son cosas que nos estamos inventando”, asegura Aida González Rossi.

La segunda consecuencia que observan las productoras de arte canario es que el éxito de Andrea Abreu ha provocado que se trate de generar obras similares. Lana Corujo siente que “desde Panza de burro hay una especie de literatura canaria que se quiere hacer para poder consumirse”. Explica que se trata de “generar la canariedad que desde fuera se quiere consumir, como si estuviésemos generando un souvenir todo el rato ya incluso con la literatura”. De nuevo, vuelve al foco la influencia de la mirada colonizadora sobre los procesos de creación artística, que contribuye al vicio del objetivo real por definir la canariedad: configurar una identidad canaria independiente de las imposiciones del pasado colonial.

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